Lares Trek a Machu Picchu 4 dias

Tour por el Valle de Lares Trek a Machu Picchu 4 dias

Este tour Valle de Lares Trek es una travesía de aventura a través del Valle Sagrado de los Incas, pasando el valle de Urubamba, atravesaremos picos nevados y los valles subtropicales por el camino, a lo largo de nuestro viaje disfrutamos de lagunas escénicas en el camino, baños termo medicinales naturales, restos arqueológicos incas en el camino, vestimentas típicas y coloridas de nuestros pueblos andinos. Este tour es considerado vivencial ya que se puede ver de cerca las costumbres y las vivencias del poblador andino, y de esta manera ofrece al visitante una perspectiva de la vida tradicional de los Andes por el valle sagrado de los incas.

Inca Jungle Adventures 4 dias

Inca Jungle Adventures 4 dias (Ciclismo, Canotaje, Caminatas y visita guiada en Machu Picchu)

Inca Jungle Adventures es una comunicación de deportes de aventura como bicicleta de montaña, canotaje, caminata durante 4 días hasta llegar a la ciudadela inca de Machu Picchu. El tour inka jungle a Machu Picchu es el tour preferido por jóvenes y conveniente para cualquier persona con un sentido de aventura y curiosidad.

Montaña de Machupicchu Trek

Montaña Machupicchu Trek

Pequeños sitios a lo largo del CaminoInka
os INKAS CONSTRUYERON sobre sus caminos diversos tipos de sitios, los cuales fueron considerablemente más pequeños que los centros administrativos y tampu. Estos sitios tuvieron un número de funciones relativamente específicas. Algunos, como el caso del chaskiwasi, se mencionan con frecuencia en las fuentes históricas tempranas. Otros peque- ños sitios, como los santuarios, se mencionan ocasionalmente, y existen pocas descripciones físicas de ellos. Los arqueólogos han contribuido muy poco a la comprensión de los sitios pequeños sitios a lo largo del camino, ya que estos no han sido un espacio o campo siste- mático de investigación para ellos. La tendencia de los arqueólogos de estudiar sitios gran- des y espectaculares, ha dejado a los sitios pequeños sin atención. Este ha sido un grave error, ya que lo que los sitios pequeños compensaron el tamaño con la ubicuidad y cantidad. De este modo, pueden existir cientos o miles de sitios pequeños sin investigar. Nuestras prospecciones encontraron sitios pequeños en todos los segmentos del cami- no en los cuales se identificaron tampu. Lamentablemente, es probable que muchos sitios pequeños no hayan sido detectados, debido a que la única evidencia de ellos habría estado conformada por algunos escombros y artefactos sobre la superficie. Cuando estos sitos eran detectados, fueron fotografiados, catalogados y ubicados en los mapas topográficos, como lo fueron los tampu. Sin embargo, la esporádica naturaleza de los datos sobre sitios pequeños de segmento a segmento y de un piso ecológico a otro, sugiere que es poco probable de que los sitios pequeños que reportamos en este volumen constituyan una muestra representativa del total de los mismos a lo largo del Tawantinsuyu. Los sitios pequeños no sólo son difíciles de ver, debido a su tamaño, sino porque frecuentemente no están bien construidos, y se encuentran en un riesgo mucho mayor de desaparición. Han sido desmantelados para utilizar sus piedras, han sido arados, y reconstruidos. El tampu, por ejemplo, es una estructura arqueológica mucho más duradera, simplemente porque es más grande y su destrucción requiere de diversos elementos naturales y culturales. En este capítulo analizamos la evidencia arqueológica de cuatro categorías de sitios pequeños, e intentamos extraer algunas conclusiones acerca de los mismos. Ellos son: (1) los puestos de chaski, (2) apachetas, (3) los santuarios, y (4) puestos de control.

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LOS PUESTOS DE CHASKI EN LA MONTAÑA ( CHASKIWASI)

Casi todas las crónicas andinas de los siglos XVI y XVII, así como muchos de los informes burocráticos describen el importante sistema de chaski, el cual a través de una serie de co­ rredores, llevó mensajes y objetos pequeños a grandes distancias al interior del imperio, en cuestión de días, una semana o dos como máximo. Tanto Albert Regal (1936:15­17) como Strube E. (1963:81­86) han resumido parte de la abundante información existente sobre este tema, la cual es pertinente repetir en esta sección. Sin embargo, la información escrita sobre el sistema de cbaski, en ocasiones es contradictoria e incompleta. Por ejemplo, aún no es posible conocer ciertos puntos:

l. ¿A qué se parecía un chaskiwasi?

2. ¿A qué distancia estaban los chaskiwasi entre sus montañas?

3. ¿Todos los caminos eran utilizados por el chaski, o sólo algunos en la montaña?

4. ¿Cómo era el mensaje transportado por diversos mensajeros sin confundirlo o ter­

giversarlo en la montaña trek: Las evidencias reunidas por nuestro proyecto permiten una re evaluación de las preguntas anteriormente mencionadas, pero de ninguna manera las resuelve. La apariencia física de los chaskiwasi Sobre la apariencia física de los chaskiwasi, conocemos sólo dos descripciones de testigos oculares. Una es dada por Cieza de León (1967 [1553]: los 70­72), quien indica que esta­ban techadas con madera y paja. Cieza agrega que él había visto «algunas de estas casas», un punto que podría sugerir que muchos de estos puestos habían dejado de existir durante el momento en el cual Cieza emprende sus viajes (1540). En otro pasaje, Cieza (1962 [1553]: 137) indica que un chaskiwasi estaba conformado por una pequeña casa en la que dos indios (chaski) vivían con sus mujeres. Esto sugiere que los chaskiwasi eran unidades habitacionales domésticas. Un testimonio de 1568 (en Salomón 1978:217) también menciona la presencia de mujeres y familias en los chaskiwasi. Coba agrega otra descripción (1964[1653]:126­129). Él menciona que eran chozas, llamadas cbuclla, dispuestas en pares. Eran lo suficientemente grandes como para albergar tan solo a dos personas, y en el Qolla Suyu estuvieron hechas de piedras canteadas sin argamasa. Las cabañas eran del tamaño de un horno de pan (¿redondas?) y «algunas de ellos siguen en pie». Cobo señala que los chaskiwasi fueron construidos de diversos modos y formas en distintas regiones. Polo de Ondegardo (1916 [1571]: 103­105) no describe a los chaskiwasi machupicchu, pero menciona que estos eran pequeños y en estaban en pares .Existe evidencia arqueológica sobre los chaskiwasi, pero es difícil para aislar y analizar, debido a que no hay indicadores específicos de artefactos o arquitectura que permitan realizar un diagnóstico de tales sitios. Encontramos cimientos rectangulares, aislados y en pares, en los tramos de Huánuco (Perú), Cañar­Azuay (Ecuador), Atacama (Chile), y Lambayeque , Moche (Perú) (ver los reportes de sitios en la primera parte de este volumen). Esperábamos encontrar sitios pequeños en los caminos de Cajamarca-Huarnachuco (Perú) y del lago Titicaca (Perú), pero nos dimos cuento de la imposibilidad de esto, debido a que incluso los tampu fueron destruidos en estas regiones. Tal vez los mejores candidatos para ser catalogados como chaskiwasi, fueron la sitios rectangulares sub encontrados en el desierto de Atacama machupicchu (Figura 10.6). La preservación arqueológica en esta región es mucho mejor que en cualquier otra zona prospectada. Los sitios sub rectangulares (ver los reportes de sitios en el capítulo 10) por lo general tenían la cerámica de superficie hacia el camino, una disposición similar a la ubicada cerca de los tampu (Figura 21.1). Los muros (dobles filas de piedras sin argamasa) fueron construidos de forma similar a la de los tampu. La ubicación intermitente entre los tampu aboga por su condición de chaskiwasi. Sin embargo, uno no puede estar seguro. Las estructuras sub rectangulares no están agrupadas en pares, ni se encontraron estructuras similares en una extensión sur del camino, cerca de Copiapó (Iribarren y Bergholz 1971). Cabe señalar que no es necesario que el chaskiwasi esté dispuesto en pares, debido a que solamente un par de autores (Cobo y Polo), de los tantos y diversos cronistas tempranos, menciona que los chaskiwasi estuvieron dispuestos en pares. Además, nuestras exploraciones encontraron muy pocos ejemplos de estructuras pares al lado de los caminos (ver el reporte sobre el sitio de Licujirca en el capítulo 5 y el reporte sobre el sitio de Huasi Pampain en el capítulo 2). Por otra parte, Hagen (1957: 194) presenta un diagrama de un sitio con dos pares de estructuras cerca de Jauja. Quizás la clave para entender el aspecto físico de los chaskiwasi, sea la frase de Cobo, quien señaló que eran diferentes en distintas regiones del imperio. Si los chaskiwasi fueron tan variados como los tampu a nivel arquitectónico (véase el capítulo 19 sobre los tampu), entonces hay pocas posibilidades de que los arqueólogos descubran rasgos arquitectónicos que sean exclusivos a estos sitios. La comparación de Cobo con los hornos de pan (presu- miblemente redondos) parecería contradecir nuestros datos, que indican sitios cuadrados o rectangulares. Sin embargo, no puede haber contradicción alguna, ya que se podría indicar que el chaskiwasi imitaba a las unidades habitacionales locales. En el Qolla Suyu, desde donde Cobo describe los sitios, las unidades habitacionales prehistóricas eran redondas. Otras áreas podrían haber tenido puestos rectangulares. Los dos cronistas que pudieron presenciar los chaskiwasi (Cieza y Cobo) son conocidos por sus comentarios precisos. Sería prudente aceptar ambas descripciones correctas, dado que las observaciones provienen de regiones diferentes. En resumen, los chaskiwasi, al parecer variaron en tamaño, número de estructuras (una o dos), y formas (redondas o rectangulares). Es probable que las actividades de los chaski no siempre se hayan desarrollado en sitios aislados. Como las funciones de albergue y almacenamiento en los tampu, las actividades de los chaski, probablemente se integraron a otros sitios, posiblemente más grandes. Es posible que los tampuy otros sitios de grandes dimensiones, hayan albergado a los chaski. ¿Alguna técnica arqueológica podría utilizarse para identificar la presencia de los chaski? Una idea podría ser la de excavar algunos pequeños a lo largo del camino Inka, en busca de  .Las fuentes históricas tempranas difieren dramáticamente sobre de distancia entre los chas­kiwasi. Estete menciona a seis por legua. Cobo, Garcilaso, y Santillana indican una distancia de un cuarto de legua. Zarate, Guamán Poma, Sarmiento de Gamboa y Cieza estipulan una distancia de media ligua. Pedro Pizarro precisa una legua, y Gutiérrez de Santa Clara, Polo de Ondegardo, los funcionarios encargados de los khipu y Acosta, mencionan una leguay media. ¿Por qué existe toda esta variación, si la mayor parte de los autores son fiables de la montaña machu picchu trek? Al parecer no hay intención alguna de falsear información, sino más bien estos autores gene­ ralizaron distancias en base a información específica observada o recogida. Las descripciones de testigos oculares como Cieza y Cobo, y nos dicen que habían visto «algunos». Esto plantea la posibilidad de que incluso estos testigos no hayan podido observar secuencias completas de chaskiwasi, probablemente porque estos sitios pequeños no sobrevi­ vieron mucho tiempo después de la caída del imperio. La ausencia de secuencias completas visibles, puede haber originado datos tan disímiles sobre las distancias entre los sitios. Otra explicación sobre la variación citada en las distancias podría explicarse observando el ejemplo de los tampu. Las fuentes históricas reportan distancias de un sexto a un cuarto de legua (aproximadamente un kilómetro) a una legua y media (unos ocho kilómetros). Al igual que en los tampu, es posible que el terreno accidentado, y la disponibilidad o proximidad de la mano de obra local, hayan influenciado con frecuencia la ubicación de los chaskiwasi. Las distancias de uno a ocho kilómetros tienen cierto sentido. Un chaski en terreno plano probablemente estaría tan agotado como otro que asciende uno o dos kilómetros sobre una montaña muy pronunciada. Nuestro proyecto no pudo aislar con certeza una secuencia completa de chaskiwasi, que permitan calcular con precisión la distancia entre ellos. Sin embargo, si los sitios sub rectangulares en el desierto de Atacama fueron chaskiwasi, ellos están separados por las siguientes distancias, uno de cada uno, o de algún tampu: 12, 2V2, 5Y2, 30, 6Y2, 13, 9V2 y­ 20 kilómetros. Estas distancias son mayores a las citadas en las fuentes históricas tempra­nas. Las distancias entre 20 y 30 kilómetros no parecen ser realistas. Tal vez algunos sitios hayan sido destruidos. Sin embargo, el camino del desierto de Atacama fue uno de los más aislados de todos los prospectados por el proyecto. En este camino se comprobó que los tampu estuvieron separados por distancias mayores a las registradas en otras regiones del imperio. Quizás es de esperar que los chaskiwasi se encuentren a mayores distancias que en otras regiones del sistema vial Inka, Los primeros españoles llegados al territorio andino, restablecieron el sistema chaski en algunas ocasiones, por ejemplo, durante las guerras civiles. El reemplazo de los chaski por los caballos en el siglo XVII (Regal 1936: 17) determinó la extinción del sistema de chasqui, el cual bajo la dirección española, fue mucho menos eficiente que durante la época Inka. Cobo señaló (1964 [1653]:131) que los chaski podían llevar cartas de Lima a Cuzco en tres días, tarea que los caballos realizaban en 12 o 13 días. Se desconoce si los chaskiwasi Inka fueron utilizados por los españoles durante el domino español, o si se construyeron nuevas estructuras. Salomón (1978:217) cita un Obispo de Quito de la década de 1560, quien refiere que los chasqui estaban apostados a intervalos de una legua y media (unos 8 km). Esta esla misma distancia de un tupu, una unidad de medida de distancia, que los khipucamayoq y Polo de Ondegardo describen como distancia entre los chaskiwasi. Dado que los datos disponibles en la actualidad sobre la distancia entre los chaskiwasi, y la ubicación en los caminos, son tan variados, es inútil estimar la cantidad de chaskiwasi utilizados por el imperio. Esto se complica aún más por duda sobre cuántos chaski estaban en cada sitio (las fuentes escritas varían), es decir, si eran dos o cuatro. Las Casas (en Strube 1963:82) dan una cifra de 1500 chaski apostados en la ruta entre Cuzco y Quito. Si existe alguna certitud en esta informaciÓ1;1, podrían haber existido 750 (dos chaski por sitio) o 375 (cuatro chaski por sitio) sitios ubicados en la vía principal de alrededor de 2500 kilómetros de extensión. Estos chaskiwasi podrían haber estado separados por un rango de alrededor de 3.3 o 6.7 kilómetros, dependiendo de la presencia de dos o cuatro chaski por sitio. Ambas distancias se encuentran dentro del rango descrito líneas arriba. Como veremos más adelante, los chaskiwasi estaban en ubicados en varios caminos principales. El chaski en el tramo de Cusco a Quito, era sólo parte de un sistema mayor. Incluso, considerando la pobre evidencia sobre que caminos tuvieron chaskiwasi, y con qué frecuencia eran ubicados, es imposible dejar de mencionar que varios miles de corredores se deben de haber sido movilizado con­ tinuamente las 24 horas del día fin de que el sistema funcione. Las rutas utilizadas por los chaski : La evidencia escrita temprana sobre los caminos utilizados por los chaski no es muy completa. Es evidente que el sistema se extendió por el camino principal de la sierra, de Quito al Cuzco y al centro de Chile. También es claro que, por lo menos un tramo del camino en dirección a la costa del Pacífico, fue utilizado por el sistema de chaski, a fin de que el emperador recibiera mariscos frescos. Pero más allá de estas observaciones, hay muy poca evidencia del uso de otros caminos por parte del sistema de chaski. Vuestro proyecto fue capaz de localizar sitios pequeños, los cuales podrían ser chaskiwasi, en los caminos de Cañar-Azuay, Huánuco, y el Pequeños sitios a lo largo desierto de Atacama. Estos caminos son parte de las vías principales en dirección al norte y al sur del Cuzco. La falta de sitios pequeños en otros segmentos (Cajamarca-Huamachuco, lago Titicaca) se debe sin duda alguna a la pobre conservación arqueológica. Otros tramos, en los cuales la conservación es generalmente buena, y en donde se podría esperar ubicar algún chaskiwasi, no produjeron evidencias de.sitios pequeños (Paria-Tapacarí, Bolivia; Calchaquí-Tastil, Argentina; Uspallata-Mendoza, Argentina) No estamos al tanto de referencias arqueológicas o históricas confiables, en las cuales se indique o mencione a los caminos costeños o laterales (de la sierra a la costa) que hayan sido utilizados por los chaski. La gran importancia del camino de Chincha a Cuzco (a través de Pisco y Vilcas), sugiere que fue utilizado por los chaski. Sin embargo, nuestra prospección de un segmento de la puna, a través del valle de Pisco en dirección a Chincha, no fue capaz de encontrar pequeños sitios que podrían haber servido como chaskiwasi (véase el capítulo 7). Sin embargo, la detección de los sitios es complicada debido al gran desorden de los mismos a lo largo del valle de Pisco. Identificar chaskiwasi entre ellos exige mayor detenimiento que lo que pueda ofrecer una rápida prospección arqueológica. Un conjunto de sitios pequeños, ubicados en el desierto, a lo largo del camino entre Pisco y Chincha, probablemente no sea evidencia de chaskiwasi, ya que estos sitios están separados por sólo unos cientos de metros (ver la sección de los santuarios en este capítulo). Rostworowski (1977:218-219) menciona un camino especial utilizado por los chaski, entre los valles de Lurín y Rímac. Buscamos el camino sin éxito alguno. Como la mayoría de los caminos en el desierto, probablemente se trataba de un sendero. Este camino pudo haber sido de origen colonial, ya que los chaski se utilizaron entre Lima y Cuzco, durante la época colonial temprana. Los chaski habrían corrido al sur del Rímac (Lima) hasta llegar a Lurín, o a otro valle sureño, antes de girar hacia el interior. La evidencia relativa a la presencia del sistema de chaski en costa sur cerca de Lima, es desalentadora. Estudios cuidadosos entre Pachacamac (Lurín) y Jauja o en el camino hacia el interior desde Chala, podrían brindar evidencias concretas. Nuestro proyecto no pudo encontrar evidencias sólidas de la presencia de chaskiwasial­ guno entre los caminos prospectados en los valles de Lambayeque y Moche. La sitios pequeños ubicados en esta región, al parecer tuvieron una función distinta (ver la sección sobre los puestos de control en este capítulo). Se ha sugerido que el concepto de chaski tiene gran antigüedad en la costa norte, dado que las vasijas Moche retratan a personajes corriendo. Sin embargo, es necesario identificar y recuperar evidencias arqueológicas y/o históricas tempranas, antes de discutir el uso de este sistema en la costa norte. El emperador Inka, cautivo en la sierra de Cajamarca, recibió alimentos marinos procedentes de la costa, lo cual es un indicador de la existencia de una ruta utilizada por los chaski en la región.

Salomón (1978:216-217) informa de una conexión chaski colonial en la sierra de Chimbo, en Guayaquil. Es lamentable que nuestro proyecto no haya recuperado más información sobre aquellos caminos Inka que fueron utilizados por los chaski. Hasta que nuevos datos estén disponibles, se podría considerar las siguientes posibilidades. En primer lugar, tal vez el sistema de chaski se limite solamente a una vía principal de eje norte-sur en la sierra, y a una o dos vías laterales en la costa. Si tal fuera el caso, es inútil intentar localizar chaskiwasi alguno en gran parte del sistema vial Inka. En segundo lugar, existe alguna posibilidad de que el sistema fuera más generalizado. La identificación arqueológica del mismo requerirá de una prospección sumamente cuidadosa, debido a que los chaskiwasi son sitios frágiles y pequeños, además de ser propensos a la desaparición.

¿Cómo era el mensaje transmitido entre los chaski?

John Murra (1980:105) planteó por primera vez la pregunta: ¿Cómo fue posible transmitir un mensaje entre muchos chaski sin confundirlo o alterarlo? Los datos aquí presentados ponen de manifiesto que cualquiera que haya sido el mensaje, este debe de haber pasado entre varios cientos de diferentes chaski, particularmente en las rutas más largas, como entre Cusco y Quito o Cuzco y Chile. Es difícil creer que un mensaje transmitido oralmente haya llegado sin alteración alguna. Ciertamente, el cálculo de una distancia máxima promedio, entre los chaskiwasi separados por ocho kilómetros, arrojaría que un mensaje entre Quito y Cuzco debió de haber pasado por lo menos por 375 personas. El problema de alteración del mensaje, era probablemente agravado por el hecho de que los cbaski, si bien entrenados para su función, no eran mensajeros a tiempo completo y eran relevados luego de algunas semanas. Además, probablemente tuvieron diversos orígenes lingüísticos y culturales, ya que la función de chaski era parte de las obligaciones impuestas por la mita. Una clave para el éxito del sistema de chaski fue probablemente el uso del khipu, el sistema de cuerdas anudadas, utilizadas para muchas categorías de información (Locke 1923). Muy pocas fuentes históricas tempranas relacionan al khipu con el chaski. Estere (1924 [1535]:51) menciona que los chaski le entregan a su relevo «el mensaje [embajada] y en adición a lo que se hablaba [el chaski] llevaba ciertos nudos para la memoria, y con ellos son capaces de saber mucho». Garcilaso (1960/II [1609] :203) ubica sus descripciones de chaski y khipu en conjunto. Señala que el mensaje verbal era breve y conciso, y que se repite tres o cuatro veces «hasta el relevo estaba seguro del mismo.» Garcilaso explica que los mensajes fueron enviados mediante los khipu ya que los khipucamayoq, separados por grandes distancias, comprendían perfectamente el sistema. Es evidente que las categorías de información en los khipu podrían ser infinitas. Durante la época colonial temprana, los aborígenes llevaban los khipu a la iglesia a fin de recordar sus pecados. Las categorías típicas de los khipu Inka, son exploradas por Murra (1975:243-254; 1982). Es posible que la gran mayoría de información llevada por el chaski fue transmitida mediante el khipu y que el mensaje verbal se limitara a precisar a quién y a donde estaba dirigido. Si el sistema de chaski funcionó en sólo unos pocos caminos, entonces el estaba limitado a que se entregue el khipu a una persona o destino incorrecto. En resumen, la posibilidad de transmitir oralmente un mensaje a través de ciento personas, es posible si:

1. El mensaje es corto -probablemente limitado a la identificación del destino
2. El mensaje se repite varias veces.
3. El número de destinos o receptores es limitado.
4. La información compleja es transmitida en un khipu.

APACHETA  : Las apacheta son puntos ceremoniales ubicados en caminos, a grandes alturas, en donde le: viajeros tradicionalmente han depositado ofrendas, en su mayoría piedras. La acumulacion de piedras en alguna apacheta ha creado una o varias pilas de piedra. En rutas importantes estas pilas pueden llegar a ser gigantescas, ya a lo largo de los siglos un gran número é: piedras fueron acumuladas. Estos son los sitios pequeños más impresionantes a lo largo de, sistema vial Inka. Su impacto se origina en los espectaculares puntos de ubicación y el tamaño de las pilas de piedras . Regal (1936: 17-20) y Jijón y Caamaño (1919: 175-301) han recogido mucha información sobre ellas, desde fuentes históricas y contemporáneas. La mayoría de los cronistas españoles tempranos mencionan a la apacheta (Polo de Ondegardo, Pachacuti Yamqui,  Poma, Santa Cruz, Ramos Gavilán, Cobo, Arriaga, y Morúa) realizando breves descripciones. señalando en ocasiones que muchas otras cosas, además de las rocas, fueron dejadas sobre las apacheta. La descripción de Garcilaso (1960/II [1609]:48) es larga e informativa. Seúa.z que, además de rocas, bolitas de coca, tierra, ramas, paja, e incluso pestañas (confirmado por Cobo) podrían ser depositadas como ofrendas. Adicional mente, se podría añadir maíz. sandalias viejas, y plumas (Polo de  1917 [1567]:206-207). Pachacuti Yarnqui (1968 [1613] :287) afirma que los Inkas inventaron la apacheta, pero para sin embargo, ne hay prueba alguna que confirme esta afirmación. Debido a su obvia naturaleza pagana, las apacheta fueron condenadas por un concilie provincial en Lima, en 1567 y los sacerdotes recibieron la orden de desmantelarlas y colocar cruces sobre ellas (Jijón y Caamaño 1919: 175-176; véase también Salomón 1978:215, que informa de una orden similar en 1570). Estos intentos de cristianizar la apacheta, no fue un exitosos. A lo largo de la región andina, las apacheta y sus ofrendas acumuladas, continúan creciendo. Nuestro proyecto tuvo la suerte de encontrar y examina un conjunto de apacheta, ubicadas a lo largo del sistema vial Inka, realizando un examen comparativo que amplía la información existente sobre el tema. La distribución de las apacheta es muy generalizada. Nuestra prospección encontró dos en el Nudo de Azuay, Ecuador, y varias en la Provincia de Salta, Argentina. Otras incluyendo las grandes apacheta, se observaron en el Departamento de Cochabamba, Boli­ via (Figura 21.2). Aún se conocen otras en Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina (Jijón Caamaño 1919:283­301). Lautaro Núñez (1976: 166, 177,190) informa sobre las apacheta de Chile e incluye una fotografía de la gran apacheta de Altos de Pica. Stothert (1967: 16) menciona una apacheta a 5000 metros sobre el nivel del mar en el camino de Taquesi (Bo­ livia), Hagen (1955:67) encontró una en el camino de Carabaya, al sur del Perú. La distri­ bución de apacheta desde Ecuador hasta Argentina y Chile, sugiere que Pachacuti Yamqui pudo tener razón al precisar que la apacheta es de origen lnka. Su distribución es más o menos similar en el territorio del Tawantinsuyu, y la construcción de las mismas, pudo extenderse con el crecimiento de la red vial lnka. Encontramos evidencias arqueológicas de tres grandes apacheta (Tres Cruces, Nasakari, lngañán y probablemente Acay), las cuales estuvieron en funcionamiento durante el Imperio Inka. Por desgracia, estas observaciones de campo no son suficientes para demostrar o refutar un componente pre­ Inka para estos sitios. Si bien cientos, o más, apacheta existen sin duda alguna en la región andina, la ubicación de las mismas en puntos altos, lejos de caminos modernos, las ha mantenido fuera del al­ cance de los arqueólogos. Ninguna apacheta han recibido detallada investigación arqueologica. Esta investigación es necesaria a fin de determinar si se trata de sitios de origen pre ­Inka, extendidos durante el Tawantinsuyu. Nuestra prospección ha revelado que un conjunto de apacheta, no son más que montones de piedras. Algunas apacheta (Tres Cruces, Nasakari  Ingañan, y probablemente Acay) están asociadas con dos o tres estructuras de probable fi­ liación Inka, Estos sitios probablemente no sean tampu, ya que carecen de fuentes de agua y están a gran altitud. Sin embargo, la idea del descanso y la reposición de energía, es parte de la ceremonia de sacrificio en la apacheta, y por lo tanto las estructuras en estos sitios pueden ser albergues, destinados ser utilizados por cansados viajeros. Excavaciones en estos sitios podrán revelar mayores detalles sobre las actividades que se desarrollaron en sus in­mediaciones. La lista de artículos sacrificados u ofrendados sin duda alguna será ampliada una vez que los arqueólogos encuentren el tiempo para examinar el interior de estas pilas de piedra. Algunos artículos ofrendados durante la época Inka, como las pestañas, probablemente no puedan ser recuperados. Otros, no mencionados en relatos antiguos o modernos, pueden ser aún identificados. Pudimos encontrar fragmentos de cerámica Inka y local y la apacheta  en Argentina tiene un petroglifo con llamas grabadas. Debido a que las apacheta continúan siendo utilizadas, acumulan diversas ofrendas modernas. Los grandes montones de piedra pueden estar rodeados por decenas de pequeños altares, elaborados con tres o cuatro piedras, con velas e imágenes religiosas. La tendencia actual a construir pequeños altares de piedra se observó en Ecuador, Bolivia y Argentina. Las apacheta de la Provincia de Salta, Argentina, tenían muchas ofrendas modernas, como cigarrillos, botellas de bebidas alcohólicas, hilos de colores, cruces de madera y huesos de animales.
Las investigaciones de nuestro proyecto han tomado nota de que la apacheta tiende a ubicarse no sólo en los puntos altos de los caminos, si no en lugares donde hay ascensos o descensos pronunciados, casi monumentales, que podrían tomarla a un viajero, uno o dos días de viaje. Parece que la gran apacheta tiende a ubicarse frecuentemente en los bordes de los Andes, donde las montañas descienden hacia las tierras bajas hacia el este o el oeste. Las apacheta reportadas por Hagen, Stothert, y Núñez A, se ajustan a este patrón geográfico. La única gran apacheta observada por nosotros y que no estuvo al borde de una meseta de gran altura, fue la apachetaTres Cruces en Ecuador. Allí, la apacheta estuvo en el punto más alto de una montaña (el Nudo de Azuay) entre dos cuencas intramontañosas. Debido a que las apacheta están a menudo en puntos en donde se desciende a regiones mucho más bajas, con frecuencia no necesitan ser escaladas, si uno se acerca a ellas desde las altas mesetas. Por lo tanto, la mitad de los viajeros que se acercan a ellas, no tienen la impresión de que estén ubicadas a grandes alturas, hasta el momento en que se llega a ellas y se observa la especta­cular vista hacia las tierras bajas. Mostajo (citado en Regal 1936:19), indica que la «apache­ ta no significa o se relaciona con los puntos más altos, sino más bien con los lugares desde donde se descubre un nuevo horizonte, o un accidente de la naturaleza». Sin embargo, las apacheta están a grandes alturas. Todas las apacheta registradas por nuestro proyecto fueron ubicadas por encima de los 4200 metros sobre el nivel del mar. La apacheta más alta, fue observada en la ladera oeste del cerro Acay, en la provincia de Salta, Argentina, sobre los 5000 metros sobre el nivel del mar. Se compone de dos pilas monumentales (y otras más pequeñas), las cuales deben de contener millones de piedras En este punto, el camino Inka abandona el altiplano argentino y desciende al valle de Calchaquí.

SANTUARIOS : El número de lugares sagrados a lo largo del sistema vial Inka, pudo haber sido innumera­ ble. La mayoría de ellos no pueden ser identificados, debido a la metodología arqueológica de identificación de sitios, ya que muchos de estos eran simples rocas, miradores u otros fenómenos naturales, conocidos sólo por los viajeros que frecuentaban ciertos segmentos de los caminos. Típico de estos puntos eran las tokankas (Tschudi 1918:76), las cuales son grandes piedras o rocas ubicadas en las laderas del camino, en donde los nativos andinos mascan maíz y escupen bolas de coca. Estos lugares son considerados de gran valor espiritual, y también pueden ser utilizados como puntos de descanso.Los caminos que conducen hacia y desde el Cuzco, estuvieron poblados por santuarios, los cuales formaban parte del sistema de zeques, líneas sagradas o senderos que son irradiados desde la capital de Inka (Jijón y Caamaño 1919:293­295; Rowe 1979; Wachtel 973; Zui­ dema 1964, 1977). La relación entre el sistema vial Inka y el sistema de zeques, es discutida en el capítulo 24. El desarrollo de prospecciones en la región del Cuzco, aclarará la relación  entre santuarios y caminos, en el esclarecimiento de importantes divisiones espaciales. Rowe ( 1967 :62, 71) ha señalado que se colocaron una serie de santuarios a lo largo de los caminos principales, en aquellos puntos en los cuales los viajeros pierden de vista Cuzco. Dado que no Pequeños sitios a lo largo  prospectamos la zona de Cuzco, estos datos añaden poco a la comprensión de los santuarios a lo largo del camino y de los zeque. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que otros grandes centros Inka, podrían haber sido diseñados con los conceptos espaciales y religiosa lnka en mente, y que sus caminos podrían tener santuarios. Polo de Ondegardo refirió que escribió que el sistema de zequesfue utilizado en muchas ciudades a lo largo del imperio. El análisis de Craig Morris (1984) en Huánuco Pampa, indica que los conceptos espaciales Inka, como el sistema de zeques fueron utilizados en este lugar. Cuando nos acercamos a Huánuco Pampa, por el camino Inka principal que ingresa a la ciudad desde el sureste, un sitio con dos bases rectangulares de piedra fue situado en un punto alto, desde donde el viajero puede ver la ciudad por vez primera o perderla de vista, dependiendo de la dirección en la que viajara (ver el reporte sobre el sitio de Sirrom, en el capítulo 5). Si utilizamos una analogía con el Cuzco, es posible que este sitio sea un suntuario asociado a un zeque. Cuando seguíamos a los caminos, entrando o saliendo de centros Inka conocidos (Cuenca, o Tomebamba, Hatun Cañar o Ingapirca, Hatuncolla, Chucuito, Cajamarca, Inkawasi, Tambo Colorado, etc.) no ubicamos posibles santuarios. La ausencia de estos puede explicarse por la pobre preservación arqueológica cerca de ellos, en comparación con Huánuco Pampa, o a que la organización espacial de zeques se utilice solamente en el Cuzco y en sitios específicos. Un conjunto de fuentes históricas tempranas indica que algunos centros Inka fueron construidos a imagen del Cuzco. Es aún incierto cuales fueron estos centros y en qué medida los patrones espaciales del Cuzco fueron replicados. Jesús de Arriaga (1922) utiliza la evidencia toponímica de Cuenca para demostrar similitudes entre Tomebamba y Cuzco. Otros intentos de comparar los centros lnka con el Cuzco, en la base a patrones arquitectónicos, han producido resultados inciertos (Ellefsen [1973a, b] en lnkallacta, Bolivia; Rostworowski [1978-1980] en Inkawasi, Cañete, Perú). La posibilidad de que los caminos, santuarios y líneas radiales estén asociados a sitios lnka distintos al Cuzco, no puede ser dejada de lado sin tener en cuenta el caso notable de los caminos radiales del complejo arquitectónico de la Centinela, en el valle de Chincha. Descubiertos por D. Wallace (1971, s.f), estos caminos están intactos tan sólo en unos pocos lugares y se observan de mejor modo en las fotografías aéreas. La arquitectura del complejo de La Centinela, en el Valle de Chincha, es un importante centro pre- lnka e Inka, existiendo la posibilidad de que los caminos que se irradian del mismo, sean de origen pre-Inka  Sin embargo, uno de ellos fue utilizado, durante la época Inka, como una ruta a través del desierto del valle de Pisco, en donde el camino cambia de curso en dirección hacia el Cuzco, pasando por Vilcas Huamán. Otro, entre los sitios de Centinela y San Pedro, fue sin duda alguna utilizado durante la época lnka. Las calles rectas que se extienden desde el complejo La Centinela, nos obligan a preguntarnos sobre las relaciones que tuvieron con los principios de los zeques lnka y/o con la larga tradición andina de líneas ceremoniales irradiadas desde puntos específicos, la cual data de muchos siglos antes del Tawantinsuyu (Morrison 1978).

HuaynaPicchu Trekking

HuaynaPicchu Trekking

15 o 20 leguas. Diversos informes escritos provenientes de distintas regiones del imperio, abordan lacuestión sobre la distancia entre los tampu a lo largo del camino. La Relación … de Loxa (1965[¿1582?] :296) -Loja se encuentra en la sierra sur del Ecuador- señaló que los tampu estaban a cuatro o cinco leguas de distancia, a lo largo del camino Inka. Matienzo (1967 [1567]:281) ofrece un itinerario de su viaje, a través de un camino Inka, en el sur de Bolivia yel noroeste de Argentina. Concluye su itinerario precisando la existencia de una serie de tampu a lo largo del camino, los cuales no menciona en su lista, pero que estaba separados por una distancia de tres o cuatro leguas. El propio Matienzo viajó entre cuatro y ocho leguas diarias, de acuerdo a lo que se puede deducir de su lista. Las fuentes histórica tempranas generalmente confirman, que los tampu se ubicaron a una distancia de tres o cinco leguas, con algunas variaciones. Esta distancia fue expresada algunas veces como un día de viaje. La información anterior acerca de la distancia entre los tampu plantea una serie de preguntas específicas. En primer lugar, cabe preguntarse qué tan larga era una legua, ya que no es una unidad de medida que se utilice con frecuencia en la actualidad. Luego, uno podría preguntarse si las distancias mencionadas en leguas, eran equivalentes a un día de camino. Además, ¿que determinaba un día de camino en la época Inka y por qué las referencias anteriormente mencionadas varían en los estimados? Este capítulo explora estas preguntas.

LA LEGUA ESPAÑOLA DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII EN LOS ANDES

Cuando las fuentes escritas tempranas de los Andes se refieren a una legua, los investigadores modernos han realizado rápidos estimados, utilizando la información existente en diccionarios o enciclopedias. Por desgracia, la unidad de medida de la legua ha variado constantemente y existen muchas variaciones, en diferentes partes del mundo y en dife- rentes épocas.Uno de las definiciones más antiguas puede encontrarse en el Diccionario de Autoridades (1963/II [1726-1737]:380), que lo define como la distancia que uno puede normalmente caminar en una hora. Sin embargo, el Diccionario también indica que la legua varía entre naciones, precisando que el español la había estandarizado a 171/2 leguas por grado del círculo alrededor del diámetro máximo dela tierra. Utilizando medidas modernas, esto significa que una legua estaría conformada, aproximadamente, por 6.2 kilómetros, dado que un grado es de alrededor de 110 kilómetros (69 millas). La medida de 6.2 kilómetros es una de las tantas que existen para la legua. También hay leguas terrestres (4225 metros), marítimas (5572 metros), y post leguas (3894 metros). Se dice (Enciclopedia Americana 1975: 110) que Colón utilizó una legua de 3.18 millas náuticas, y que una unidad de 2.63 millas ( 4.2 kilómetros) para la legua terrestre española, fue utilizada en las primeras prospecciones en el suroeste de los Estados Unidos. Por otra parte, eran comunes las leguas jurídica, legales, francesas, inglesas, norteamericanas e incluso húngaras (la más grande de 8335 metros), todas calculadas de modo diferente, en millas, yardas, varas, etc., (el sistema métrico no existía en el siglo XVI).

Esta confusión de los diferentes sistemasutilizados en la medición de una legua, originó que los investigadores modernos seleccionen una gama considerable de medidas, a fin de interpretar la distancia expresada en las fuentes escritas tempranas. Rowe (1946:324) utili- zauna legua española de 3 millas (¿inglesas?),o aproximadamente 4.8 kilómetros. Salomón (1978:217) utiliza una legua de 4.2 kilómetros. Los estudiosos de Argentina calculan entre seis a ocho kilómetros por legua. Strube utiliza una legua de 6.4 kilómetros (1963:82). Nuestro proyecto encontró que la legua es una unidad de medida aún utilizada por los pueblos locales en la región andina sur central, y que las definiciones regionalesvarían entre cuatro y siete kilómetros.
Sería fácil concluir que los primeros cronistas no tuvieron ninguna impresión clara de una longitud estándar para la legua. Sin embargo, probablemente este no sea el caso, ya que Cieza de León, quien no era particularmente educado, muestra un claro conocimiento de la relación entre grados y leguas cuando describe (1962 [1553]:150) la posición ecuatorial de la provincia de Santiago de Puerto Viejo (en Ecuador), a una distancia de 420 leguas, o
23Y2º del Trópico de Cáncer al norte y el Trópico de Capricornio al sur. La presentación de
Cieza permite calcularuna relación de 17.9 leguaspor grado. En el sistema métrico moderno, esto sería alrededor de seis kilómetros por legua. Sin embargo, hay razones para pensar que Cieza y sus contemporáneos, utilizaron una legua por lo general menor a los seiskilómetros.
La idea de una legua como una distancia científicamente fijada, podría haber sido conocida por los cronistas tempranos, pero valdría la pena preguntarse si este conocimien- to podría ser aplicado al calcular las distancias de los caminos andinos. Un tratado sobre medidas, escrito por Jean Baptiste D’Anville (1769:168-169), ayuda a clarificar este tema. Él precisó que la legua en México y Perú tienden a variar entre los 19 y 27 grados (6.3 a
4.1 kilómetros), lo que la haría más corta que la estandarización española de 17.5 grados. Esto se debió a que la gente calculaba la legua en función de una hora de camino, la cual en terrenos escarpados o dificultosos, parecería ser mayor que la distancia cubierta. Anville anotó que los cálculos de 35 a 40 leguas por grado (2.8 a 2.1 kilómetros) procedían de las Américas. En resumen, la legua podría una distancia fija, científicamente establecida, pero en la práctica era definido por la longitud de un paso, la cual variaba de acuerdo al terreno y a la persona que realiza el cálculo. Esto es confirmado por Raimondi, quien viajó por todo el Perú y conocía muy bien los itinerarios de la época de la conquista. Él indicó (1874:68), que la leguaera de «más o menos cinco kilómetros» y en terrenos accidentados «la legua era más corta, y no mayor de cuatro kilómetros». Él concluye que «la legua es una medida de tiempo y no de distancia».
Hemos llegado a la conclusión de que no es posible estipular una longitud específica para la legua española en la región andina. Sin embargo, a fin de tener un estimado general, podría decirse que una legua tiene entre 4.1y6.3 kilómetros. Los datos de nuestra prospec- ción y la revisión histórica precedente, indican que las leguas de menos de 4.1 kilómetros o más largas que 6.3 kilómetros, fueron relativamente raras. Cuando la simplificación es de utilidad, podría indicarse que una legua es equivalente a cinco kilómetros (tres millas), con una gran probabilidad de que la medida pueda ser 20% más grande o más pequeña. Hay

LAS MEDICIONESDE LAS DISTANCIAS EN EL SISTEMA INKA

Varias fuentes históricas tempranas nos dicen que los lnkas marcaron sus caminos a distancias específicas. Cieza (1967 [1553]:47) indica que los marcadores fueron ubicados a intervalos de una legua y media, una distancia conocida como tupu. Guamán Poma (1944 [1614] :355) también menciona marcadores ubicados a una distancia de una legua y media (Figura 20.1). Molina (Santiago) (1943 [1553]:20) reveló que los marcadores indicaban distancias de media legua y una legua, en el camino al sur de Cuzco, en dirección a Chile. Polo (1916 [1571]: 103-105) no menciona marcadores, sin embargo menciona estaciones o puestos de chaski en cada tupu, los cuales al igual que Cieza, los ubica a cada legua y media.Los funcionarios a cargo de los khipu (Collapina, Supno et al. 1974 [1543]:37) informaron que el emperador Wira Kocha estableció al tupu como unidad de medida de los caminos, colocando cuatro chaski en cada tupu. Las fuentes mencionadas no concuerdan sobre cómo se indicaban estos tupu. Sólo Cieza (1967 [1553]:47) los describe «como los marcadores de frontera en España … pero son más grandes y mejores hechos aquí [en los Andes]». Polo y los funcionaros a cargo de los khipu parecen precisar que un tupu estuvo marcado por un puesto de chaski. Desafortunada mente nuestro proyecto no pudo identificar elemento alguno que identificara con certeza a los tupu. Si los marcadores fueron pilas o montones de piedra, probablemente ya se hayan caído. Las pilas de piedra encontradas por el proyecto sobre el camino Inka en el desierto de Atacama, no pueden se considerados como tupu, ya que son mu- cho más frecuentes, y están irregularmente colocados, a diferencia de los marcadore descritos en las crónicas.

Rowe (1946:323­324) indica que la unidad de medida básica de distancia fue el ritmo (thatki) y (citando a Murua) 6000 thatki conformaban un tupu. Rostworowski (1981 :385), citando a Bertonio, equipara el yapu y camaná (palabras aymaras) con el tupu como unidad de medida de distancia. El tupu utilizado para medir la distancia que no debe confundirse con la unidad de medida del área de un terreno, la cual también se llama tupu.
Aunque interesante, las mediciones de distancia Inka no contribuyen mucho al co­ nocimiento de la distancia entre los tampu a lo largo del sistema vial lnka, debido a que los cronistas españoles utilizan a la legua o al día de camino, como unidades de medida. En raras ocasiones los cronistas tempranos (Bertoniol956 [1612]; Calancha en Regal 1936:22) llaman tupu a una legua india («legua de indios») o a una legua de aquí («legua de acá»). Una comprensión de la longitud de tupu puede contribuir a una comprensión de la naturaleza y la ubicación de los puestos de los chaski, un tema tratado en mayor detalle en el capítulo 21. En resumen, los Incas tuvieron una unidad de medida de distancia en sus caminos. Esta unidad se llama tupu, la cual tiene una longitud de alrededor de una legua (de 6.2 a 9.5 kilómetros). Esta medida se utiliza raramente en los primeros recuentos históricos, los cuales utilizan como unidad a las leguas europeas «americanizadas».

EL PROBLEMA DE LA CAMINATA DE UN DÍA

Podemos asegurar que no existe una distancia fija generalmente aceptada, ni en el siglo XV1, ni en la actualidad, que sea equivalente a una jornada ­o caminata de un día­ en la región andina. La fortaleza de una persona, el pesode su carga, los animales que lo acompañan, lo escarpado del terreno, son combinados al momento de definir la caminata de un día, por lo que es una unidad de medida altamente variable. En ocasiones nuestro proyecto (el cual prospectó sitios y caminos durante al recorrer por el camino Inka) pudo caminar solamente 1 O ó 15 kilómetros diarios. En otras ocasiones, hasta 25 kilómetros podrían ser recorridos, a pesar de que parte de las energías del día fueron dedicadas al estudio arqueológico. A menudo nos sorprendimos de cómo los nativos caminaban y corrían, viajando más de 50 kilómetros por día, en terrenos accidentados. Sin duda alguna, fue posible durante el siglo XV1 posible cubrir del mismo modo, largas distancias. Por ejemplo es notable que la expedición que partió de Cajamarca, liderada por Hernando Pizarra, en dirección a Pachacamac, en viaje de ida y vuelta, pudiera viajar más de 40 kilómetros en algunos días. Estas distancias no se lograron necesariamente debido al uso de caballos, ya que la expedición también incorporó a hombres caminando (Estete 1879 [1533]). Josef del Hoyo (1917 [1772): 166) indicó con asombro cómo los nativos andinos podían caminar y correr entre cuatro y seis leguas en un día, cargando bultos, sobre caminos accidentados, y al ofrecerles descanso y alberge, se nie­ gan inmediatamente, regresando al punto de partida, cubriendo una distancia considerable. Esto sugiere que aquellas personas cubrieron hasta 60 kilómetros en menos de un día. En varias ocasiones, los guías de nuestro proyecto guiaban a los arqueólogos por tramos de 15 a 25 kilómetros, y luego, una vez pagados, retornaban inmediatamente, cubriendo la misma distancia sin descansar. Esto se observó en Argentina, Ecuador y Perú. No puede haber ninguna duda de que los pueblos andinos, acostumbrado escalar y cami­nar, pueden cubrir rápidamente grandes distancias, transitando por geografías accidentadas. Ellos no dudan en viajar de noche o de día, al menos en trayectos cortos. Una de las formas de viajar rápido y lejos, es que no sólo caminan, y más bien utilizan patrones intermitentes de caminata y trote. Cuando teníamos la suerte de andar a caballo, los guías dejaban que los caballos mantengan su propio ritmo (por lo general más rápido que el andar humano). Las guías podían caminar y correr todo el día a fin de mantener el ritmo de los animales, sin mostrar mayores signos de fatiga al final del día. Varias de las fuentes históricas tempranas coinciden en que los tampu estaban separados por un día de caminata. Esto se define generalmente a partir de tres a cuatro y, posible­mente, cinco leguas. En las mediciones métricas específicas, los tampu están separados por 15 a 25 kilómetros, con algunas variaciones. En tales casos, los tampu estaban ubicados a menos de un día de camino, ya que los pobladores más capaces, podían cubrir esa distancia en un tercio o dos tercios del día. Dado que una caminata de un día no necesariamente equivalía a tres o cinco leguas, uno podría desear evidencia más concreta de la distancia entre los tampu. Nosotros hemos medido esas distancias y un resumen de ellas se presente en la sección siguiente.

LA EVIDENCIA ARQUEOLÓGICADE LA DISTANCIA ENTRELOS TAMPU

Nuestro proyecto encontró y registró un número considerable de sitios, los cuales probablemente fueron tampu. Las distancias entre estos sitios fueron calculados sobre los mejores mapas topográficos disponibles. Sólo dos, de la docenasegmentos de caminos investigados,no presentaron sitios lo suficientemente conservados como para evaluar distancias ­el área de Santiago, en Chile; y la zona de Cajamarca­Huamachuco, en la ser a norte del Perú. Definir las distancia entre los tampu a lo largo del sistema vial lnka, no fue una tarea sencilla. A menudo no existen fuentes históricas que ayuden a distinguir un sitio que sirvió de tampu, de otros sitios que tuvieron funciones muy diferentes. A menudo, la preservación arqueológica es pobre y no se puede estar seguro de haber perdido un tampu entre dos sitios que parecen ser tampu. La arquitectura y artefactos al interior de un tampu, pueden ser tan variados que no existen indicadores arqueológicos que inevitablemente identifiquen a un tampu (ver capítulo 19). En otros casos, los restos arqueológicos prospectados podrían albergar restos de tampu, pero no se puede tener la certeza de que esto sea así. Estos y otros factores son ponderados en esta sección. El lector debe ser advertido de que las siguientes medidas pueden cambiar a futuro, de acuerdo con el uso de técnicas más refinadas a utilizar en la identificación de los tampu. La siguiente lista de distancias entre los tampu, provienen de trayectos en los cuales la conservación arqueológica es lo suficientemente buena como para realizar los cálculos que a continuación se presentan:

l. El camino de Cañar­Azuay (Ecuador). La conservación arqueológica solamente fue adecuada en lospáramos del Nudo de Azuay. Allí, cinco sitios considerados como tampu definen tres distancias:
De Achupallas a Chuchishiana

De Chuchishiana a Paredones

De Paredones a lngapirca

9 kilómetros

15 kilómetros
13. 5 kilómetros

2. El camino de Cajamarca­Huamachuco (Perú). Aquí, la preservación era tan pobre que no se realizó ninguna medición.

3. El camino Lambayeque­Moche (Perú). La distancia entre los sitios asociados al camino que podrían haber sido tampu, varió entre 8 y 23 kilómetros. La distancia promedio fue de 15 kilómetros. Uno de los sitios, el sitio Arena, ubicado en el gran desierto entre los valles de Chicama y Jequetepeque, no fue examinado adecuadamente debido a que no nos percatamos de su asociación con el camino. Si futuras investigaciones revelan que no tuvo ninguna función de tampu, o que no fue utilizado en durante la época lnka, entonces existe una longitud de 30 kilómetros sin tampu alguno entre los dos valles. La lista de sitios del camino Lambayeque­Moche no se reproduce aquí, debido a que no podemos saber con seguridad cuál de estos sitios funcionó como tampu.

4. El camino de Huánuco. Dos sitios lnka relativamente pequeños (de tres o cuatro es­ tructuras), a lo largo de este camino, pueden ser considerados ­con reservas­ como tampu. Si lo son, entonces lagama de distancias entre los tampu es del 11a16 kilómetros.

De Huarau Tambo a Tambillo

De Tambillo a lnkavado

De lnkavado a Tunsucancha

De Tunsucancha a lnka Huayl

De lnka Huayl a Tampurajra

De Tampurajra a Huánuco Pampa

14 kilómetros

15 kilómetros

11 kilómetros

11 kilómetros

16 kilómetros

14 kilómetros

Si se excluyen los dos sitios pequeños (Inkavado e Inka Huayl), la gama de distancias es de 14 a 27 kilómetros.

5. Los caminos de Cañete (Perú). La identificación de los tampu es particularmente difícil. Dos importantes sitios en el valle (Cerro Azul y Herbay Bajo), los cuales probablemente se ubican sobre el camino de la costa, están separados por 14 kilómetros. El camino a través del desierto, en dirección al valle de Mala en el norte, probablemente no presenta sitio alguno en una extensión de 35 kilómetros. Los caminos que atraviesan el desierto por más de 45 kilómetros, en dirección a Chincha, tienen una interrupción a mitad  Se han identificado instalaciones a lo largo del camino a uno o dos días de caminata (Agurto 1980:39, 42). Los sitios a un día de camino se encuentran se encuentran entre 14 y 25 kilómetros del Cuzco. El siguiente tampu se ubica entre 16 y 30 kilómetros de ellos. Es necesario realizar las siguientes observaciones en base a los datos presentados:

1. Hay una número de casos en los que los tampu se ubican a menos de 15 kilómetros (tres leguas) uno de otro. Estos casos son evidencia de que los tampu podrían ubicarse a corta distancia, y que la distancia a pie entre ellos podría ser de dos a tres horas. Los tampu ubicados a corta distancia no necesariamente se encuentran en terrenos accidentados.

2. El número de casos de tampu ubicados a distanciasde más de 25 kilómetros (aproxi- madamente cinco leguas) es prueba de que la ubicación puede ser espaciada, tal como se menciona en las fuentes históricas más tempranas. Es posible confirmar la cifra de Zara te de ocho a diez leguas, pero no la de 15 o 20 leguas.

3. No se prospectó ningún tramo en el cual se encuentre algún tampu separado por más de un día entero de camino. La distancia mayor entre los tampu prospectados fue de 44.5 kilómetros, en el desierto de Atacama. Con esfuerzo es posible caminar este tramo en un día entero.
4. La mayoría de tampu están separados por distancias que se ubican en el rango de las tres a cinco leguas (15-25 kilórnetrosv j 20%) de acuerdo a un conjunto de fuentes históricas tempranas. Como se señaló anteriormente, estas distancias son fáciles de remontar en un día, por parte de un poblador nativo.
LOS FACTORES O PRINCIPIOS QUE INFLUYEN EN LA UBICACIÓN DE UN TAMPU
Las distancias que se han mencionado anteriormente, varían entre 1 O a 45 kilómetros. Es bastante claro que existieron diversos factores que influyeron en la ubicación de un tampu, además de la longitud del día de viaje. Las fuentes históricas tempranas no entregan mayor información sobre estos factores, los cuales influyeron en las variadas distancias entre los tampu: algunos acortaron las distancias, mientras que otros las ampliaron. La siguiente lista menciona los factores determinantes en la ubicación de los tampu, pero no es definitiva. Investigaciones futuras deberán ampliar la lista.

La presencia de agua en huaynapicchu

Casi todos los tampu tienen una fuente de agua, ya sea de origen natural o artificial. La necesidad de agua condiciona a que los tampu no se ubiquen en las cimas de las montañas o en los pasos en donde no hay fuentes de agua permanente. La presencia de fuentes poco frecuentes puede causar la irregular ubicación de un tampu, como en el camino del valle Uspallata-Mendoza, en el oeste de Argentina. Un tampu sin agua es una rareza. El tampu de Meteorito, en el desierto de Atacama, en Chile es un buen ejemplo. El sitio de Arena en la costa norte del Perú, el sitio Acantilado al sur de Cañete, en Perú, y el sitio León (Uspallata, Mendoza, Argentina) son posibles tampu sin fuentes cercanas de agua. En estos casos, ni siquiera una importante alteración en el curso del camino podría ubicar a los tampu en áreas con agua. La ausencia del líquido elemento a lo largo de grandes longitudes, aumentan las distancias entre los tampu. Las mayores distancias (30-45 kilómetros) se encuentran en las regiones desérticas o áridas de las estribaciones andinas del este de Argentina, en la costa peruana y en el desierto de Atacama de Chile.

Terrenos productivos en las inmediaciones : En la medida de lo posible, los tampu se ubican cerca de, o sobre terrenos de gran potencial productivo. Aunque generalmente agrícola, las tierras podrían ser de uso pastoral. De este modo, en el valle medio y alto de Pisco, los tampu parecen estar dispuestos sobre las partes más anchas del valle, en donde la agricultura es posible. No se ubican sobre estrechas franjas estériles. Del mismo modo, los tampu se emplazan, en su gran mayoría, sobre los valles irri- gados de la costa del Pacífico, y no en los desiertos que separan a estos valles. Los tampu en el camino de Calchaquí-Tastil, en el noroeste de Argentina, se ubicaron sobre valles agrícolas más bajos, ya que por lo general los constructores Inka trataron de evitar las regios más frías de la puna. Algunos tampu están emplazados sobre la puna pastoral, como los ubicados en el camino principal de la sierra, al sur de Huánuco Pampa. En este lugar, los valles agrícolas bajos, atravesados por el camino, fueron evitados como espacios de emplazamiento de los tampu. La tendencia en la región de ubicar los tampu en la puna, no es una característica general, debido a que raramente un camino principal atravesó largos tramos de puna. Los tampu ubicados en lapuna de Huánuco, se ubican siempre a poca distancia de valles agrícolas.

El evitamiento de terrenos pantanosos o empinados de huaynapicchu. Los tampu no fueron ubicados sobre pendientes muy pronunciadas o en terrenos pantanosos. Inevitablemente son dispuestos sobre terrenos secos, inclinados o planos. La ausencia de di- chos terrenos puede ocasionar irregularidades en la distancia entre los tampu. En ocasiones los terrenos secos y planos encuentran en oposición, debido a que el terreno plano tiene menos posibilidades de drenar adecuadamente y originar inundaciones. Es así que los tampu cerca del lago Titicaca, se ubican en terrenos altos y secos, con ligeras pendientes hacia los terrenos . cerca del lago y no sobre las húmedas orillas al borde del mismo. El camino entre Cajamarca y Huamachuco evita los terrenos pantanosos cerca de los ríos Condebamba y Cajamarca. El camino y sus sitios asociados, se ubican sobre las laderas secas del valle. Nunca pudimos observar algún tampu construido sobre una pendiente pronunciada. Los tampu emplazados en terrenos muy accidentados, se ubican sobre las raras parcelas con ligeras pendientes. El evitamiento de laspoblaciones locales .En algunas áreas, los datos de los estudios de parrones de asentamiento, pueden sugerir que los caminos Inka y los tampu, evitan los centros de población local. Esto podría no haber sido parte de una política general Inka, debido a que muchos caminos atraviesan zonas den­samente pobladas, en donde los tampu se ubican en medio o al lado de los centros poblados locales. Sin embargo, hay alguna posibilidad de que se hayan evitado a los centros locales, y este haya sido un factor o principio que influyó en la ubicación de caminos y tampu. Esto ha sido sugerido para el camino principal en Huánuco, el cual se extiende por la puna, al oeste de los centros de poblados ubicados a menor altitud. La ruta Calchaqui­Tastil podría ser vista como un camino alternativo al segmento que atraviesa la zona densamente poblada de la parte alta del Río Calchaquí. Los motivos para evitar las poblaciones locales son total­mente desconocidos. El pasaje en Gutiérrez de Santa Clara (1963 [¿ 1599?] :250) puede estar relacionado con este punto: «Cuando los señores [los Inkas] se iban a casa de unos lugares a los otros, se quedaban en estos tampu, con su ejército, y no en las ciudades [pueblos], a fin de no molestar a sus vasallos con problemas que sus soldados y oficiales podrían causar».
Queda por demostrar si el imperio alteró alguna vez la ubicación de un tampu por temor a las poblaciones locales. Esto no tiene muchosentido, ya que muchos caminos y tampu lnka, se ubicaron muy cerca de grandes centros poblados en territorios conquistados.
La ubicación de los centros locales pre-Inka de huaynapicchu: Dado que algunos centros locales pre­Inka se en tampu o puntos importantes a lo largo del sistema vial Inka, estos sirios influyeron en la ubicación y distancia de los tampu. La presencia Inka en tales puntos fortalecería el control imperial y facilitaría las tareas administrativas del mismo. Este factor no necesariamente consistente en aumentar o disminuir la distancia entre los tampu, sino más bien contribuye a la variación existente en las distancias entre ellos. Facilidad de viaje .Este factor puede haber influido en las distancias entre los tampu, perola evidencia no es del todo clara. Uno podría suponer que los tampu se colocarían a corta distancia en terre­ nos accidentados, debido a las dificultades que los viajeros pudieran tener. Por otro lado, cuando el viaje es sencillo (en un tramo plano de suave pendiente), el tampu estaría lejano. Ciertamente, los tampu separados por grandes distancias, se ubican en los desiertos planos, o regiones áridas, pero estas distancias tal vez podrían explicarse por la ausencia de agua, de zonas de producción y de mano de obra. Por otra parte, los tampu separados por cortas distancias, generalmente no se encuentran en terrenos difíciles. La cercanía a la fuerza de trabajo  .Los tampu ubicados a distancias considerables (más de 30 kilómetros de distancia) pueden estar ampliamente espaciados no sólo debido a la escasez de agua y los recursos, si no debido a la dificultad de obtener mitayoq que se encarguen del mantenimiento del tampu huaynapicchu. Cuando los tampu no estaban cerca de zonas productivas o concentraciones poblacio­nales, los mitayoq tenían que atravesar distancias considerables a fin de atender al tampu. Cuando la fuerza de trabajo estaba en áreas lejanas, la presencia de los tampu puede haber sido menos frecuente. La proximidad de la mano de obra local es un factor estrechamente relacionado con la proximidad a los recursos locales, ya que las poblaciones tienden a con­ centrarse cerca a fuentes de agua y terrenos productivos. Los requerimientos para el andar de las caravanas de llamas Al parecer, la distancia que una caravana de llamas podía viajar en un día, habría acortado la distancia entre los tampu. Acosta (1954 [1590]: 136­137) menciona que en viajes largos, las llamas podían caminar dos o tres leguas, o cuatro como máximo. Ramírez(l 936[1597]:17) señaló que podían caminar tres o cuatro leguas. Garcilaso (1960/II [ 1609] :314) menciona que una llama puede viajar tres leguas en un día. Esto se articula muy bien con las distancias entre varios tampu. Larazón por la cual las llamas caminar menos que las personas durante un día, es que necesitan ser alimentadas durante el día a fin de mantener su energía. Ramí­ rez (1936 [1597):17) anotó que ellas podían caminar toda la mañana, hasta el mediodía, cuando se les retiraba las cargas y pastaban por la tarde. Los corrales, que probablemente fueron utilizados para las llamas, se encuentran en los tampu, desde Argentina hasta el Ecuador. Esto aboga por una amplia difusión yuso común de los camélidos como medio de transporte durante la época Inka. Sin embargo, la carga también fue transportada por porteadores humanos, quienes podían llevar pesos iguales o mayores a los que llevaban las llamas, y eran más manejables que las llamas temperamenta­ les. Es aún incierto si las espaldas humanas o las de camélidos, fueron las responsables del movimiento de bienes durante el imperio Inka.  Los requerimientos para los desplazamientos de la realeza Cuando el emperador viajaba, lo hacía con gran ceremonia y una gran corte. La mayoría de las primeras crónicas describen el paso del emperador, acompañado de cientos, si no miles de porteadores funcionarios lnka y locales, soldados, llamas, etc. Esto puede haber sido otro factor que haya limitado la distancia entre los tampu, a menos de un día entero de caminata a huaynapicchu

Hubiera sido difícil de mover una procesión real de tales dimensiones, a gran velocidad diariamente. Cieza de León (1962 [1553] :224) afirma lo siguiente: «Porque fue costumbre suya [de los emperadores Inka], cuando andaban por alguna parte de este gran reino ir con gran majestad y servirse con gran aparato a su usanza y costumbre, porque afirman, que si no era cuando convenía a su servicio, no andaban más de cuatro leguas cada día».  Los factores anteriormente mencionados, medioambientales, técnicos y culturales probablemente actuaron en conjunto, con mayor o menor importancia, a fin de ampliar, reducir, y causar variaciones en las distancias entre los tampu.

Resumen del trek: Un número de fuentes históricas tempranas indican que los tampu se colocaron a lo largo del camino lnka, a cada tres o cuatro leguas (e incluso más de cinco). La distancia se describe como un día de camino o trabajo. Nuestro proyecto midió las distancias entre diversos tampu y examinó los alcances detrás de esta aparente ubicación «regular» de los tampu. Los estudios arqueológicos encontraron tampu a lo largo del sistema vial lnka, en todo el territorio gobernado por el imperio, confirmando que fueron parte integral del sistema vial. Los tampu se encontraron separados por una variedad de distancias, desde menos de 10 kilómetros, hasta 42 kilómetros. Todas estas distancias pueden ser recorridas en un día o menos, por un poblador aborigen en buenas condiciones físicas. La mayoría de las distancias entre los tampu están entre los 15 a 25 kilómetros. Esto sería el equivalente de tres a cinco leguas si se considera que una legua equivale a cinco kilómetros (con variaciones de hasta un 20%). En general, la distancia entre 15 y 25 kilómetros, podía ser caminada en un día. Un número de factores, tales como la velocidad de las caravanas de llamas, se ofrecen como razones por las cuales los tampu están a menudo más cercanos de lo que cabría esperar a partir de un examen de las fuentes históricas tempranas. Ocasionalmente los tampu están separados por distancias que oscilan entre 25 y 45 kilómetros. Los ejemplos limitados de distancias mayores, se encuentran por lo general en el desierto o en ambientes áridos, en donde los recursos productivos locales, como el agua y la población local, son muy limitados o inexistentes. En tal sentido, los tampu siempre se ubican a una distancia de un día de camino o in­cluso menos. Este no es el único elemento que determina la ubicación de los tampu, la cual está definida también por la presencia o ausencia de fuentes de agua, recursos productivos, terrenos secos, poblaciones locales otras consideraciones políticas y administrativas. Estos factores ayudan a explicar la considerable variación de la distancia entre los tampu, incluso dentro del rango de viaje de un día o menos.

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EL OBJETIVO DEL NUESTRO PROYECTO de ubicar segmentos de caminos y los sitios a lo largo de ellos, proporcionó evidencias sobre los factores que afectan la ubicación de los sitios y las distancias entre ellos. Durante la mayor parte del trabajo de campo, se siguió algunos tramos del camino, cuyo estado de conservación era excelente. En estos tramos es posible realizar mediciones precisas de la distancia entre los tampu y otros sitios, registrando los factores medioambientales y culturales localesque pueden haber influido en la ubicación de un sitio. Estos datos amplían nuestra comprensión sobre el patrón de asentamiento de las estructuras a lo largo del sistema vial Inka, y aclaran lo manifestado en las fuentes históricas tempranas sobre las distancias entre ellos.

LA PERSPECTIVA ESCRITA DE LOS SIGLOS XVI y XVII

La regularidad con la que los caminos del imperio estuvieron asociados a los tampu o al­ bergues nocturnos, impresionó a los primeros europeos que viajaron a lo largo de la región andina. Por consiguiente, no existe fuente temprana alguna en la cual no se haga mención de esta no hay ninguna falta de registros escritos tempranos. Eso tiene algún comentario sobre este hecho. Molina (Santiago) (1943 [1553]:21) señaló que estos sitios se colocaron cada cuatro leguas a lo largo del camino. Cieza de León (1967 [1553):131­224) señaló que estuvieron separados por tres o cuatro leguas. Coba, quien menciona haber caminado 300 leguas a lo largo del cal camino principal de la sierra, menciona que la distancia entre cada tampu varió entre cuatro y seis leguas (1964 [1653):128­131), o el intervalo de un día de viaje. La información sobre una jornada de viaje (un día de trabajo o de caminata), como distancia de separación entre los tampu, está presente en otras fuentes tempranas. El cronista Zarate (1879[1555]:471) fue más explícito al indicar que los alojamientos lnka estuvieron separados por un día de caminata (de jornada a jornada). Agregó que lainteresante observa­ ción de que los tampu no fueron ubicados de forma tan cercana en los desiertos costeños, en los cuales podrían haber estado separados por ocho o diez leguas de distancia, e incluso por

La kallanka no es necesariamente un componente del tampu Inka, y posiblemente está presente sólo en los caminos con un tráfico elevado. Por ejemplo, no se observó kallanka alguna en desierto de Atacama, en el camino al sur de San Pedro, debido a que al no tener una fuente directa de agua, no tuvo un tráfico constante. Las kallanka suelen aparecer comúnmente en rampu y en grandes centros ubicados a lo largo de la ruta Cuzco­ Quito, la cual fue regularmente utilizada por los mitmaq, ejércitos, delegaciones oficiales  .
tipos de tráfico. Las kallanka son más pequeñas en los tampu que en los grandes centros imperiales. En los tampu parecen ser de menos de ocho metros de ancho. En los grandes centros Inka (Cuzco, Raqchi), las kallanca eran estructuras especiales amplias que pueden haber sido utilizadas con mayor frecuencia como escenario de ceremonias antes que como albergues. La kallanka en un tampu no puede ser amplia, pero su longitud era a menudo considerable. La kallanka en Paredones (Cañar) es de aproximadamente 57 metros de largo. La kallanka en Potrero de Payogasta es de 30 metros de largo. No es muy claro qué tipo de estructuras fueron utilizadas como kallanca en las regiones áridas. Un conjunto de estructuras largas y rectangulares se encuentran en Catarpe, Paria (Anocacariri) e Inkawasi en Cañete. Con la excepción de Catarpe, se desconoce si estuvieron techadas. Quizás en regiones secas y cálidas, las kallanka no fueron muy importantes, ya que los grupos de viajeros podrían alojarse en plazas, patios, o cualquier espacio abierto. No se ha determinado con precisión la presencia de kallanka al sur dela Provincia de Salta en Argentina. La no existencia de kallanca en esta región podría indicar la presencia de un tráfico limitado en la región. Por otro lado, la presencia de largas estructuras rectangulares en Tambería del Inka (Greslebin 1940) y Nevados de Aconquija (Paulotti 1958­1959) .
la Argentina, podrían ser kallanka. La presencia de kallanka en un tampu no es universal, incluso al interior de su área de distribución. El bien conservado Hualla tampu, en el camino entre Paria y Cochabamba, no tiene kallanka, a pesar de estar ubicado el tampu en una ruta de alto tráfico. Como la kancha, la kallanka simboliza la función de albergue en un tampu. A diferencia de la kancha, el alojamiento en una kallanka parece haber albergado a un gran número de personas. Tal vez sea importante tener en cuenta que ningún tampu podría alojar a un ejército entero, aun así tuviera varias kallanka como Tunsucancha. Sin duda alguna el ejército Inka utilizó carpas, como lo informan los primeros testigos europeos que observaron el campamento de Atawallpa, cerca de Baños, en Cajamarca.

Muros de dos hiladas de piedra : El uso de muros o bases construidas con dos (y hasta tres) hiladas de piedras, es una carac­terística tan extendida como el uso de las kancha en los tampu. Estosmuros son de 40 a 90 centímetros de espesor. Estosmuros se encuentran en los tampu Inkadesde el Ecuador hasta el oeste de Argentina y Chile, pero raras veces en lacosta. Ellos pueden ser construidos a partir piedras canteadas o parcialmente trabajadas. Ocasionalmente se utilizaron piedras  labradas, por lo general de caras planas, las cuales estaban dispuestas sobre la superficie del muro o en las esquinas del mismo. Kendall (1976:55),citando a González (1971), señala que el tipo de piedra disponible puede ser determinante en labrar o no las piedras, ya que los tipos de fractura varían de acuerdo al tipo de piedra, algunas rocas presentan fracturas en ángulo recto mientras que otras en varias direcciones. Las piedras son generalmente unidas combinando elementos disponibles en la localidad como barro, arena, hierba, excremento, paja o musgo. Algunos muros sin mortero fueron observados. Es difícil precisar si la lluvia removió el mortero de estos muros o si en realidad nunca lo tuvieron. En muchos casos, la mampostería en base a piedras canteadas fue cubierta con un estuco o sustancia elaborada con barro o arcilla. Usualmente esta superficie ha desapare- cido debido a las lluvias y se conserva tan solo en áreas no afectadas por la lluvia como el interior de nichos o ventanas. En algunos centros importantes como Inkallacta en Bolivia, la superficie de los muros fueron pintadas (Kendall 976:59; Menzell 959:130) Esto abre la posibilidad, aun no enteramente comprobada, de que algunos tampu serranos estuvieron pintados como los de la costa. Es necesario tener en cuenta que una gran cantidad de muros de gran altura, probablemente tuvieron algunas estructuras construidas con materiales perecederos tales comocaña, madera, mantas, pasto, adobe, pieles o textiles. A lo largo de la sierra húmeda y lluviosa, la mayoría de estos murosse habrían desintegrado en cuestión de meses o años después de la caída del imperio. Algunos de los relatos históricos tempranos (Xerez 1970 [1533] :51) mencionan estructuras de adobe en la sierra. El adobe todavía se puede ver en algunos muros particularmente gruesos en Inkallacta, Raqchi, Huaytará, Potrero de Payogasta, y los lugares cercanos a Cuzco (Kendall 1976:55-56; Moorehead 1978). Frecuentemente se utilizaron bases de piedra en muros que estuvieron hechos de ma- teriales perecederos como adobe o mezclas de barro, paja y arcilla. Estos cimientos de piedra protegen la parte superior del muro del agua subterránea, de efectos destructivos, y del agua que drena de los techos de paja y que cae sobre los cimientos. Las bases de piedra son lo único que queda de muchos muros, los cuales probablemente fueron construidos con otros materiales (Figura 19 .4). En un tampu, la doble hilada de piedras por lo general forma parte de las bases, las cuales están entre 1 O centímetros y un metro sobre la superficie. A menudo es difícil saber si un muro de piedra se erigió completamente hasta el techo o si tan solo fue un cimiento. Si no se encuentran escombros alrededor de un muro bajo de piedra (de menos de un metro) hay escombros se encontró alrededor de una baja (1 m. menos), es de suponer que la parte superior del muro fue construida con materiales perecederos. Stehberg (1976a:12-13) realiza un cálculo de la altura de un muro de piedra, en base al volumen de piedras caídas. El tampu de Duma para al sur de Cuenca, Ecuador, está com- puesto parcialmente por cimientos de piedra. El sitio de Corralito, al sur de Tastil, en el noroeste Argentina, también parece tener cimientos de piedra. Los informes de Craig Morris (1976:140) indican que muchos de los cimientos circulares de piedra enHuánuco Pampa probablemente tuvieron muros de césped o pasto sobre ellos.

Es muy probable que las bases de piedra no indiquen siempre el lugar exacto de ubi­ cación de los muros construidos con materiales perecederos. Los pueblos modernos de la sierra norte de Perú construyen sus casas de adobe sin ningún cimiento de piedra. Talescasas se desintegran o disuelven en menos de cinco añossi no se protegen de las lluvias con un techo adecuado. Por el momento no tenemos evidencia de que el imperio haya construido edificaciones de este tipo. Nuestra incapacidad de encontrar instalaciones Inka a lo largo del camino entre Cajamarca a la Huamachuco, probablemente se relacione con el uso de mate­riales perecederos sin cimientos de piedra. Solo podemos adivinar la proporción de material perecedero utilizado en la construcción de los muros. Moorehead informa (1978:91) que la piedra fue utilizada indistintamente con adobe en la construcción de edificios de menor categoría en la zona de Cuzco. Las estructuras Inka cerca de Santiago, en Chile, podrían haber sido de madera, sin embargo no se ha excavado ninguna estructura Inka de madera hasta el momento El uso de la doble hilada de piedras canteadas o parcialmente trabajadas, en muros de estructuras rectangulares, suele ser un buen indicador de la filiación Inka de la estructu­ra, en regiones del Tawantinsuyu fuera del territorio que hoy ocupa el Perú. En el Perú  (y posiblemente Bolivia), estetécnica se remonta a tiempos muy antiguos, pero en otras partes de la región andina, parece ser de origen lnka. Strube(1943:280-282) se dio cuenta de esto en el noroeste de Argentina. Los pueblos pre-Inka de Argentina, Chile y Ecuador, construyeron edificios con cimientos o muros de piedra, pero no de forma rígida, utilizan- do la técnica de la doble hilada. No se dispone de información suficiente que permita co- nocer si esta técnica existió en Bolivia antes de la llegada del imperio. La fina tradición del trabajo en piedra Tiwanaku, no necesariamente está relacionada con el uso de la doble hi- lada de piedras. Donde quiera que el Tawantinsuyu se haya expandido, fuera del territorio peruano,su presencia a menudo se refleja en la edificación de asentamientos con estructuras rectangulares, con muros con cimientos de dos hiladas de piedras canteadas o parcialmente trabajadas. Estos sitios, muchos de los cuales eran tampu, reflejan una planificación geométrica rígida, la cual fue característica de gran parte de la arquitectura andina en ese momento. Espacios de almacenamiento No cabe duda de que los tampu fueron utilizados como espacios de almacenamiento, y que el acopio en espacios seguros de ropa, alimentos, y combustible fue fundamental para el mantenimiento y expansión del Tawantinsuyu (Morris1976, 1981). Una descripción particularmente buena de la importancia de estos espacios, es la que realiza Gutiérrez de Santa Clara (1963[¿1599?}:250-251). Nuestra investigación no encontró alguna forma arquitectónica específica, que sea un indicador universal de almacenamiento a lo largo del imperio. Es razonable que las funciones de almacenamiento no estén representadas por una forma arquitectónica exclusiva, debido a que la forma de almacenar y conservar los bienes está en relación directa con el volumen el carácter perecedero y el tiempo durante el cual será almacenado el bien. Adicionalmente, la forma de construir las estructuras puede estar parcialmente influida por la temperatura, humedad, materiales de construcción disponibles y la tradición arquitectónica local. Dado que todos esto factores eran muy variables en todo el imperio, las estructuras de almacenamiento al parecer también lo fueron. Las estructuras de almacenamiento más conocidas y mejor estudiadas son las qollqa de la región central andina (D’Altroyl981: 197-259; Earle et al. 1981:30-35; Morris 1976, 1981). Estos silos de piedra, redondos, rectangulares y cuadrados,normalmente se encuentra en hileras ubicadas en las laderas de las colinas, y fueron utilizados para el almacenamiento de alimentos. Estas estructuras no sólo están asociadas a centros administrativos y asenta- mientos locales, sino también a los tampu, como se ha podido observar en diversos tampu estudiados. La distribución conocida de este tipo de qollqa, las ubica en la mayor parte de sierra peruana. Santa Gertrudis (1956/11[1775):335-335) podría haber visto algunas al norte de Huamachuco. Topic y Lange Topic (1982) las ubican cerca de Cajamarca y Huamachuco (Topic y Lange Topic, comunicación personal, 1982). Estructuras similares de piedra están dispuestas en hileras, al interior de un gran recinto, en Raqchi, al sur del Cuzco. Schreiber (comunicación personal, 1982) las ha identificado en varios sitios cerca de Cabana . estructuras de adobe o césped que alguna vez estuvieron sobre las bases de piedra, son ahora pequeños montículos ubicados alrededor de los cimientos. Dougherty (1972) resume una gran cantidad de datos sobre estos sitios, entre ellos algunas curiosas teorías que intentan explicarlos. Las estructuras circulares, a veces semi subterráneas, que podrían haber sido utilizadas para almacenar bienes, se encuentran en la costa sur del Perú, en los sitios de Quebrada de la Vaca (Andes 1960:252, 253) y Tambo Colorado. Cientos de hoyos, con piedras alinea­ das en la boca, han sido encontrados en una colina baja enla parte norte del valle de Pisco (Shippee 1933:93; Wallace1971:105­106). Aunque su función no ha sido determinada, probablemente hayan sido utilizados como lugares de almacenamiento. Se encuentran entre dos sitios importantes (Tambo Colorado y Lima La Vieja), y muy cerca del punto en el cual el camino costeño cruza al camino que se dirige a la sierra. Podría tratarse de una de las áreas de almacenamiento más grandes del imperio. Si los ejemplos que acabamos de describir, en Bolivia, Argentina y Perú, demuestran ser instalaciones lnka de almacenamiento, probaríamos que las estructuras de forma circular, tuvieron una relación especial con que indicarían que las estructuras con una circularforma tenía una relación especial con el acopio de bienes en gran parte del imperio, demostrándose que la planta circular no fue ajena a la arquitectura lnka.
La forma circular puede caracterizar a varios tipos de estructuras de almacenamiento. Sin embargo, es evidente que las estructuras rectangulares o cuadradastambién fueron uti­ lizadas con el mismo fin. Varias de las fuentes históricas tempranas precisan la existencia de habitaciones llenas de ropa, sandalias, y alimentos, en los centros lnka de Huancabamba, Cajamarca, Jauja y Cuzco. Es muy probable que las habitaciones rectangulares simples, hayan sido utilizadas como espacios de acopio en algunos tampu. Dado que estructuras similares o idénticas podrían haber sido utilizadas como habitaciones, es difícil precisar mediante excavaciones, cuáles fueron las habitaciones utilizadas como almacenes. Una hipótesis podría indicar que los recintos que no estuvieron al interior de las kancha (zonas habitacionales plenamente identificadas), son propensos a haber funcionado como unidades de almacenamiento.
Los resultados preliminares de lngapirca indican que el almacenamiento se llevó a cabo en una hilera de estructuras casi rectangulares, en donde se encontraron fragmentos de jarras Inka (aryballoi) (Antonio Fresco, comunicación personal, 1981). La información de Inga­ pirca es la primera evidencia sustancial de almacenamiento en la parte norte del imperio. Nuestro proyecto descubrió un conglomerado de 38 habitaciones, dispuestas en cuatro hileras separadas por corredores en el tampu Paredones, en el Nudo de Azuay, en Ecuador. Estas habitaciones no tienen vanos y son buenos candidatos para ser consideradas como estructuras de almacenamiento. Un caso similar pero más pequeño, aparece en Tambo Blanco (provincia de Loja, Ecuador) identificado por Uhle (1923). Es posible que los re­ cintos adjuntos, dispuestos en hileras, sean exponentes de la arquitectura típica que carac­ teriza a las estructuras de almacenamiento en este parte del imperio. Dos estructuras gran­ des ­de 12 y 14 habitaciones cuadradas respectivamente se encuentran en la hilera 10,  de las estructuras de almacenamiento de Huánuco Pampa (Morris 1967:81, 190, 1981: Figura 4). Las estructuras individuales formadas por una hilera de habitaciones casi cuadra­ das o rectangulares, también se encuentran asociadas con el camino y sitios Inka en el no­ roeste de Argentina. El sitio de Corral Blanco, prospectado por nuestro proyecto en la Provincia de Salta, está compuesto por dos hileras de ocho y diez habitaciones rectangulares, definidas cimientos de piedra de dos hiladas. El sitio de Cortaderas tiene una hilera de ocho celdas rectangulares, construidas en el lado occidental dedel sitio. Sempé (1973:34­37) informa de la existencia de una gran estructura, probablementelnka, de 11 habitaciones en una sola hilera, en la Provincia de Catamarca, Argentina. Estos tipos de construcciones son únicas, dado que la arquitectura de la sierra se caracteriza por recintos aislados o indepen­ dientes, antes que por los recintos adjuntos.
Los resultados de las investigaciones en Huánuco Pampa, Perú, sugieren in Perú su­ gieren queestructuras de almacenamiento podrían ser identificadas por el umbral alto en los vanos (Morris 1971:138). Esta observación está relacionada con la idea de que el acceso inmediato a los espacios de almacenamiento tuvo que ser restringido de algún modo. Otra variación de esta disposición, pueden ser las decenas de contenedores que se encuentran, dispuestos en hileras, en la plaza principal en el sitio Inkawasi, en el valle medio de Cañete. Estas estructuras no muestran ninguna evidencia de presencia humana, y ninguna de ellas presenta vanos. Es altamente probable que hayan sido utilizadascon fines de almacenamiento. Para ingresar a ellas es necesario cruzar por encima de un umbral de un metro de alto. No se conocen las razones por las cuales las estructuras de almacenamiento tuvieron umbrales tan altos. Tal vez tuvieron la función de impedir que los bienes se derramen o que animales destructivos pudieran ingresar. Es probable que algunos recintos completamente libres de vanos, sean también indi­cadores de unidades de almacenamiento Inka. Es posible ingresar a estas habitaciones con escalerasde un paso, las cuales descienden desde la parte superior del recinto. Krapovickas (1968a,1981­1982), ha encontrado 15 estructuras sin vanos en el sitio de Yacorita, en la .Quebrada de Humahuaca, en Argentina, y considera que son almacenes Inka. Las habita­ciones cuadradas o rectangulares, sin vanos, se encuentranen varios sitios Inka de la costa al sur de Lima. Los arqueólogos generalmente asumen que se trata de unidades de almace­namiento, pero esto nunca ha sidodemostrado con evidencia histórica o arqueológica. El ejemplo más espectacular de recintos, en un contexto claramente Inka, se encuentra en el sitio de Inkawasi, en el Perú, en donde cientos de estos han sido encontrados. Este sitio, que también pudo haber sido un tampu, tiene más de 200 habitaciones, dispuestas en hileras que forman un conjunto arquitectónico, alrededor de patios rectangulares. Por supuesto, no hay que suponer que todas las habitaciones sin vanos estuvieron destinadas al acopio de bienes, por lo que son necesarias mayores investigaciones a fin de esclarece reste tema. Los corralespodrían considerarsecomo una forma de estructurasde almacenamientoInka, ya que las llamas fueron «almacenadas». Probablemente se encuentran asociados con los tampu, desde el extremo norte del imperio hasta el límite meridional del mismo. Los arqueó­ logos argentinos han identificado corrales (Aparicio 1940; Schobinger 1964, l 966a, b, d),  en estructuras rectangulares o casi rectangulares, separadas de las kancha, en los tampu (Figura 19. 7). Estas estructuras son demasiado grandes como para ser techadas. No mues- tran signos de ocupación humana y por lo general tienen muros de piedra canteada, que al menos alcanzaron  una altura de un metro. Nuestro proyecto observó corrales en los sitios de Ranchillos y Tambillos, en el centro oeste Argentina; en el tampu Meteorito en el desierto de Atacama, Chile; en el sitio de Corralito en Salta, Argentina; y en Paredones y Cuchishian, en Cañar, Ecuador. Muchos tampu no presentan corrales de fácil identificación. Es posible que los corrales no sean parte de los tampu ubicados cerca, pero no al interior, de las zonas de pas- toreo. Tales tampu, podrían tener sus corrales en las zonas de pastoreo cercanas. En los tampu sin corrales de fácil identificación, posiblemente los camélidos fueron protegidos durante la noche por un pastor, o fueron ubicados al interior de una kancha. Aparentemente los corrales nunca fueron elegantemente construidos. Es posible que en algunos lugares nunca hayan sido mapeados, ya que no encajan en la concepción arqueológica de una estructura prehistórica. Hay que tener en cuenta que tantos o más camélidos que personas, pasaron la noche en los tampu. Sin embargo, la identificación de estas estructuras en los tampu no ha sido adecuada y requiere mayor investigación. La limitada evidencia disponible sugiere que los corrales eran casi rectangulares o enteramente rectangulares, separadas a menudo de las estructuras en donde se alojaban las personas. Es necesario desarrollar y utilizar pruebas arqueológicas que permitan identificar la presencia de camélidos en estas estructuras. Mucho queda por aprender acerca de los tampu y almacenes en todo el imperio. No se ha identificado con precisión la presencia de almacenes lnka en la toda la región alrededor del lago Titicaca. La naturaleza de los almacenes Inka no es particularmente clara en Hatun- colla, capital Qolla y son repositorio de los bienes procedentes de la costa (Julien 1978:84, 1979:201-202). No encontramos evidencia alguna de almacenes en nuestro estudio sobre los sitios Inka del lado suroeste del Lago Titicaca (Hyslop 1979). Casi nada se conoce sobre los   almacenes de la costa norte del Perú durante la época lnka. No hay una solo ensayo escrito sobre los almacenes en o cerca de Cuzco. Morris(l967:156-170,1981:364-369) entrega algunas observaciones pertinentes, y señala que probablemente poco o nada queda de los grandes almacenes de la capital imperial. Un último tipo de sistema de almacenaje en los tampu, del cual probablemente muy poco se conoce, es la custodia de materiales que no requirieron de estructuras específicas, o que eran tan pequeños que no se necesitó la construcción de estructuras especiales. La naturaleza del almacenamiento de piedras preciosas, conchas, metales, y minerales en estad nativo, sólo pueden adivinarse. Un ejemplo es la única instalación de almacenamiento de mármol conocida, descubierta por Krapovickas (1958-1959) enTilcara En las páginas anteriores hemos revisado el cuerpo de evidencia que demuestra que los almacenes fueron comunes en los tampu. Mientras quealgunos de los tampu más pequeños tampu no habrían tenido instalaciones de almacenamiento parecería ser que una variedad de estructuras podrían haber sido utilizadas como almacenes en los tampu. Estas estructuras varían desde los clásicos silos (qollqa) de la región andina central, hasta los grandes corrales rectangulares para camélidos, que se observan con mayor claridad en la región andina del 2 sur. Las hileras de recintos adjuntos, parece ser una unidad arquitectónica de almacenaje, común en el imperio, desde el Ecuador hasta la Argentina. Existen numerosos factores que originaron una gran diversidad en la construcción de almacenes: el volumen y el carácter perecedero del bien almacenado. Otros factores incluyen a las condiciones climáticas locales ( y las diferencias regionales de técnicas constructivas.

LOS TAMPU Y LA CERÁMICA : Los tampu Inka casi siempre producen cerámica Inka de superficie. El término que hemos utilizado de influenciaInka, se relaciona a cualquier cerámica con al menos un elemento de diseño o forma típica Inka, de la región del Cuzco. En los tampu, los rasgos cerámicos Inka se combinan a menudo con diseños y formas locales (no lnka) .La cerámica con algunos componentes Inka, puede consistir en solamente un pequeño componente en cualquier colección de superficie o de excavación. Esta alfarería se produce localmente. El Cuzco raramente exportó su cerámica. Del mismo modo, no se ha estudiado tampu alguno en el cual no se haya encontrado ningún fragmento de cerámica local (no Inka). De hecho, la cerámica localpuede ser predominante en las colecciones de la mayoría de los tampu. La cerámica de los tampu también puede incluir algunos fragmentos de cerámica no local, no Inka, procedente de sitios relativamente cercanos (a menos de 500 kilómetros). Estos frag- mentos exóticos son aparentemente reducidos en número. Si un tampu estuvo en uso antes y/o después del imperio, tendrá sin duda alguno fragmentos locales y exóticos, asociados a la época en la cual fue utilizada la estructura. Estos podrían conformar gran parte de la colección cerámica recogida en un tampu. La alfarería de influencia Inka, aparentemente es predominante en algunos tampu ubicados a lo largo de los caminos principales del Chincha . Suyu y Qolla Suyu, a 1000 kilómetros del Cuzco. Los tampu a lo largo de la costa y en las rutas laterales, presentan un predomino de cerámica local y un número muy reducido de cerámica de influencia Inka. Si deseamos comprender de mejor manera a los tampu, la cerámica debe de ser inves- tigada de modo sofisticado, lo cual no ha sido una característica de las investigaciones en las últimas décadas. La fuerte dependencia en el dato arquitectónico, a fin de identificar la presencia Inka así como algunas actividades específicas llevadas a cabo en los tampu debe ser moderada, con el estudio de la cronología y patrones de uso de los artefactos. En la sierra, en donde la preservación de los restos es pobre, la cerámica esgeneralmente el indicador más útil. Los estudios cronológicos que distinguen la cerámica puramente local de la época Inka, de la cerámica pre y post-Inka (Menzel 1976), ayudarán a definir las áreas Inka construi- das en sitios cronológicamentecomplejos. El grado en el cual las formas y diseños lnkas se fusionan con la cerámica local Qulien1978), y se distribuyen dentro y fuera de los tampu, brindará información sobre la estructura social y política en el imperio lnka (Menzel 1959). La definición de áreas de actividad a partir de colecciones excavadas, podría servir de modelo para investigaciones futuras en los tampu (Morris 1966,1967, 1971, 1981), identi- ficando zonas de albergue y de almacén, así como sus diversas variaciones. Por ejemplo, los artefactos de cerámica pueden proporcionar evidencias que permitan distinguir los diferentes tipos de habitación (de altos funcionarios, residentes permanentes, transitorios, mitmaq, militares, mitayoq, etc.). Además, los artefactos de cerámica a veces pueden ser la mejor (o la única) evidencia de contacto con otras áreas, así como de la ocurrencia de actividades distintas a las de acopio y albergue.
Resumen :El Imperio Inka probablemente mantuvo por lo menos 1000 tampu a lo largo de la red vial Inka (el número podría ser mayor. Estos espacios albergaron viajeros y pertrechos, de modos muy diversos. Esta es la razón por la cual los tampu no son idénticos, y pueden a menudo combinar otras actividades o funciones. Los tampu no necesitan ser construidos siguiendo patrones Inka, pero cuando esto sucede, la kancha y la mampostería fina, son los rasgos lnka más extendidos. Los fragmentos de cerámica de influencia Inka, siempre son encontrados en los tampu, pero su proporción en relación a la cerámica local (no Inka), varía dramáticamente. La evidencia arquitectónica y material (artefactos), confirma el rol históricamente asig- nado de albergue y almacén. La evidencia arqueológica indica existieron diferentes tipos de instalaciones destinadas al albergue y acopio, y queéstas variaron de acuerdo a los contextos culturales, políticos y climáticos. La administración local también fue una de las actividades que se llevaron a cabo en tampu. Debido a que los grandes centros administrativos Inka no se encuentran en muchas partes del imperio, gran parte del mismo fue gobernado desde los tampu o desde sitios que

La distanciaentre los Tampu y los factores que influyeron en su ubicación

EL OBJETIVO DEL NUESTRO PROYECTO de ubicar segmentos de caminos y los sitios a lo largo de ellos, proporcionó evidencias sobre los factores que afectan la ubicación de los sitios y las distancias entre ellos. Durante la mayor parte del trabajo de campo, se siguió algunos tramos del camino, cuyo estado de conservación era excelente. En estos tramos es posible realizar mediciones precisas de la distancia entre los tampu y otros sitios, registrando los factores medioambientales y culturales localesque pueden haber influido en la ubicación de un sitio. Estos datos amplían nuestra comprensión sobre el patrón de asentamiento de las estructuras a lo largo del sistema vial Inka, y aclaran lo manifestado en las fuentes históricas tempranas sobre las distancias entre ellos.
LA PERSPECTIVA ESCRITA DE LOS SIGLOS XVI y XVII
La regularidad con la que los caminos del imperio estuvieron asociados a los tampu o al­ bergues nocturnos, impresionó a los primeros europeos que viajaron a lo largo de la región andina. Por consiguiente, no existe fuente temprana alguna en la cual no se haga mención de esta no hay ninguna falta de registros escritos tempranos. Eso tiene algún comentario sobre este hecho. Molina (Santiago) (1943 [1553]:21) señaló que estos sitios se colocaron cada cuatro leguas a lo largo del camino. Cieza de León (1967 [1553):131­224) señaló que estuvieron separados por tres o cuatro leguas. Coba, quien menciona haber caminado 300 leguas a lo largo del cal camino principal de la sierra, menciona que la distancia entre cada tampu varió entre cuatro y seis leguas (1964 [1653):128­131), o el intervalo de un día de viaje. La información sobre una jornada de viaje (un día de trabajo o de caminata), como distancia de separación entre los tampu, está presente en otras fuentes tempranas. El cronista Zarate (1879[1555]:471) fue más explícito al indicar que los alojamientos lnka estuvieron separados por un día de caminata (de jornada a jornada). Agregó que lainteresante observa­ ción de que los tampu no fueron ubicados de forma tan cercana en los desiertos costeños, en los cuales podrían haber estado separados por ocho o diez leguas de distancia, e incluso por 15 o 20 leguas. Diversos informes escritos provenientes de distintas regiones del imperio, abordan lacuestión sobre la distancia entre los tampu a lo largo del camino. La Relación de Loxa (1965[¿1582?] :296) -Loja se encuentra en la sierra sur del Ecuador- señaló que los tampu estaban a cuatro o cinco leguas de distancia, a lo largo del camino Inka. Matienzo (1967 [1567]:281) ofrece un itinerario de su viaje, a través de un camino Inka, en el sur de Bolivia yel noroeste de Argentina. Concluye su itinerario precisando la existencia de una serie de tampu a lo largo del camino, los cuales no menciona en su lista, pero que estaban separados por una distancia de tres o cuatro leguas. El propio Matienzo viajó entre cuatro y ocho leguas diarias, de acuerdo a lo que se puede deducir de su lista. Las fuentes históricas tempranas generalmente confirman, que los tampu se ubicaron a una distancia de tres o cinco leguas, con algunas variaciones. Esta distancia fue expresada algunas veces como un día de viaje. La información anterior acerca de la distancia entre los tampu plantea una serie de preguntas específicas. En primer lugar, cabe preguntarse qué tan larga era una legua, ya que no es una unidad de medida que se utilice con frecuencia en la actualidad. Luego, uno podría preguntarse si las distancias mencionadas en leguas, eran equivalentes a un día de camino. Además, ¿que determinaba un día de camino en la época Inka?, y ¿por qué las referencias anteriormente mencionadas varían en los estimados? Este capítulo explora estas preguntas.
LA LEGUA ESPAÑOLA DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII EN LOS ANDES
Cuando las fuentes escritas tempranas de los Andes se refieren a una legua, los investigadores modernos han realizado rápidos estimados, utilizando la información existente en diccionarios o enciclopedias. Por desgracia, la unidad de medida de la legua ha variado constantemente y existen muchas variaciones, en diferentes partes del mundo y en dife- rentes épocas.Uno de las definiciones más antiguas puede encontrarse en el Diccionario deAutoridades (1963/II [1726-1737]:380), que lo define como la distancia que uno puede normalmente caminar en una hora. Sin embargo, el Diccionario también indica que la legua varía entre naciones, precisando que el español la había estandarizado a 171/2 leguas por grado del círculo alrededor del diámetro máximo dela tierra. Utilizando medidas modernas, esto significa que una legua estaría conformada, aproximadamente, por 6.2 kilómetros, dado que un grado es de alrededor de 110 kilómetros (69 millas). La medida de 6.2 kilómetros es una de las tantas que existen para la legua. También hay leguas terrestres (4225 metros), marítimas (5572 metros), y post leguas (3894 metros). Se dice (Enciclopedia Americana 1975: 110) que Colón utilizó una legua de 3.18 millas náuticas, y que una unidad de 2.63 millas ( 4.2 kilómetros) para la legua terrestre española, fue utilizada en las primeras prospecciones en el suroeste de los Estados Unidos. Por otra parte, eran comunes las leguas jurídica, legales, francesas, inglesas, norteamericanas e incluso húngaras (la más grande de 8335 metros), todas calculadas de modo diferente, en millas, yardas, varas, etc., (el sistema métrico no existía en el siglo XVI).

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EL TAMAÑO DE LOS TAMPU

Las primeras descripciones escritas dan muy pocas pistas sobre el rango de tamaño de tampu Inka. Los informes arqueológicos indican que variaban mucho en su tamaño, desde sitios muy simples de no más de 20 metros, a sitios de cientos de metros de longitud o incluso más grandes.

Se ha publicado muy poco sobre la arqueología de los sitios pequeños sitios ubicados a lo largo de los caminos Inka, por lo que es difícil conocer las dimensiones mínimas de un tampu. Nuestro proyecto prospectó numerosos sitios pequeños a lo largo del sistema vial Inka, pero no se puede tener la certeza de que estos puedan haber sido tampu. La expedi­ ción en el departamento de Huánuco, Perú, prospectó un número de sitios con dos, tres o cuatro estructuras rectangulares entre los sitios Huarau Tambo y Tunsucancha. Al menos dos de estos pequeños sitios probablemente fueron tampu. Los artefactos y la ubicación del pequeño sitio de Leoncito, en el camino Inka en el valle de Uspallata, en Argentina (Bárcena, 1978) sugiere que puede haber sido un tampu, a pesar de que su arquitectura indica que tal vez fue algo más que un paraviento. El sitio de Casaderos (Aparicio 1937) es al parecer un tampu pequeño. Investigaciones adicionales serán necesarias para tener una comprensión adecuada del tamaño mínimo de un tampu. La limitada información disponible indica que algunos pueden haber sido muy pequeños. Valdría la pena preguntarse si el almacenamiento fue una actividad importante en estos pequeños tampu. Existen una serie de problemas específicos en relación al tamaño máximo de un tampu. Por ejemplo, los tampu a menudo no son entidades discretas cuyas funciones fundamentales de alojamiento y almacenamiento estén separadas de otras actividades locales e imperiales. Como se discute más abajo, hay pruebas de que muchas actividades, más allá de las de almacenamiento y alojamiento, se llevaron a cabo en numerosos tampu. Aún no existe un punto definido en el cual un simple tampu se convierta en un pueblo, o un pequeño centro administrativo, o ambas cosas. De hecho, no hay ninguna razón para pensar que las actividad­ des fundamentales de alojamiento y almacenamiento fueron intencionalmente aisladas de la ubicación en las cuales se desarrollaron actividades administrativas, militares, religiosas, o de otro tipo. Del mismo modo, no existe evidencia sólida que pueda demostrar que actividades distintas a las de hospedaje y almacenamiento, estuvieran centralizadas exclusivamente en los grandes centros administrativos. Por lo tanto, es muy difícil ser específico sobre el tamaño máximo de un tampu. Algunos de ellos comienzan a mezclarse con sitios que suelen ser centros administrativos y/ o militares. Morris ( 1981 :361) ha señalado esto en el caso de Tarma Tambo. La mayoría de los grandes sitios Inka en todo el imperio, incluyendo a las fortalezas, probablemente cumplieron las funciones de un tampu, pero este punto a menudo se pierde en las descripciones de los sitios, las cuales que destacan la impresionante arquitectura, de gran tamaño y funciones especializadas más obvias.

Cobo, Cieza y otros, describen al camino Inka con tampu ubicados a intervalos de un día de viaje. A 10, 20 o 30 leguas había centros administrativos más grandes o ciudades que eran capitales de «provincias». La idea de tampu marcados a intervalos, asociados con los centros administrativos más grandes es una simplificación excesiva. La evidencia arqueológica sugiere una situación más compleja. El área en la cual se podría observar esto con mayor
facilidad es en el camino principal de la sierra, entre el lago Titicaca y Quito, pero allí se encuentra que la diferencia entre el tampu y los centros de mayor tamaño, es a menudo difícil de discernir. Este camino parece tener tampu y centros administrativos de diferentes tamaños, no existiendo una simple dicotomía entre ambas categorías. Por otra parte, las instalaciones estatales a veces se fusionan de diversos modos con los centros poblados locales. Esta situación está expresada imperfectamente en la lista de sitios a lo largo del camino, que se menciona en la crónica de Guamán Poma (1944[1614]:1082-1093), quien utiliza una clave pictórica para indicar que los tampu (de diferentes tamaños), los pueblos y ciudades, están mezclados a lo largo del sistema vial (Figura 19.1). La imagen del sistema vial que pre- senta Guamán Poma, está fuertemente influenciada por la organización del mismo durante la época colonial temprana. Él nunca vio en funcionamiento a un centro administrativo del tipo de Huánuco Pampa o Jauja, los cuales fueron grandes instalaciones estatales con poca de la población permanente privada o independiente que una ciudad europea pudiera tener. La idea de tener a los tampu separados por grandes centros intermitentes secontradice aún más con los restos arqueológicos de los caminos principales ubicados en gran parte de la costa andina, y asimismo, en gran parte de la región al sur de Bolivia. Allí, existe muy poco urbanismo de gran escala, del tipo descrito por Morris ( l 972a) para Huánuco y la zona andina central. Algunos estudiosos han asumido erróneamente que existió un urbanismo masivo, auspiciado por el imperio, a lo largo del Tawantinsuyu. Si se consideran como típicos del Tawantinsuyu a los grandes centros (Tumebamba, Cajamarca, Huánuco Pampa, Pumpu, Jauja, Vilcas) ubicados en el camino de Cusco a Quito, uno está obligado a encontrar centros similares en otras regiones del imperio, como la costa norte del Perú y la costa y sierra sur del centro de Bolivia. Los probables centros
administrativos Inka, ubicados a lo largo de la sección sur del imperio, por lo general tienen el tamaño de sitios, que más serían llamados pueblos o tampu, en regiones ubicadas en el norte del imperio.Estos sitios rara vez superan las 35 hectáreas de extensión, y por lo general tienen más de algunos cientos de metros de diámetro. Curiosamente, los sitios Inka de mayores dimensiones al sur del lago Titicaca, como Inkallacta en Bolivia (González y  Cravotto 1977) y el Pucara de Andagalá (Bruch 1911, Lange 1892) en Argentina, parecen haber sido de naturaleza militar antes que administrativa .Uno podría preguntarse seriamente si hubo grandes ciudades o centros Inka en la región al sur del centro de Bolivia. El tamaño reducido de los sitios lnka en esta región sureña podría indicar un punto importante. Bajo ciertas condiciones, un gran segmento de un imperio puede gobernarse sin la necesidad del típico urbanismo de la mayoría de organizaciones políticas estatales. Por otra parte, el tamaño de los sitios puede tener poco que ver con su importancia dentro de la jerarquía administrativa. El imperio Inka debe de haber gobernado algunas áreas extensas desde algunos centros pequeños, sobre todo en la costa sur y el altiplano andino. En resumen, los tampu aparentemente varían en tamaño desde sitios pequeños con muy pocas estructuras, hasta grandes sitios, los cuales desarrollaron funciones mayores a las de almacenamiento y alojamiento.

LAS ACTIVIDADES DESARROLLADAS EN LOS TAMPU

Las fuentes históricas tempranas no hacen menciones mayores a actividades distintas a las de hospedaje y almacenamiento. Algunas fuentes históricas y arqueológicas de reciente publica- ción indican claramente que muchas otras actividades fueron desarrolladas en estos espacios. Una de las actividades más importantes realizadas en algunos tampu fue probablemente la administración local. La visita de Díaz de San Miguel (1964 [1564] deja en claro que el tampu ubicado al lado suroeste ‘del lago Titicaca, no sólo era un albergue en el camino, sino una cabecera o puebloimportante, desde donde los caciques Aymara gobernaron a diversas subdivisiones políticas cercanas (Murra 1968). Probablemente se encuentren casos similares en la Argentina. Allí, hay regiones extensas en las cuales no hay sitios que superen varios cientos de metros de tamaño. En la provincia de Mendoza, el tampu Ranchillos es sin duda, el sitio de Inka de mayores dimensiones y es por lo tanto probable que las funciones administrativas se hayan efectuado en dicho establecimiento. Muchas otras actividades se pueden observar en el tampu, como la producción de ce- rámica (Helsley 1980), el control de caminos de caza (Bárcena, 1978), la minería (Paulotti 1958-1959), el apoyo militar (Céspedes P. 1982b), la explotación de coca, las actividades ceremoniales (Morris 1966), puestos de Chaski, y textilería (Hyslop 1976:399). Los sitios fortificados, conectados por caminos en las laderas andinas orientales de Bolivia (Byrne de Caballero 1975a, l 978a, 1979; Nordenskiold 1924) pueden albergar actividades militares y cumplir la función de tampu. Otros tampu son también utilizados como áreas de vivienda para poblaciones locales (Hyslop 1979, Lynch 1978; Menzel 1959). En resumen, la producción artesanal, la administración local, las actividades ceremo- niales, la explotación de los recursos, las actividades militares y las residenciales, fueron desarrolladas en diversos tampu, dependiendo de su ubicación, historia y necesidades del imperio. Esta lista de actividades probablemente se amplíe, a medida que más estudios sobre  los patrones de actividad en los tampu se lleven a cabo. Ciertamente, cualquier estudio serio que concluya que los tampu fueron utilizados solamente como albergues, estaría ignorando evidencias importantes de otras actividades.
LA ARQUITECTURA GENERAL DE LOS TAMPU

Hay muchas lecciones que aprender acerca de la administración Inka, las cuales pueden ser extraídas mediante un análisis de la diversidad arquitectónica de los tampu. Las históricas tempranas proporcionan poca información sobre la arquitectura de los tampu. Aquellas dan información suelen dar la impresión de que eran arquitectónicamente homogéneas. De hecho, la arquitectura de los tampu es muy variada y probablemente no exista una ca­racterística única que los integre, más allá de su asociación con el camino Inka. Cualquier tipología sobre las formas constructivas de los tampu estará incompleta, debido que hay una gran cantidad de edificaciones que aún no han sido descritas. Sin embargo, un listado de algunos de estos tipos podría ayudar a ilustrar la gran variedad existente:
1. Estructuraspre-Inka o pueblos sin arquitecturaInka: Este tipo de tampu en ocasiones se encuentra a lo largo del territorio Inka. Varias de las instalaciones emplazadas en el camino de la costa norte del Perú (Helsley 1980, Kroeber 1930:90, 91), así como un conjunto de pueblos conglomerados en el noroeste de Argentina, pueden ubicarse en esta categoría. Estos tampu son difíciles de identificar sin evidencias materiales y ayuda etnohistórica. Muchas investigaciones serán necesariasa fin de ampliar esta categoría.

2. Sitiospre-Inka con alguna construcciónlnka: Se trata de un tipo de tampu particularmente común en los Andes, especialmente en las zonas pobladas. Desde La Paya o Chicuana (Ambrosetti 1907­1908; González 1981), en Argentina, Catarpe en Chile (Lynch 1978), el río Acarí (Menzel 1959:130), en Perú, e Ingapirca o Hatun Cañar (Alcina F. 1968; 1979) en Ecuador, los tampu, o sitios más grandes con instalaciones de tipo tampu, se construyeron en conjunto con asentamientos pre­Inka. Esto también es cierto para muchos sitios por lo general definidos como centros administrativos Inka (Tomebamba, Cajamarca, Pachacamac, lea antiguo, el complejo Centinela y posiblemente Paria). En estos tampu o grandes centros, la arquitectura Inka descansa sobre las estructuras tempranas, las cuales fueron construidas de acuerdo a la tradición arquitectónica local.

3. Los sitios con arquitecturaloca, no Inka, construidos en el período lnka: Ejemplos de estos sitios pueden ser Chiquitoy Viejo (Conrad 1977) y Yalguaraz (Bárcena, 1968) en el oeste de Argentina. Estos sitios pueden ser identificados como tampu del períodolnka,debido a su asociación con elcamino, algún componente Inka entre sus artefactos, y la ausencia de depósitos estratigráficos pre­Inka. Estas construcciones pueden ser confundidas con los sitios locales de la época Inka dado que las excavaciones encuentran con frecuencia abundante cerámica local, mezclada con cerámica Inka, Al parecer estos tampu fueron  construidos en lugares en los cuales la tradición arquitectónica local es muy fuerte, permitiéndosele continuar durante la época Inka (costa norte del Perú), o en zonas marginales del imperio (oeste de Argentina) donde la administración Inka no requirió de que todas las construcciones a lo largo del camino tengan el sello Inka.

4. Sitiosconstruidos en la épocaInka que combinan característicasarquitectónicaslocales e Inka: Un gran número de tampu puede ingresar a esta categoría, desde Potrero de Payogasta (Difrieri 1948) en Argentina, hasta los sitios de la costa sur central (Menzel 1959) del Perú, y otros cercanosal Lago Titicaca (Hyslop 1979). Una vez que se conozcan mejor los estilos arquitectónicos locales, muchos tampu identificados como identificados ex­ clusivamente con arquitectura Inka, podrán ser colocados en esta categoría. Las ideas arquitectónicas locales podrían haber ingresado, de forma sutil, en la arquitectura Inka, en los muros o techos, o en estructuras pequeñas difíciles de identificar, en donde los mitayoq podrían haber vivido.

5. Sitios, construidos en la época Inka, que exhiben características arquitectónicas Inka: Estos tampu, raros o inexistentes en zonas densamente pobladas, se encuentran con mayor frecuencia en zonas relativamente aisladas por donde se extiende el camino. Podrían ser identificados como clásicos tampu Inka, ya que la influencia de la arquitec­ tura local es limitada. Las funciones principales de almacenamiento y albergue están a menudo claramente expresadas en los restos arquitectónicos, los cuales no son muy complejos, ya que pocas actividades se desarrollaron en estos tampu. También se les podría identificar como clásicos tampu Inka, ya que estos son los sitios que más se aproximen a las descripciones que se encuentran en las fuentes históricas tempranas, y que están libres de las complejidades de la arquitectura pre­Inka o local. Estos sitios son relativamente raros. Pudimos observar algunos de estos tampu fueron vistos por el autor y son presentados en los reportes entregados en la primera parte de este trabajo.: Paredones (Cañar, Ecuador), Tamboraja (Huánuco, Perú) Hualla (Cochabamba, Bolivia), Meteorito (Atacama, Chile) y Ranchillos (Mendoza, Argentina). El tamaño, de estos tampu varía entre 60 y 300 metros en sus puntos más anchos. La mayoría de los muros fueron construidos con una doble hilera de piedras. Hasta la fecha, la mayor cantidad de estos tampu, han sido encontrados en el noroeste de Argentina. Se les menciona con frecuencia en las fuentes históricas tempranas, pero son muy raras las ocasiones en las cuales se les describe. Cobo realiza la siguiente descripción (1964 ­ 653): 129): Con respecto a su [tampu] diseño y forma, que eran grandes casas o galpones con sólo una habitación, de 100 a 300 pies de largo y al menos treinta a un máximo de cincuenta pies de ancho, todo despejado y sin adornos sin ser dividido en cámaras o apartamentos, y con dos o tres puertas, todo de un lado a intervalos iguales.

Cobo parece estar describiendo a las grandes kallanka, las cuales sólo en algunas ocasiones forman parte del tampu lnka. Él omite muchos detalles sobre la naturaleza de la arquitectura lnka en los tampu. Algunos aspectos de esta arquitectura son discutidos a
continuación. La sencilla tipología descrita líneas arriba, demuestra una serie de puntos. En primer lugar, no era imperativo que un sitio ubicado al lado del camino, utilizado como tampu, tenga arquitectura Inka. En segundo lugar, el imperio no tuvo ningún escrúpulo en utilizar construcciones locales adecuadas que pudieran servir de tampu. En tercer lugar, las características arquitectónicas Inka pueden fusionarse sin mayores problemas con las formas locales, lo cual será explicado posteriormente. En cuarto lugar, los tampu, con características arquitectónicas exclusivamente lnka aparecen en regiones aisladas, en donde no existen sitios locales o no estos no pueden ser utilizados como instalaciones a lo largo del camino. En estas áreas el imperio construyó su propio tampu. Una instalación de este tipo puede ser identificada como un tampu «clásico», debido a que su arquitectura es principalmente Inka, y las estructuras destinadas para almacenamiento y albergue no fueron utilizadas para otras, como es el caso de los tampu ubicados en o cerca a zonas más pobladas.

LA ARQUITECTURA DEL TAMPU INKA CLÁSICO
Como se ha señalado en la sección previa, los elementos arquitectónicos Inka, pueden no estar presentes en un tampu. Algunos estudios recientes han tratado de definir las características arquitectónicas lnka Bouchard (1976a, b, 1983, Gasparini y Margolies 1977; Kendall 1976; Rowe 1944; Williams 1980). Ellos basan su análisis en la arquitectura Inka de Cuzco, las vecinas ciudades-tampu, y algunos de los centros lnka más grandes desde Bolivia al Ecuador. Ningún estudio general sobre la arquitectura lnka, ha incorporado el gran conjunto de evi- dencias que se conocen de los sitios lnka ubicados al sur de la región central boliviana.Sin embargo, estos estudios son muy valiosos, ya que definen algunas formas arquitectónicas lnka, tal cual son representadas en los alrededores del Cuzco, sin alteración alguna. Por otra parte, describen las características arquitectónicaslnka, con gran detalle y precisión, algo imposible de obtener en las fuentes históricas tempranas. Las siguientes características de la arquitectura lnka son discutidas en relación a la construcción de los tampu: (1) kancha (2) mampostería fina (3) muros con vanos y ventanas trapezoidales (4) kallanka, (5) muros de dos hiladas de piedra, y (6) almacenes.
Kancha
El elemento arquitectónico más importante del diseño arquitectónico Inka, encontrado en los tampu, probablemente sea la kancha. Ha sido definido por Rowe (1944:24) y Gasparini y Margolies (1977: 186-199) como un recinto amurallado rectangular, que contiene una serie de estructuras de una sola habitación. Esta misma característica fue reconocida (al parecer de forma independiente), como un rasgo muy generalizado en los sitios Inka ubicados en el noroeste de Argentina por Madraza y Ottonello (1966:60-63), quienes lo llaman rec­ tángulo perimetral compuesto (generalmente abreviado como RPC), nombre tomado de los recintos rectangulares compuestos de origen pre-Inka,de la costa norte del Perú. Gasparini y Margolies también piensan que la kancha tiene antecedentes en la costa norte peruana. Hay que tener en cuenta que la kancha Inka de estilo RPC, nunca se construyó en la costa norte del Perú durante la épocalnka, y que tal vez aún sea aventurado precisar el origen de esta forma arquitectónica.
Nuestro proyecto observó la presencia de la kancha integrada al tampu, desde el extremo sur del imperio, cerca de Mendoza, Argentina, hasta el norte, en el Nudo de Azuay, Ecuador. El sitio de Callo, muy al norte, en el Ecuador probablemente tenga el diseño de una kancha. Las kancha no son precisamente iguales, pero expresan la idea arquitectónica de un muro rectangular (o casi rectangular), el cual rodea un conjunto de recintos rectangulares, inde- pendientes de una sola habitación. La ubicación de estas estructuras al interior de un gran recinto es variable. Generalmente están alineadas con el muro, uniéndosele a él en diversas ocasiones. Gasparini y Margolies señalar que el muro exterior de la kancha por lo general tiene un vano, y que losrecintos individuales, no están conectados entre sí.La kancha está presente en una amplia gama de sitios Inka, desde el Qorikancha, en el Cuzco hasta en un simple tampu ubicado en los extremos del imperio. En general se asume que la kancha fue utilizada como residencia, y es más probable que haya sido utilizada como albergue. Una observación preliminar de las excavaciones en la kancha de Huánuco Pampa yTunsucancha, indica que se utilizó como espacio permanente de residencia (Craig 1966, 1971). Futuras investigaciones arqueológicas en los tampu deberán probar la hipótesis de que los tampu albergaron a residentes permanentes. Las fuentes históricas tempranas dejan claro que sólo las comunidades aledañas sirvieron al tampu mediante el sistema de mita. Estos trabajadores no fueron residentes per- manentes. Cuando una kancha aparece en un tampu, esta (o sus habitaciones internas) puede tener mampostería de mejor calidad, en comparación con el resto del edificio. Esto se observó en los tampu de Peine y Meteorito, en el desierto de Atacama y en el tampu de Ranchillos, cerca de Mendoza, Argentina. Las habitaciones de la kancha no siempre presentan la mejor mampostería en un sitio Inka. La kancha de Pilaloma, en Ingapirca, no está elaborada con la misma mampostería utilizada en la estructura elíptica cercana. Es importante anotar que la kancha está presente en distintos tipos de sitios, ubicados fuera del Cuzco, y que no es correcto asociar exclusivamente a la kanch con el tampu. La kancha está presente en fortalezas Inka a lo largo del territorio del imperio. Una kancha está presente en el muy importante sitio de fundición Viña del Cerro, en Copiapó, Chile (Hans Niemeyer, comunicación personal, 1980). Por otra parte, algunos sitios que pueden haber sido tampu y presentan arquitectura Inka, no presentan kancha alguna. El Poblado de Saguara 2 (Niemeyer et al. 1971:122, 134-135) podría ser un ejemplo. Sin embargo, si alguna forma arquitectónica tiene que estar asociada a la función de albergue, en un tampu, esta forma es la kancha. Pero también es importante indicar que, otras estructuras, como la kallanka también pueden haber sido utilizadas como alojamiento.

La kancha tiene varios tamaños. Los ejemplos más pequeños sé en­ cuentran en el tampu de Dumapara en Ecuador (20 metros de ancho) y el tampu de Meteorito, en Chile (10 m de ancho). Las kanchas más grandes en cuentran en Cuzco y Tomebamba. Son del tamaño de una manzana urbana. En general, una kancha raramente al­ bergar más de seis u ocho habitaciones (cg, Tunsucancha, Cortaderas). Las kancha se presentan a menudo en pares o en serie, tal como se puede observar en los planos publicados por Gasparini y Margolies (1977). Tambo Blanco en Ecuador (Uhle 1923) tiene dos kancha, una al lado de otra, de tamañosdistintos (Figura 19.2). Los planos publicados de kancha en Chile son raros, pero varias estructuras de este tipo (Viña del Cerro y la Quebrada la Puerta) se conocen en el valle de Copiapó y serán publicados por Hans Niemeyer. Otros ejemplos se encuentran cerca de San Pedro de Atacama, por ejemplo, Cerro Verde, el cual será publicado por Osvaldo Silva. La kancha puede ser vista como una forma arquitectónica en armonía con el ambiente frío y lluvioso de la sierra. El uso de estructuras rectangulares, pequeñas e independientes, podría relacionarse con la necesidad de reducir el área a techar. En la mayor parte de la región andina, las vigas o soportes de madera, fueron elementos de gran valor, a veces transportadas a lugares remotos desde las tierras bajas. Aún es posible observar la importancia de este bien en la región andina. Las personas pueden abandonar sus casas pero primero retiran los techos de madera a fin de utilizarlos en nuevas estructuras. Podría haber sido más sencillo construir y techar estructuras independientes, antes que conjuntos aglutinados de recintos, los cuales requieren techos más grandes con pesadas piezas de madera. Ciertamente los arquitectos lnka sabían cómo construir grandes techos, como los de Inkallacta y Raqchi, cada uno de los cuales cubrió más de 2000 m2 (Gasparini y Margolies 1977:216­221, 249­262). Las reconstrucciones de estas estructuras indican que se requirió mucha madera para vigas y apoyos. Sin duda alguna estas estructuras eran muy especiales. La longitud de los troncos utilizados como vigas del techo pueden determinar el tama­ño de muchos edificios Inka, seas estas kancha o no. Casi todos los centenares de estructu­ras, observados a lo largo del camino de la sierra, por los arqueólogos del proyecto, tenían un ancho máximo de menos de ocho metros. No es sencillo conseguir vigas de madera tan  grandes. La longitud de las vigas de madera o soportes no necesariamente limitan la longitud de los edificios, pero si el ancho de los mismos. En tal senti­ do, los tampu pueden estar formados por edificios largos y estrechos, los cuales serán discutidos en su debido momento. Kendall (1976: 16­23, 25­ 27) describe estructuras lnka individua­les, así como tipos de techo. Evidencias adicionales de kancha  con recintos individuales, se relacio­ nan con ambientes lluviosos y techos de madera, los cuales son raramente encontrados en zonas áridas. En la costa norte del Perú, por ejemplo, los estilos arquitectónicos locales pre­lnka, parecen prevalecer en sitios con componentes lnka, ya sea por ser construidos antes de la llegada del imperio o por haber sido edificados por arquitectos locales. La idea de un origen norteño de la kancha Inka, requiere de mayores estudios. Ninguna kancha de estilo lnka se encontrado en la costa norte peruana, y el uso de un muro de forma rectangular, común a la kancha de la costa norte peruana, tiene orígenes serranos pre­ Inka. Los Inkas parecen haber exportado la kancha a zonas áridas del Perú y Chile. Existen sin embargo largas y no tan largas habitaciones rectangulares, las cuales po­ drían haber sido comprimidas en unidades adjuntas, debido a que las exigencias impuestas por la lluvia y el techado, no requirieron que estén separadas. Los techos no necesitaron ser drenados, y los recintos pudieron ser eficientemente construidos, compartiendo los muros. Las grandes áreas techadas pudieron construirse utilizando materiales menos valiosos (postes delgados de madera, caña, esteras, textiles), si uno segrega los componentes utilizados en Tambo Colorado, en Pisco, Perú (Figura 19.3 A) o el compuesto Inka en la Quebrada La Puerta, en Copiapó, Chile (Figura 19.3 B), se puede observar la presencia de la kancha. Es importante resaltar que los recintos en estos sitios están orientados hacia los patios, a pesar de compartir muros raramente comparten vanos, como en la sierra. La tendencia Inka de recintos adjuntos o aglutinados en algunas zonas áridas puede verse como una importación, con algunos ajustes adaptados a zonas áridas, de la kancha serrana. Pero no todas las kancha  ubicadas en zonas áridas tienen recintos adjuntos. La kancha en Viña del Cerro (Copiapó, Chile) es un ejemplo de una kancha sin cuartos adjuntos. Mamposteríafina La famosa mampostería elaborada con piedras finamente cortadas, tiene una distribución sorprendentemente limitada en todo el imperio, y fuera del Cuzco está generalmente res­ tringida a muros en construcciones muy importantes, en recintos o estructuras relacionadas con el agua (canales, varios tipos de baños), en tumbas del altiplano (Hyslop 1977b), y en algunos importantes muros de contención. La mampostería fina más septentrional se ubica en el sitio de Callo (Bedoya 1978:193­204), a unos 65 kilómetros al sur de Quito. Cieza (1962 [1553a]:l23) aparentemente pudo ver otros ejemplos más al norte. El ejemplo más meridional no se conoce con precisión. Parece estar en las tumbas del sitio de Pirapi en Pacajes, Bolivia (Posnansky 1938:Figura 3). Un afloramiento de piedra (relacionado con la fina mampostería del lugar) se encuentra en Samaipata, cerca de Santa Cruz, en Bolivia (Pucher 1945; Trimborn 1959, 1967). Es poco probable que se puedan ubicar ejemplos de fina mampostería lnka al sur de la zona central boliviana. No se encuentra ningún ejemplo en los sitios lnka del departamento de Cochabamba. Este tipo de mampostería raramente aparece en la costa. Sólo se le encuentra en Pachacamac, en el Valle de Lurín y en pocos valles al sur de Nasca (Menzel 1959:130). Nuestro proyecto escasa evidencia del uso extenso de esta mampostería en los tampu. Cuando los muros de un tampu eran de piedra, por lo general se construyeron con piedras parcialmente trabajadas. Fuera de la zona del Cuzco, la fina mampostería Inka no suele encontrarse en los tampu. Sin embargo este tipo de mampostería puede ser observado en algunos sitios registrados como tampu (Huarau Tambo en Huánuco, lnkahuasi sobre Pisco, Paredones de Molleturo en Ecuador). Probablemente no sea exagerado decir que la función de un tampu tuvo que ser más compleja que la de almacenar recursos y albergar viajeros, a fin de calificar para el uso de mampostería fina en sus instalaciones. Existe una relación especial entre la mampostería fina y las instalaciones relacionadas al agua. Es de destacar que Tunsucancha (Morris 1966), un importante tampu Inka en el camino Cusco­Quito, no tiene tal mampostería dentro del sitio. Sin embargo, si está presente en la canalización de un arroyo a un par de kilómetros al sur del sitio.

Formas trapezoidalesen los muros La distribución del uso de las formas trapezoidales en lo vanos, ventanas y nichos de los tampu, es similar a la de la mampostería fina. El ejemplo más meridional está en Callo, cerca de Quito. Se ha observado un uso muy limitado de la forma trapezoidal en Bolivia, cerca del valle de Cochabamba (Inkarracay, Inkallacta). En la costa del pacífico, el uso de la forma trapezoidal Inka, se encuentra sólo a un par de cientos de kilómetros al sur de Lima. Estas formas son inexistentes o muy raras en los sitios Inka de la costa norte peruana, del extremo sur peruano y de Argentina y Chile.

El uso de la forma trapezoidal en los Tampu, es mucho más común que el uso de la mampostería fina. Dentro de la región de su distribución, la forma trapezoidal aparece co- múnmente (pero no universalmente) en las ventanas, nichos y vanos de los tampu, ya sea que estén construidos con piedras, piedra y adobe, o adobe. Sin embargo, desde la región central boliviana hacia el sur, las ventanas, vanos y nichos de los tampu, se caracterizan por ser de forma rectangular o cuadrada. Es probable que la forma trapezoidal haya estado presente en los tampu al norte de Callo, en Ecuador, pero la falta de información sobre la arquitectura de la sierra norte del Ecuador no nos permite hacer mayores comentarios.
Las plazas en los centros Inka y en los tampu, se describen frecuentemente como tra- pezoidales, pero generalmente son trapecios o rectángulos, o sin forma específica alguna. La forma trapezoidal de los vanos lnka, ventanas y nichos podría no estar relacionada con la forma de las plazas lnka, las cuales en raras ocasiones son enteramente trapezoidales. El límite meridional aparente del territorio Qolla en el sur de Bolivia, según la defini- ción de Cieza de León (1962 (1553):254), Vásquez de Espinoza (1942 [1628]:573, 614) y Santillán (1927 [1563]:15), puede ser similar a la de la distribución más meridional de la forma trapezoidal y la mampostería fina de piedra. Los posibles alcances de esta relación deberán ser explicadas por los estudiosos del futuro. Una hipótesis tentadora es que gran parte de la región al sur del territorio Qolla, fue gobernado indirectamente por los Inkas. Es decir, este territorio eraresponsabilidad de los señores Qolla, quienes habían asimilado mucha de la cultura lnka y además eran conocidos por mantener enclaves lejos de su área nuclear en el lago Titicaca (Murra 1972). Podría especularse que estos gobernantes utilizaron la forma trapezoidal y la mampostería fina en su territorio (un punto indiscutible), pero que no la utilizaron al sur del mismo.

Kallanka : son edificios rectangulares muy grandes, con techo a dos aguas. Sus vanos des- embocaban en una plaza. El interior carecía de divisiones y se conoce que era utilizado para realizar ceremonias y también para albergar grupos de viajeros como soldados (Gasparini y Margolies 1977:204-228). Las observaciones preliminares de las excavaciones de las kallanca de Huánuco Pampa y Tunsucancha sugieren que no fueron habitadas permanentemente (Morris 1966:103; 1971). Las kallanka son relativamente comunes en los grandes centros Inka y son descritas como parte del conjunto de edificios que representan una «arquitectura del poder», de acuerdo a Gasparini y Margolies. Nuestro proyecto determinó que las kallanka no son sólo típicas de los grandes centros Inka, sino que están ampliamente distribuidas en todo el imperio, en los sitios identificados como tampu. Las kallanka son conocidas en los tampu desde Tambo Blanco (Uhle 1923) y Paredones (Cañar, Ecuador) en el norte, hasta Capillas y Potrero de Payogasta (provincia de Salta, Argentina) en el sur. También pueden estar presentes en el sitio de Chilecito, ubi- cado más al sur (Greslebin 1940). Al igual que con la distribución de todos los elementos arquitectónicos discutidos en este capítulo, es necesario realizar mayores investigaciones a fin de ampliar los límites conocidos actualmente.

Inka Jungle Trail Machu Picchu Salkantay

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VARIEDADES, SECUENCIAS Y FLUCTUACIONES DEL TRÁFICO

El uso de los  términos  generales  de tráfico  o flujo en este  capítulo  no debe llevar al lector  a imaginar que las actividades desarrolladas en el sistema vial Inka fueron similares en toda su extensión.  El capítulo   16 presenta  algunas  observaciones sobre  cómo las diferentes partes de la red vial, fue utilizada de modo distinto  de acuerdo a las actividades  involucradas.  Por ejemplo,   los  caminos  próximos  a las fronteras,  fueron  particularmente  importantes  por razones  militares.  Las rutas entre la sierra y las tierras  bajas, a ambos  lados  de la cordillera, eran especialmente   importantes debido  a que  conectaban  regiones  con  intereses  econó­ micos complementarios.   Los  caminos principales  de la sierra  tuvieron  una función  admi­ nistrativa especial, conectando  a los centros  más  importantes  con la capital.  Los pequeños caminos en dirección a santuarios de altura y similares,  tuvieron  funciones religiosas espe­ cíficas.  Estas variaciones  funcionales,  existentes  en el sistema vial Inka,  no significa  de nin­ gún modo,  que los flujos  son  de un solo tipo en un camino específico.  Todo lo contrario. Existen  evidencias  históricas sólidas,  de que el tráfico en los caminos principales   consistía en actividades  diversas.   Las  rutas  pequeñas,  a menudo  callejones  sin salida,  conducen  a puntos específicos (minas,   santuarios,   o campos  de coca), y eran más  propensas  a tener un tráfico bastante  diverso. Los tipos  de  tráfico  en el camino  Inka,  indudablemente  pasaron  por  una  serie   de etapas que reflejaron la firmeza de la ocupación  imperial  en una región.  En primera ins­ tancia ingresaron los soldados y/o diplomáticos,  tal vez por los senderos o caminos locales, debido a que aún no se había construido  camino  Inka alguno.  Luego llegaron los técnicos (arquitectos,  ingenieros  de caminos,  funcionarios  de frontera,  etc.)  así como el sistema  de la mita.  Poco después,  los mitmaq  serían enviados hacia y desde  la región.  A partir  de ese momento,  se  inició el flujo normal  de bienes,  y los  soldados  fueron destinados  a regiones más distantes. El tráfico o el flujo en un camino  Inka, varió no sólo en función  de su ubicación  e integración al imperio, sino también  de acuerdo a los factores  ambientales  estacionales  con­ trolados.  Por ejemplo, las nevadas de invierno bloquearon  los  pasos en rutas relativamente importantes,  en el sur  del imperio.  Las caravanas  de llamas podían  moverse  a lo largo de los  caminos, sólo  cuando había suficiente  lluvia para que los pastos crezcan a lo largo de la ruta.  Cuando  llovía fuertemente  en la sierra,  los ríos en  las laderas  andinas  (y en la costa) se desbordaban  y bloqueaban  el tráfico,  sobre   cuando  no  se  podían  construir  puentes. Durante la temporada de cosecha, debe de haber aumentado  el tráfico hacia los centros de A menudo no tienen construcciones formales en longitudes considerables, sobre todo cuan­ do las condiciones ambientales no las requieren. Estos caminos conectaron áreas remotas en las cuales la densidad poblacional era baja en comparación con la zona central anResumen Las dimensiones del tráfico y probablemente la importancia de un camino se refleja en su amplitud, de modo muy general. Los caminos principales presenta mayores anchos máximos y mínimos, y son entidades formalmente construidas a lo largo casi toda su extensión. Los caminos de menor importancia son raramente amplios, y con frecuencia tienen longitudes considerables sin la presencia de construcciones formales. El ancho de un camino no es un indicador muy preciso, debido a que los factores ambientales, de mano de obra disponible y de abastecimiento así como las consideraciones ceremoniales, también afectaron su amplitud. Muchos aspectos del tráfico Inka, no pueden determinarse a partir de la estructura física de los caminos. Las fuentes históricas son necesarias para aclarar las circunstancias económicas, políticas y militares que hicieron de algunos caminos, rutas principales y de otros, rutas menores. A medida que el imperio crecía, el tráfico tuvo una serie de etapas

INTRODUCCIÓN

El sistema vial lnka fue a algunos tampu y centras  hasta integrarse adecuadamente al sistema Inka. Nevadas, disponibilidad de pastos, La idea de que el imperio  temperatura y los períodos de cosecha, son sólo algunos de los elementos que influyeron en la estacionalidad del tráfico.

Resumen :  Las dimensiones del tráfico y probablemente la importancia de un camino se refleja en su amplitud, de modo muy general. Los caminos principales presenta mayores anchos máximos y mínimos, y son entidades formalmente construidas a lo largo casi toda su extensión. Los caminos de menor importancia son raramente amplios, y con frecuencia tienen longitudes considerables sin la presencia de construcciones formales. El ancho de un camino no es un indicador muy preciso, debido a que los factores ambientales, de mano de obra disponible y de abastecimiento así como las consideraciones ceremoniales, también afectaron su amplitud. Muchos aspectos del tráfico Inka, no pueden determinarse a partir de la estructura física de los caminos. Las fuentes históricas son necesarias para aclarar las circunstancias económicas, políticas y militares que hicieron de algunos caminos, rutas principales y de otros, rutas menores. A medida que el imperio crecía, el tráfico tuvo una serie de etapas hasta integrarse adecuadamente al sistema Inka. Nevadas, disponibilidad de pastos, tem­peratura y los períodos de cosecha, son sólo algunos de los elementos que influyeron en la estacionalidad del tráfico.

INTRODUCCIÓN  : El uso inka de los caminos y los senderos pre existentes .El sistema vial Inka fue construido, en parte, antes del Imperio Inka, del mismo modo que algunos tampu y centros de gran extensión (o parte de ellos) existieron antes de la época Inka. La idea de que el imperio heredó parte del sistema vial, es totalmente razonable, por lo que Lumbreras (1974a:162) escribe: «la construcción de un sistema tan extenso y complicado, durante el corto tiempo que existió el imperio Inka, sería difícil, incluso con la tecnología moderna». Sin embargo, algunos pocos investigadores que han descrito el sistema vial Inka, han sugerido que el camino podría tener un origen pre­ Inka. Dos circunstancias fueron en contra de esta idea. En primer lugar, casi ninguna de las fuentes históricas tempranas, sugieren un origen pre­Inka del sistema vial imperial. Por el contrario, casi siempre describen la construcción de la red vial Inka, como parte del proceso que integra un área recién conquistada o asimilada, a la jurisdicción Inka. Escritos hábiles y observadores como Cieza, Cobo, Zárate, Malina y Gutiérrez de Santa Clara dedican párrafos o páginas enteras, a describir los caminos Inka, sin dar a entender que puedan haber sido construidos en una época anterior al imperio. En segundo lugar, los estudios de los arqueólogos, y la expedición de Hagen en 1954 y 1955 (1955; 1976) no produjeron evidencia concreta de caminos pre­Inka, utilizados por el imperio. Sin embargo, en 1936, Alberto Regal (1936:7) estaba dispuesto a sugerir que parte del sistema podría ser pre­ Inka. Su evidencia principal fue la observación topográfica del Perú, el cual a menudo requiere de rutas de transporte que se extienden por un mismo tramo. De acuerdo Regal, dado que las caminos y caminos modernos siguen o están sobre los caminos Inka (da dos ejemplos), los Inka debieron de seguir las rutas existentes antes de ellos. Regal también cita dos fuentes escritas tempranas como prueba de la existencia de caminos pre ­Inka (posteriormente citados por Beck 1979:3,4; Lumbreras 1974a:162; Schreiber 1978: 107). Ninguna de las fuentes de Regales una prueba sólida, sin embargo, una (Collapilla, et al. 1974 [1542]:37­39.) indica que Pacha Kuti restauró los caminos y tampu e incluso ordenó la construcción de otros. Sin embargo, esta línea sigue una declaración de cómo el padre de Pacha Kuti, Wira Kocha, estableció un sistema vial con tupus, chutas y chaskis. La restaura­ ción y reconstrucción de Pacha Kuti podría referirse al camino construido por su padre, y no a los caminos pre­Inka. Del mismo modo Regal cita a López de Gomara, quien escribió que Wayna Qhapaq restauró y extendió un camino principal. Esto podría referirse a las mejoras realizadas en el camino construido por su padre, Thupa Yupanqui, gracias al cual el sistema vial Inka realmente tomó forma. Muchos de los primeros escritores notan, al igual que Gutiérrez de Santa Clara (1963 [1599?]:250) y Cieza de León (1967 [155 3]:48, 186), que cada emperador contribuyó a la elaboración y perfeccionamiento del sistema vial. Sin embargo, siempre es posible que en algún pasaje relacionado a la construcción Inka de un camino, se refiera a un camino o sendero preexistente, que fue remodelado simplemente integrado al ya existente sistema vial Inka. Una de las razones por las cuales los relatos no son explícitos acerca de la antigüedad de los caminos, probablemente tuvo que ver con la letanía convencional, utilizada por los historiadores al describir las actividades estatales en una zona recientemente conquistada. Esta letanía, aparece con •alguna variación en varias crónicas, enumerando un conjunto estándar de eventos, que representan la introducción de la regla lnka: el establecimiento de fronteras, la llegada de los mitmaq, la construcción de templos dedicados al Sol, la institución del sistema de mita, y la construcción de cami­nos. Estos relatos no mencionan su un camino es antiguo o nuevo, sino más bien utilizan la construcción de caminos como uno de los varios símbolos del ejercicio del poder Inka.

EVIDENCIA DE LOS CAMINOS PRE-INKA

Dado que los relatos históricos tempranos no aportan muchas luces en la comprensión del origen del sistema vial Inka, es necesario analizar los resultados de diversos estudios arqueo­ lógicos. Algunos de estos estudios, realizados por Lumbreras, Willey, Proulx, Shady y Rosas son revisados por Schreiber (978: 108­11 O) como evidencia de un sistema vial originado durante el imperio Wari (1100 d.C.). No puede ponerse en duda el uso de caminos por parte del Imperio Wari, fundamentalmente debido a que dos de sus sitios más importantes y mejor conservados, Wiracocha Pampa y Piquillacta, están asociado a caminos construidos de forma adecuada. Otra prueba sólida de la existencia de caminos durante la época pre­ Inka, está en la costa norte del Perú, en donde Kosok (195 5,5) vio, discutió e ilustró varios de ellos. Una presentación más notable de la naturaleza y el alcance de los caminos pre­Inka se encuentra en Beck (1979), quien discute los del valle de Moche, en donde se registraron segmentos pre­Inka, algunos de los cuales podrían datar de la época Chavín. Parecería que durante 2000 años de prehistoria, gentes de diversas culturas se dedicaron a construir caminos. Se ha sugerido (Stothert S. 1967: 12) que la cultura Tiwanaku, originada en el altiplano boliviano, debió de haber tenido un sistema vial. A. Kolata (l 982b: 16, 17) ha publicado algunos mapas en los cuales se observa cauces Tiwanaku en una región ubicada a 10 km al norte del sitio de Tiwanaku. Los contactos de Tiwanaku con los valles orientales y centrales  del Perú, con el norte de Chile y la costa del Pacífico son bien conocidos, pero la naturaleza física de las rutas utilizadas, continúa siendo un misterio. Es razonable afirmar que los caminos existieron antes de la formación del imperio lnka, porque esta zona, particularmente la región entre las latitudes 5 y 18, es bien conocida por haber sido el centro de un conjunto de poderosas culturas prehistóricas, muchas de las cuales llegaron a ser grandes estados. Esta zona fue testigo del desarrollo de la sociedad de clases, la arquitectura monumental, y los sistemas complejos de organización política, mucho antes del imperio Inka. Es de esperar que dichas sociedades complejas, tuvieran sistemas de trans­ porte y comunicación en forma de caminos, ya los caminos son componentes importantes de estados prehistóricos y recientes, tanto en el mundo occidental como no occidental. Al sur y al norte de las latitudes 18 y 5 respectivamente, la existencia de estados antes del imperio Inka es incierta y dudosa, podría dudarse de la existencia de caminos prehistó­ ricos. Sin embargo no puede ponerse en tela de juicio la existencia de senderos, los cuales son inevitablesen la vida de un pueblo en cualquier parte del mundo. Algunas de las rutas más habituales utilizadas por los pueblos pre­lnka en los Andes, han sido descubiertas e interpretadas por Lautaro Núñez A. (1976) en el árido norte de Chile. Allí, los geoglifos son indicadores de rutas de caravanas de llamas, la mayoría de las cuales se utilizaron en tiempos prehistóricos tardíos y comunican al altiplano con la costa. Los ejemplos mencionados de caminos y senderos pre­lnka y senderos, no deben de dejar duda alguna sobre existencia de rutas pre­Inka, ya sean caminos o entidades construidas formalmente. Una tarea importante al momento de desarrollar futuras investigaciones, será la de determinar cuáles se integraron en la red de caminos Inka, cuales fueron abandonados, y cuales fueron utilizados solamente a nivel local (no lnka).

EL USO EN EL TAWANTINSUYO DE LAS RUTAS PREEXISTENTES : Un camino lnka pude identificarse como pre­Inka si durante la prospección arqueológica se detecta alguna asociación con sitios pre ­Inka. Esta técnica no siempre es eficaz, sobre todo si las culturas que utilizaron el camino, no construyeron frecuentemente sitios a lo largo de él, como lo hizo el imperio lnka. En tal sentido, algunos caminos o senderos, predecesores de la red vial lnka, nunca podrán ser conocidos ya que han sido destruidos o no han sido identificados. Por otro lado, algunos de los caminos utilizados por el Tawantinsuyu son claramente más antiguos. El camino principal de eje norte ­sur, en la costa peruana (capítulo 3) es un sólido ejemplo sólido. Este camino parece haber tenido un uso ininterrumpido, por muchos siglos antes de la presencia lnka, e incluso en tiempos históricos . Es estudio de los caminos antiguos, abandonados por varios siglos y luego reutilizados por el imperio, es bastante complejo. Este puede haber sido el caso de algunos caminos uti­ lizados por el imperio Wari (700­1100 d.C). El uso por parte del Tawantinsuyu, de caminos que alguna vez fueron parte de la red de transportes Wari, ha sido sugerido por Lumbreras (1974:162), y desarrollado por Schreiber (1978:102­129) e Isbell y Schreiber (1978). Ellos señalan que existe una asociación de los principales sitios Wari con los caminos Inka. Sin embargo no son explícitos acerca de la naturaleza de dicha asociación. Es cierto, por ejemplo, que los centros Wari de Piquillacta y Wiracocha Pampa se encuentran adyacentes a caminos Inka. Sin embargo, la inspección de nuestro proyecto, reveló que el camino Inka se extendió a varios cientos de metros de distancia de ellos, y no a través de ellos, o al lado de ellos. En el caso de Wiracocha Pampa, el camino Inka se extiende entre 200 y 300 metros al sureste del sitio, no a través de él. En el caso de Piquillacta el camino Inka pasa a más de 200 metros al sur del sitio. Un problema similar ocurre en el sitio Jincamocco, el cual Schreiber describe como tampu Wari, en el camino Inka de Andahuaylas a Nasca. En este punto se indica que camino antiguo «es visible» desde Jincamocco, pero no se presenta evidencia de una asociación directa entre elcamino y el sitio. Las asociaciones imperfectas, conocidas entre los sitios Wari y los caminos Inka, plan- tean la posibilidad de que las rutas Inka y Wari se hayan extendido por el mismo terreno, debido a las exigencias de la topografía, pero no hayan compartido la misma calzada. Si este fuera el caso, el Imperio Inka habría reproducido sin querer parte de la red de caminos Wari, sin utilizar la mayor parte de los caminos Wari. Debe de mencionarse que hay un periodo de varios cientos de años entre la caída de Wari y el surgimiento del Tawantinsuyu. Muchos segmentos de la red vial Wari probablemente ya no existían durante la época Inka, del mismo modo que muchos tramos Inka ya no existen actualmente. Se necesitan mayores investigaciones a fin de determinar si el uso de caminos Wari por parte del imperio Inka, fue esporádico e incidental. Algunas evidencias sugieren se encontrarán segmentos o tramos con asociaciones claras de uso Wari e Inka. Sin embargo un camino extenso no debe de ser datado en base a una asociación con un solo sitio de un periodo específico. Por otra parte, a fin de datar adecuadamente un camino por asociación, es necesario observar claramente al camino tocando al sitio o ingresando a él. Del mismo modo, son necesariosejemplos continuos de sitios cronológicamente contemporáneos, ubicados a lo largo del camino, sobre todo si se investigan culturas pre-Inka. Ambos pueblos, Wari e Inka, sin duda, viajaron entre Pachacamacy la sierra (Schreiber 1978: 110). Queda por demostrar si el camino Inka es también un camino Wari. La zona de Cajamarca podría de utilidad al buscar un ejemplo de uso de un mismo camino por los Wari e Inka. Los arqueólogos de nuestro proyecto ubicaron un sitio con probable arquitec- tura Wari,Yamobamba, directamente asociado con elcamino Inka al sureste de la ciudad de Cajamarca (capítulo 4). Otra ruta estudiada por nuestro proyecto, la cual se extiende a lo largo del valle de Huaytará-Pisco, en dirección a Chincha, probablemente tiene un origen pre-Inka. Diversos sitios asociados al camino Inka (Huaytará, Tambo Colorado, Lima La Vieja y Centinela) tienen componentes pre-Inka (véaseel capítulo 7). Un ejemplo interesante de un segmento que puede tener un origen pre-Inka e Inka, es el camino que estudiamos al norte de Cuenca, en Ecuador (ver capítulo 2). Allí, el camino Inka conecta a Tomebamba (Cuenca) con Hatun Cañar (lngapirca), ambos sitios Cañaris, con ocupaciones pre-Inka e Inka. Entre estos dos sitios, el imperio pudo haber establecido el camino Inka sobre senderos pre-Inka, como se describe en una ya citada transcripción («Relación… de Cuenca» 1965 [1582]:267). Al norte de Ingapirca, en donde el camino cruza los altospáramos del Nudo de Azuay,no se encontró evidencia alguna de ocupaciones sitios pre-Inka asociados con el camino. En esta zona, el imperio pudo haber establecido por primera vez un camino. En resumen, existen evidenciasde que un número de segmentos estudiados por nuestro proyecto, hayan existido antes del Imperio Inka. Estos segmentos se convirtieron en parte del sistema vial Inka, sólo después de haber sido restaurados, tal vez ampliados y «adorna- dos» con aquel omnipresente símbolo de la presencia Inka, el tampu. Otros caminos Inka pueden seguir la misma topografía de los caminos pre-Inka, pero raramente utilizan las mismas calzadas. Queda mucho por aprender sobre este tema. Muy poco se sabe todavía, y no es posible avehturar una respuesta sobre el porcentaje de la red vial que se emplaza sobre rutas preexistentes. Es importante tener en cuenta que, incluso en partes de la región andina en donde los caminos pre-Inka eran comunes, y utilizados en algunas oportunidades por el imperio, el Tawantinsuyu no dependió exclusivamente de ellos. El imperio construyó nuevos caminos, incluso en zonas donde ya existían caminos antiguos.

LOS CAMINOS CONSTRUIDOS POR EL IMPERIO INKA

Los arqueólogos de nuestro proyecto prospectaron una serie de tramos del camino lnka, en donde no se encontraron evidencias solidas de la existencia de los mismos antes de la época
lnka. Los ejemplos de caminos puramente Inka se dan a continuación:
1. El camino Inka que cruza el Nudo de Azuay, en los páramosdel Ecuador.
2. El camino principal Inka al sur de Huánuco Pampa, Perú.
3. El camino del Urqu Suyu, en el lado occidental del lago Titicaca, Perú.
4. El camino Inka que cruza el desierto de Atacama, en Chile.
5. El camino de Paria a Tapacarí en Bolivia.
6. El camino del valle de Uspallata – Mendoza, en el oeste de Argentina.
Adicionalmente, tramos, prospectados por otros arqueólogos como el camino lnka de Machu Picchu (Bingham 1930; Fejos 1944), el camino de Famatima (Rohmeder 1949; Schobinger 1966d) y el camino de Taquesi (Stothert S. 1967) parecen haber sido construidos enteramente durante la época lnka. Algunos caminos investigados por nuestro proyecto, no podrían ser datados debido a que asociaciones cronológicas son inciertas o inexistentes. Ejemplos de este tipo se encuentran en el valle de Cañete, Perú en los caminos de la provincia de Salta, Argentina, en donde las asociaciones temporales no son seguras, pero cuentan con algunas influencias de índole pre-Inka. Otro ejemplo es elcamino en la zona de Santiago de Chile, en donde no se identificaron solidas asociaciones temporales, pero que podría sospecharse un origen Inka.
Resumen
Existen evidencias sólidas de que una porción aún no determinada, del sistema vial Inka, utilizó y renovó caminos construidos antes de la existencia del imperio. Estos caminos tienden a ubicarseen la parte central del imperio, en donde los pueblos pre-lnka desarrollaron estados constructores de caminos. Sin embargo, incluso en esta zona, se encuentran caminos Inka de gran importancia de los cuales no se tiene evidencia alguna que fueran construidos antes de la época lnka. En los extremos septentrionales y meridionales del Tawantinsuyu, los caminos parecen ser de origen Inka. Esto puede explicarse por la ausencia de sociedades organizadas a nivel estatal, las cuales podrían haber construido caminos formales en la región. En esas zonas, el sistema vial Inka podría haberse basado en senderos pre- lnka, pero la evidencia arqueológica existente no permite clarificar este hecho. No existen evidencias del uso por parte del imperio, de técnicas constructivas desconocidas por los pueblos pre-lnka. La verdadera innovación del imperio lnka, estuvo en extender la construcción de caminos en áreas en donde este sistema de comunicación era desconocido. La evidencia es todavía demasiado limitada para evaluar cuál fue la parte del sistema vial heredada de culturas más antiguas. Si bien el uso de los caminos fue importante en algunas regiones, no parece ser un factor significativo en muchos otras.

El sistema de los Tampu
INTRODUCCION

El propósito de este capítulo es el de discutir sobre la naturaleza del tampu lnka, los cuales fueron instalaciones de alojamiento y almacenamiento, ubicado al lado los diversos caminos que componen el sistema vial Inka. El tampu fue un componente del sistema vial, con el mismo rango que los propios caminos. Las primeras descripciones escritas sobre los tampu son comunes, ya que su omnipresencia y utilidad motivaron sendos comentarios. Los au- tores modernos han revisado y resumido parte de la información histórica temprana sobre los tampu. Murra 1980:105-106, 125-126; Regal 936:12-14; Rowe 1946:231; Strube. 1963:62-69), y no existe un estudio general del imperio Inka que no mencione y describa a estas construcciones. Estas fuentes repiten una serie de puntos: estuvieron separados por un día de caminata, fueron atendidos por los mitayoq de comunidades cercanas, acogieron a viajeros y a grupos de funcionarios estatales, tuvieron instalaciones de almacenamiento para alimentos, forraje, leña y otros productos (ropa, armas, etc.). Murra (1980:105) ha señalado que las personas que participaron en el servicio del tampu, pueden haber sido hombres mayores, incapacitados para realizar actividades rigurosas y que por ende estaban exentos de otras obligaciones. Nuestro proyecto pudo observar muchos tampu Inka, así como recopilar la información existente sobre otros tantos.Esta información amplió considerablemente las descripciones de las fuentes históricas tempranas, las cuales sugieren que los tampu eran casi iguales en todas partes. De hecho, los tampu no eran iguales. Considerando la variedad de viajeros y la diver- sidad de suministros almacenados, las instalaciones dedicadas al hospedaje y almacenamiento variaron dramáticamente a lo largo del territorio andino. Ciertamente no hubo dos tampu iguales en el imperio lnka. Las grandes variaciones observadas en los restos arqueológicos, demuestran que los tampu fueron construidos y/o organizados con gran flexibilidad, y que cada uno refleja una relación especial con las variadas necesidades del imperio y con las muy diferentes circunstancias culturales y ambientales locales. Este capítulo no tiene pretensión alguna de presentar una tesis definitiva sobre los tampu Inka. Al contrario, se presentan una serie de ideas que emergen a partir del breve examen comparativo realizado en la literatura arqueológica y en los datos obtenidos a lo largo de la prospección realizada en el sistema vial Inka. Un examen exhaustivo de la bibliografía, combinada con la información existente en las fuentes históricas tempranas, podría ser el tema de un libro entero.
LOS TAMPUQVE NO SON TAMPUINKA : Nuestra comprensión de la palabra tampu viene de las fuentes históricas tempranas, las cuales los describen durante las épocas Inka y la colonial temprana. Los primeros diccionarios de quechua (Santo Tomas 1951 [1560]) y aymara (Bertonio 1956 [1612] no incluyen la pala- bra, y el significado exacto de la misma durante la época Inka, podría no conocerse nunca. Es claro que el sistema de tampu, con alojamientos a lo largo del camino, fue restablecido parcialmente por las autoridades coloniales españolas (Vaca de Castro 1908 [1543]). Parece que la palabra tampu, más a menudo escrita como tambo en castellano, del siglo XVI, se convirtió en una palabra de préstamo de la lengua Inka a la lengua castellana. La palabra tampu y sus variantes aparecen a menudo como un topónimo, en los mapas detallados de algunas partes de la región andina, por lo que podría uno preguntarse si realmente existió un tampu asociado a un camino Inka, en cada sitio en donde es mencionado en el mapa. El significado de la palabra parece haberse generalizado durante el período colonial, estableciéndose como cualquier lugar donde se podía dormir y/o almacenar cosas. Esto no implica necesariamente que el Estado hubiera ordenado su mantenimiento, o que esté asociado con ningún sistema de almacenamiento controlado por el Estado, o que se ubique a un día de caminata de otros sitios similares. Los tampu que fueron restablecidos por orden de Vaca de Castro, fueron a menudo las mismas estructuras utilizadas por el Imperio Inka, pero en ocasiones no lo eran. No existe todavía ningún buen estudio arqueológico de un tampu enteramente colonial, pero estos sitios debieron de existir, tal vez en gran cantidad. La evidencia de esto proviene de varias fuentes. El gobierno español expandió el sistema tampu más allá de los límites del imperio Inka. Rosales (1877 [1670] :471) cita las reglamentos del ayuntamiento de Concepción, Chile, en la época de Pedro de Valdivia, quien ordenó la construcción de un tampu entre Concepción y Santiago. La mayor parte de esta zona no estuvo bajo dominio efectivo lnka. Lista de tampu de Guamán Poma (1944 [1614):1084, 1085) enumera una serie de tampu, ubicados en territorio colombiano,el cual no fue controlado por el Tawantinsuyu. Incluso dentro del territorio dominado por Imperio Inka, debieron de existir diversos tampu post Inka, a pesar de que aún no han sido localizados. A pesar de que los españoles utilizaron la red vial lnka, esta fue modificada rápidamente en diversos lugares a fin de comunicar nuevos centros poblados, evitando las pendientes que impidieran el paso de las carrozas, así como los tramos en los cuales se hubiera requerido de mucha mano de obra en mantener el camino en uso. Estos nuevos caminos probablemente estuvieron acompañados de los tampu. En otros casos, los tampu Inka fueron abandonados y reemplazados por instalaciones coloniales o del período republicano a lo largo del camino. Un ejemplo de esto es el pueblo de Hualla, ubicado en el camino Inka entre Paria y Cochabamba. Hualla todavía mantiene un edificio en donde los viajeros pueden pasar la noche, y lleva una placa en donde se indica que fue reconstruido durante el gobierno del general Jorge Córdoba, en abril de 1856. El tampu Inka se encuentra a tres kilómetros del tampu moderno. Otro tipo de tampu que no fue necesariamente Inka, fueron los edificios o estructuras pre-Inka construidas a lo largo de caminos pre-Inka. Si el camino fuera utilizado más ade- lante por el imperio, algunos deestos sitios se convertirían en parte del sistema de tampu del imperio. La costa norte peruana tuvo muchos caminos pre-Inka con instalaciones comple- mentarias (Beck 1979), y sólo algunas fueron posteriormente utilizadas por el imperio Inka. Las investigaciones arqueológicas no están suficientemente avanzadas como para afirmar con certeza si el sistema de tampu existió antes del imperio. Sin embargo, la evidenciade caminos pre-Inkas (Capítulo 18) y de las instalaciones sobre ellos, sugiere que el sistema de tampu, no fue originalmente Inka. De hecho, es difícil ver cómo un sistema de gobierno pre o post-Inka podría funcionar sin el sistema de caminos y tampu, particularmente si lo observamos como un medio necesario para conectar diversas áreas productivas y pobladas, aisladas unas de otras por barreras geográficas. En resumen, la palabra tampu no se refiere de forma automática a los albergues en ca- minoo a los almacenes utilizados por el imperio Inka. Instituciones similares pueden haber existido antes de la época Inka. Un sistema similar al Inka fue utilizado en las épocas colonial y republicana, sin dejar de mencionar que las autoridades coloniales lo expandieron más allá de las fronteras del Tawantinsuyu. La tradición andina de albergue gratuito a los viaje- ros, en estructuras específicas conservadas por la comunidad local, aún es vigente. Nuestro proyecto la pudo identificar en el altiplano de la provincia de Cochabamba, en Bolivia. La palabra tampu no necesariamente se asocia a la idea de albergues o almacenes administrados por una entidad estatal a lo largo de un camino. En tiempos históricos se llegó a identificar con cualquier lugar en donde las personas duermen, o almacenan diversos elementos. En este capítulo y a lo largo del libro, tampu significa instalaciones estatales Inka, ubicadas a lo largo del sistema vial Inka, utilizadas como depósitos y albergues, a los cuales también se les dieron usos diferentes.

¿CUÁNTOS TAMPU EXISTIERON? : Una vida entera de investigación arqueológica e histórica no podría responder con precisión esta pregunta. Sin embargo, la información disponible nos permite tener algunas perspectivas sobre este tema. Un modo de evaluar el número de tampu es contar los lugares en las listas de tampu elaboradas por Vaca de Castro (1908 [1543]) y Guamán Poma (1944 [1614]:1082-1083). Estas listas enumeran sólo un par de cientos de tampu y obviamente están muy lejos  de ser recuentos completos, no sólo porque omiten estructuras en caminos importantes, sino también porque omiten muchas caminos importantes y los tampu asociados. Por ejemplo, la lista no incluye tampu en los caminos lnka de las regiones de Chile y Argentina. Sólo co­ nocemos una evaluación numérica del número de tampu. Juan de Velasco (1978/11 [1789]: 177), alegando citar Cieza de León, menciona que el imperio lnka mantuvo entre 9000 y 12000 tampu. Es poco probable que el impero haya mantenido 200 o 12000 tampu, y que el número total de tampu esté entre estas dos cifras. En el capítulo 14 se presentó un nuevo mapa general de la red vial Inka, graficando 23139 kilómetros (14369 millas) del sistema vial Inka, de los cuales hay evidencias razo­ nables. Si se toma la cifra de 20 kilómetroscomo distancia media entre los tampu (véase el capítulo 20), uno podría calcular que hubo 1157 sitios donde en donde se llevaron a cabo funciones relacionadas con los tampu. El mapa general del capítulo 14 no es exhaustivo. millas) (ver el capítulo 14). Si se divide esta suma por 20 kilómetros, distancia promedio entre los tampu, se llega a una suma de 2000 tampu. Por supuesto, algunas variables aún desconocidas podrían influir en la exactitud de estas cifras. Estos cálculos son entregados debido a que son más precisas que las cifras de Velasco o por las listas mencionadas en los documentos históricos tempranos. En resumen, no es difícil suponer que el Imperio lnka organizó al menos 1000 sitios con funciones de tampu. Es posible, pero que aún no ha sido comprobado, que hubiera 2000 o incluso más.
LA LITERATURA ARQUEOLÓGICA SOBRE LOS TAMPU : Los tampu no son descritos a menudo en publicaciones de extensa circulación, probablemente debido a que sus restos son a menudo humildes en comparación con las monumentales ciudades andinas prehistóricas, que han ocupado durante tanto tiempo la atención de los arqueólogos. Tal vez no sea sorprendente que los arqueólogos que han investigado a los tampu no se hayan percatado de las numerosas publicaciones sobre ellos. De hecho, no nos percatamos de la existencia de diversas publicaciones sobre los tampu sino hasta después de haber viajado por gran parte del territorio andino, en donde diversos colegas nos hicieron llegar referencias a menudo de escasa circulación, sobre regiones específicas. La bibliografía que se utiliza y presenta en este capítulo, es un intento de reunir gran parte de la literatura arqueológica sobre los tampu, ya que ninguna otra publicación ha intentado resumirla o presentarla. La lista no es completa. La bibliografía de las referencias mencionadas, conducen al lector a otras fuentes relacionadas. Algunas de estas referencias tratan sobre sitios más complejosque un simple tampu, pero que probablemente cumplie­ ron las funciones de un tampu. Sin embargo otras referencias, especialmente las más anti­ guas; describen la arquitectura y/o artefactos de los tampu sin que sus autores se percaten de ello. Se omite la literatura que describe a los grandes centros Inka .

Sacred Valley Machu Picchu – Salcantay

Sacred Valley Machu Picchu – Salcantay

informes históricos sobre el ancho del camino, varían entre 1 O a 15 pies. Todas estas medidas son correctas, pero sólo en ciertos lugares. Cuando los factores ambientales (por ejemplo. las fuertes pendientes) impedían la construcción de un amplio camino, encontramos que el ancho promedio mínimo del camino fue de 10 pies (tres metros). Ninguno de los informes tempranos menciona que el camino pudo tener casi 50 pies de ancho (15 metros), en varios • kilómetros al sur de Huánuco Pampa. Es posible comprenderactualmente, que no existió equivocación alguna en los estudio.,  arqueológicos que mencionaron la existencia de caminos de menos de tres metros (1 O pies)
de ancho. Estas investigaciones presentaron los primeros datos sobre un amplio sistema de caminos laterales estrechos, los cuales en algunos casos son mencionados en las fuentes históricas tempranas pero sin buenas descripciones físicas. Los arqueólogos de nuestro proyecto prospectaron en seis zonas, caminos que formaban parte de las vías principales, encontrando que usualmente tienen un ancho que van desde menos de un metro (un simple
sendero) hasta cuatro metros (13 pies). Estos caminos probablemente sean el grueso del sistema vial Inka. No son los grandes y amplios caminos del Sol, descritos a menudo en los relatos históricos tempranos. Otros factores -distintos a los medioambientales- influyeron en la amplitud de los caminos Inka. La disponibilidad de mano de obra para la construcción y mantenimiento de los caminos, debió de haber intervenido en el acho del camino. Es decir, el número de mitayoq y el tiempo asignado en sus tareas constructivas, podrían haber afectado de algún modo el ancho de los caminos y si algunos segmentos de los mismos hubieran tenido o no, construcciones formales. Sin embargo, no existen fuentes históricas o arqueológicas confiables que se refieran al tamaño o composición de las brigadas constructoras de ca- minos. Evidencia etnográfica reciente (Urton 1983:40-43) describe cómo los pobladores de Pacaritambo, una comunidad de 70 kilómetros al sur de Cuzco, mantienen un camino lateral destinado al uso de vehículos. Esto podía reflejar algunos aspectos de la construcción y reparación de caminos durante la época Inka, y podría explicar porque algunos segmentos de un tramo están construidos de modo diferente. En Pacaritambo el camino lateral se divide en 1 O chuta (segmentos) y cada uno es reparado por alguno de los 1 O ayllu de la comunidad. Los informes de Urton precisan que un anciano recordaba que el sendero entre Cuzco y Pacaritambo era reparado del mismo modo, con un ayllu asignado a cada chuta. El prime chuta se iniciaba en algún punto al sur del Cuzco, con vista a la capital Inka. Algunos de los caminos Inka cambiaban el ancho y estilo constructivo sin razón aparente (véase el capítulo 5, sobre el camino de Huánuco. La competición entre los diferentes ayllu a cargo de diversas chuta, podría explicar estas diferencias. Los chuta existieron duran- te la época Inka. Los funcionarios a cargo de los khipu (Collapiña et al. 1974 [1542]:37.) contaban que el Inka Wira Kocha, estableció los sistemas de chuta y chasqui en la red vial Inka. Otro factor que influenció en la amplitud de la red vial Inka, fue tamaño de las calzadas construidas en la época pre-Inka, pero utilizadas por el imperio. Es probable que el impero  haya remodelado estos caminos en algunos casos. En otros casos no lo hizo, como en la costa norte peruana. Es necesario ser cuidadoso y no interpretar el ancho de un camino pre- Inka, en relación proporcional a la cantidad de tráfico durante la época Inka. Por supuesto que un buen número de factores ambientales y culturales influyeron en la amplitud del camino, pero es necesario recalcar que la dimensión del tráfico se expresa en el ancho del camino. Por ejemplo, la muy importante ruta entre Cusco y Quito, presenta las amplitudes más grandes (hasta 16 metros [50 pies]), que se hayan observado en cualquier otro lugar de la red vial Inka. Además, este camino parece ser una construcción formal en toda su extensión. El camino de la costa, la ruta Quito-Cuzco, y el camino principal al sur del Cuzco (al Qolla Suyu), raras veces presentan un ancho de menos de tres metros, incluso en terrenos cultivados. Esto probablemente indicara que existió un ancho mínimo eficiente para un camino principal, aun así este ocupara valiosos terrenos agrícolas. Los caminos Inka conocidos por ser de menor importancia (ver la siguiente sección), se caracterizan por dos factores relacionados con el ancho de los mismos. En primer lugar, estos caminos raramente son de más de tres o cuatro metros de ancho. Segundo, los segmentos largos de estos caminos, son a menudo construcciones no formales. Es decir, en lugares en donde uno o varios senderos son suficientes, no se construyeron construcciones formales. El ancho de estos caminos a menudo sólo puede evaluarse, tomando en cuenta las condiciones ambientales que imposibilitaron la construcción formal de caminos. Esto es debido a que estos caminos tienen construcciones formales, sólo en la medida en les sirve para atravesar dificultades topográficas (como una pendiente pronunciada).

LA VARIADA IMPORTANCIA DE LOS CAMINOS INKA : Las siguientes secciones evalúan la información sobre la amplitud del camino, en relación a otras fuentes de información, histórica y arqueológica. Ellas abordan el significado general de los tres caminos principales y diversos tipos de caminos menores . La vía principal en La sierra norte (al Chincha Suyu) Tomando en cuenta casi todos los relatos históricos tempranos, la ruta de la sierra entre Cuzco y Quito, fue el camino más importante en el imperio. No hay otro camino que incluya un gran número y variedad de centro Inka. Nosotros prospectamos los tramos en las provincias ecuatorianas de Cañar y Azuay, entre Cajamarca y Huamachuco en el Perú, en la provincia de Huánuco, en el Perú, y en el tramo a la salida del Cuzco. Los datos ob- tenidos demuestran que ningún camino en la red vial lnka, fue consistentemente amplio, tanto condiciones favorables como desfavorables. El ancho mínimo fue generalmente de tres metros (con algunas excepciones) y el máximo de 16 metros . Es posible que los rangos de amplitud máxima en condiciones ambientalmente favorables disminuyan a medida que el camino se dirige hacia el norte. El camino del Chincha Suyu, al parecer a lo largo del Guayas (Guayaquil) (Cieza 1962 [1553):149, 168; Mathewson 1982) en un rerreno tropical, iniciado por Wayna Qhapaq. La extensión más meridional del camino costeño, se encuentra en el desierto entre el sur de Perú y el norte de Chile. Los informes arqueológicos de esta región (Núñez A. 1976:183, 190; Santoro V 1983) son escasos. La mayor parte de este camino no tuvo construcción formal alguna. La prueba de su existencia radica en el uso que le dio Almagro a su regreso al Cuzco desde Chile (Strube 1958). Desde el sur del Ecuador, el camino Inka costeño toma una variedad de formas. En gran parte de la costa norte fue parte de una red de caminos construidos antes de la llegada de los Inka. Por esta razón, un estudio de la amplitud de sus tramos no es muy significativo para la determinación de uso y tráfico durante la época Inka. Por otra parte, elcamino cos- teño principal, utilizado por el imperio, no fue una construcción formal a lo largo de los áridos y aislados desiertos, ubicados entre los valles irrigados. En general, no era más que un sendero marcado por una hilera de postes de madera o pilas de piedras. Este hecho fue resaltado por numerosos viajeros en los siglos XVI y XVII (Cieza 1962 [1553]:182-183; Cobo 1964 [1653]:126-131; Gutiérrez 1963 [1599]:248; Lizárraga 1968 [1589]:12, Sar- miento de Gamboa 1960 [1572]:250; Zarate 1879 [1555]:47). Sin embargo, no estábamos dispuestos a aceptar la idea de que elcamino Inka en el desierto de la costa, fuese sólo un sendero. Las razones de nuestra incredulidad se basaba en el hecho de que tanto Kosok (1965) como Ubbelohde Doering (1966) habían publicado fotografías de muchas caminos de la costa, con muros laterales, en ambientes desérticos. Por otra parte, otros relatos históricos tempranos describen el camino costeño Inka con muros altos de tapia, sin hacer mención a otro tipo de camino. Los informes mencionados anteriormente, aparentemente conflictivos, sobre la naturale- za del camino de la costa, no son realmente contradictorios. El camino principal de la costa, según nuestra prospección, se construyó de la siguiente manera: en los valles irrigados fue relativamente estrecho. Los estimados de Cieza y Cobo de 12 a 15 pies son probablemente precisos en líneas generales. Muy pocos de los caminos originales se conservan hoy en día. Los arqueólogos del proyecto observaron cinco segmentos en los valles de Chincha, Jeque- tepeque, Zaña, Pisco y Cañete (Lunahuaná). En Jequetepeque, Zaña y Chincha los altos muros laterales de tapia estaban erosionados, y el ancho de estos caminos ha sido ampliado a fin de que vehículos motorizados puedan utilizarlos. En Pisco y Lunahuaná los anchos originales de tres a cuatro metros permanecen intactos . Otra característica del camino Inka de la costa, fue la amplitud de los tramos a llegar a los valles irrigados. Estos segmentos solo se encuentran en la costa norte, probablemente al interior del territorio Chimú, quienes pudieron haber construido el camino de la costa en su totalidad. Estos segmentos bastante amplios se ubican dentro del intervalo de 15 a 80 pies de ancho. La extensión exacta de estos caminos era variable, como se puede observar en la descripción que hemos ofrecido del camino entre los valles de Moche y Lambayeque. Sólo un cronista, Molina (1943 [1553]:21) se refirió a su longitud. Él menciona dos leguas (10 kilómetros), la cual puede ser una cifra promedio, generalmente precisa. Estas vías de ingreso a los valles se construyeron generalmente con muros bajos (generalmente de adobe), ya veces incorporan un camino adicional en ambos lados. Kosok observó por primera vez este fenómeno de tres vías, y nosotros pudimos ubicar ejem­plos adicionales. El ejemplo más espectacular es sin duda alguna la triple vía al norte del cerro Chocofán, en el valle de Jequetepeque, el cual es de 40 metros de ancho. Ni Kosok ni nosotros, tenemos alguna idea del significado de estos caminos. En 1982, encontramos la siguiente cita en el compendio de Gutiérrez de Santa Clara (1963 [¿ 1599?]:248­249). Esta descripción puede explicar las vías de acceso de tres carriles, a los valles de la costa norte. Dos caminos colaterales estaban a ambos lados del camino real [costeño], y también tenían dos paredes anchos y fuertes. Y cuando el Inka cruzaba estos caminos, él iba en el camino central y era seguido por aquellos que eran los responsables de cargar su litera. Eran 600 hombres que se alternaban la carga sobre sus hombros. También había muchos indios importantes, de su corte real, quienes le acompañaban. Ellos eran llevados por muchos indígenas sobre sus hombros, porque eran grandes señores y jefes de diferentes personas, quienes tenían permiso de viajar en literas. La otra multitud de indios y cargadores, iban por las dos vías adyacentes. Y ninguno de ellos cruzaba a la vía central, a menos que el Inka los llamara.  Las vías de tres vías utilizadas al momento en el cual los caminos ingresan a los valles, fueron evidentemente los caminos más amplios del imperio. Es muy probable que existieran antes de la llegada del imperio a la región, pero Gutiérrez creía que fueron utilizados de modo muy eficiente por el emperador y su corte. Nuestro proyecto encontró que el camino principal de la costa fue una entidad, sin mayores construcciones formales, la cual se extendió a través de desiertos y llanuras irrigadas. Las fotografías publicadas, de caminos con muros laterales en los desiertos, son todas de vías de ingreso a los valles de la costa norte. Excluyendo estos tramos, el camino raramente fue una entidad construida formalmente. Este fenómeno fue descrito por primera vez por Kroeber (19 3 O: 90, 91, Lámina XXIX), refiriéndose al caminoentre los valles de Jequetepeq ue y Zaña. Kroeber no se dio cuenta que estaba describiendo un patrón general constructivo de los caminos de la costa norte. Los arqueólogos del proyecto, e encontraron que los caminos a los valles, no fueron construidos en los valles prospectados al sur de Lima. Los desiertos entre los valles de Asia y Cañete y entre los valles de Cañete y Chincha fueron examinados cuidadosamente, pros­ pectados en motocicleta y mediante un detallado examen de las fotografías aéreas disponibles. La limitada prospección entre los valles de Rímac y Lurín, en busca de un número de rutas prehistóricas, cada una con una función diferente, fue igualmente infructuosa (Rostworowski 1977:2 17­2 19). Otros desiertos, igualmente prospectados, pero sin evidencias formales de la red vial Inka, están entre Pisco e lea (Duncan Masson, comunicación personal, 1979) y en varios desiertos al sur de Nasca (Dorothy Menzel, comunicación personal, 1982). La falta de una camino costera, construido formalmente en todos o la mayoría de los desiertos entre los valles de Rímac y Acarí es algo digno de mencionar, ya que la presencia de restos lnka es muy pronunciada en este valle, en comparación con otros valles de la costa del pacífico Ciertamente puede haber algunas excepciones a la proposición general de que el impe­rio lnka no construyó un camino de eje norte­sur, en los desiertos de la costa del Pacífico. Beck (1979: 130­132) ha identificado dos caminos parcialmente completos (WE2 y WE7) con asociaciones Inka en el desierto entre los valles de Moche y Chicama. Es probable que no sean parte del camino costeño principal que se utilizó durante la época lnka (véase el capítulo 3). Un camino formalmente construido conecta a los valles de Chincha y Pisco (véase el capítulo 7). Es de aproximadamente 10 metros de ancho y presenta una hilera de piedras a ambos lados. Se puede afirmar que se trata de un camino lateral, debido a que conecta a Chincha con la sierra, a través del valle de Pisco. Una tercera posible excepción a la proposición general de que los lnka no construyeron caminos formales en los desiertos costeños, es un camino entre el valle de lea (Ocucaje) y Santa Cruz. El ancho de esta vía varía entre los seis y ocho metros (Regal 1936:167; Rossel C. 1977:197). Presenta una hilera de  en el kilómetro 359. Por desgracia, este camino no tiene ninguna asociación concreta piedras a cada lado, en una extensión de 40 kilómetros, atravesando la carretera Panameri­ cana, con algún período prehistórico específico. Peter Dunham lo inspeccionó con cuidado en 1980 (comunicación personal, 1981). Otros dos caminos Inka, construidos formalmente, son conocidos en la costa de Perú. Ambos se dirigen al interior y por lo tanto, aparentemente, no son parte del camino de la costa. Uno está en Chala (Hagen 1955:241­242), y el otro, un conjunto paralelo de dos caminos, está en Ancón (Shoso Masuda, comunicación personal, 1981). Ambos están de­ limitados por una hilera de piedras a cada lado. caminos de la sierra se utilizan más que los de la costa. En resumen, el camino de la costa era importante, pero no es tan importante como el camino del Chincha Suyu. El camino principal al sur (al Qolla Suyu) Este camino que conduce al sur del imperio, se origina en el Cuzco (posiblemente tuvo dos rutas diferentes), en dirección al oeste y pasa sobre el lago Moina (Cieza 1962 [155 3]:250) y a través del acueducto Wari en Rumiqolla, a 30 kilómetros del Cuzco. En este punto el camino tiene 10 metros de ancho. Pasa al lado sur del sitio Wari de Pikillaqta, no a través del sitio como se observa en el mapa de Harth-Terré (en Gasparini y Margolies 1977:42). El camino continúa hacia el sureste a través del sitio Raqchi (Ballesteros G. 1981, Gasparini y Margolies 1977:234-235), en dirección a la Raya (Squier 1877:400-401), ya través de los tampu Ayaviri y Pucará (Mujica y Wheeler 1981:80-96). Al noroeste de Pucará, cerca de Ayaviri, se divide en dos tramos. Uno de ellos, llamado Urna Suyu, se extendió por el lado este del lago Titicaca. El otro, llamado Urcu Suyu, se dirige al oeste. Nuestro proyecto prospecto algunos segmentos del Urqu Suyu, entre Hatuncolla y Desaguadero, en los lados oeste y sur del lago. Las principales caminos del Qolla Suyu en Bolivia, no cuentan con descripciones arqueológicas y es incierto si continúan como dos caminos principales (Regal 1936: 134-143) o como una ruta al sureste del lago (Strube E. 1963: 44). El mapa de Julien (1978:5-22) parece ser más preciso. Ella grafica dos caminos, unidos por un ramal en Caracollo, pero cada uno continua de forma independiente al sur de Bolivia. Pudimos registrar un ancho variable entre los tres y seis metros para el camino de Urqu Suyu. Los tramos medidos fueron construidos sobre terrenos agrícolas, lo cual desalentó la construcción de caminos de mayor amplitud. El estado de conservación no era de los mejores y no tuvo mayores construcciones formales, a excepción de los empedrados al sur de Chucuito. Tiene algunos finos elementos constructivos que caracterizan al camino del Chincha Suyu. Los muros de piedra son una de sus características principales. Sin embargo, dado que se extiende sobre un terreno generalmente plano, no fue necesaria la construcción de escalones y muros de contención. No existen fuentes históricas tempranas que alaben este camino por ser una obra maestra de ingeniería, con la excepción de los cauces sobre el lago Titicaca (Cobo 1964 (1653]:128-129; Lizárraga 1968 [1589]:538). El camino del Qolla Suyu puede haber tenido dos ramas (Urna Suyu y Urqu Suyu) en el sur de Bolivia. Es posible que se conserve muy poco de los caminos del Qolla Suyu en la mayor parte de Bolivia ya que las actividades agrícolas probablemente han destruido gran parte de los seg- mentos del camino. Un tramo oriental del caminodel Qolla Suyu en Bolivia, es conocido por ser uncamino empedrado (Stothert S. 1967). Tal vez sería más apropiado catalogarlo como un camino del anti Suyu. La evidencia arqueológica del camino del Urqu Suyu indica que pudo haber sido tan utilizado como el camino del Chincha Suyu. El camino que se extiende por el lago Titicaca no tuvo más de siete metros de ancho (seis metros sería el promedio general). Sin embargo,

El sistema de caminos del Anti Suyu podría ser extremadamente complejo, pero es tan poco conocido que no se puede tener la seguridad de esto. Sólo uno de estos caminos, el Camino lnka a Machu Picchu, descubierto por Bingham (1930:21-37) ha recibido una investigación minuciosa por parte de Fejos (1944:54-58). Otras fuentes que describen los caminos del Anti Suyu en la región de Cuzco son Kendall (1973b:l 13, 137-139), Savoy (1971), y Agurto (1980: 112, 115-118). Otros caminos hacia los bosques del este, fuera del Cuzco, algunos sin evidencias claras de filiación Inka, son enumerados por Strube (1963:24-26, 33-38, 51-54), Tello (1942:47), Raimondi (1876:101-104, 156-160), y Levillier (1946:26-33). Recientemente se ha desarrollado una prospección en los caminos del Anti Suyu boliviano (Pereira l 982a; Sanzetenea 1979; Stothert S. 1967, «Viaje» 1976).
El camino lnka, conocido por los mochileros por sus hermosos sitios y paisajes Inka, no es más que uno de los tres caminos que conducen a Machu Picchu (Kendall, comunica- ción personal, 1980). Recorre laderas empinadas, sobe muros de contención de hasta ocho metros de altura (Fejos 1944:54). Gran parte de su estrecha calzada (entre un metro y dos metros y medio de ancho) se encuentra empedrada. Esta es una de las muchas rutas laterales sobre las laderas andinas. No hay razón para considerarla como una vía principal a pesar de dirigirse a la ciudadelamás famosa del Imperio Inka. La construcción de caminos en las laderas orientales andinas, fue particularmente difícil desde el centro de Bolivia hacia el norte, debido a que fue necesario penetrar densos bosques, ubicados sobre laderas escarpadas. Los caminos eran necesariamente estrechos y cuidadosamente diseñados. Las intensas lluvias y fuertes pendientes requieren de un extenso empedrado así como de elaborados muros de contención. Los caminos laterales entre la costa y la sierra .Simbólicamente, el camino más la sierra a la costa puede haber sido la ruta del Kunti Suyu, el cual fue uno de los cuatro ramales principales que conducen al Cuzco. Se dirigía a la región de Arequipa (Stanish y Pritzker 1983). Desafortunadamente, se conoce muy poco de este camino, e incluso su ubicación exacta cerca del Cuzco y de la costa, es tan solo una conjetura. Nuestro proyecto prospectó un tramo del camino lateral, desde la puna hasta la costa del Pacífico, a su paso por el valle de Pisco. Esta fue una de las principales rutas Inka, conectando al Cuzco, a través de Vilcas Huamán, con el valle de Chincha. Al igual que muchas rutas laterales entre la sierra y la costa, no se le menciona en las listas de tampu de Vaca De Castro o Guamán Poma. Pudimos observar tramos cortos de caminos laterales entre la sierra y la costa, en los valles de Lurín y Cañete. La ruta principal desde valle de Chincha a la sierra, cruzó el valle de Pisco. El camino es una construcción formal, lo que se aprecia claramente en los tramos que permanecen conservados. La amplitud del mismo es notable. En la puna, por encima del valle,varía entre seis y ocho metros de ancho. En el desierto costeño, entre Chincha y Pisco, es de 1 O metros de ancho. En pendientes pronunciadas, en el valle, varía entre uno y tres metros de ancho. La amplitud del camino es tan sólo un meco menor que el ancho de la vía principal del camino del Chincha Suyu, en condiciones ambientales similares. A juzgar por el anche del camino a lo largo del valle de Pisco, esta ruta fue de gran importancia, lo cual es conhr­ mado por evidencias arqueológicas adicionales. Por ejemplo, el tamaño y la elegancia de  sitios Inkas a lo largo del camino (Inkahuasi, Huaytará, Tambo Colorado, La Lima Vieja complejos Centinela), son sencillamente extraordinarios. La evidencia de otros caminos laterales entre la costa y la sierra, grafica muchos caminos más de los señalados en mapa alguno del sistema vial Inka. Es muy posible que cada valle costeño de tamaño moderado, probablemente tuviera un camino en dirección a la sierra, con varios tampu a lo largo. Esta observación implica que pudo haber más de 30 caminos laterales, solamente en el Perú. Strube E. (1963:26­27, 38­42) enumera muchas rutas po­sibles, con datos insuficientes como para ser colocados en su mapa. Algunos caminos de la costa a la sierra eran más importantes que otros. Sólo la prospec­ ción arqueológica podrá precisar cuáles eran más importantes que otros, ya que la evidencia en las fuentes históricas tempranas es muy subjetiva. No obstante, se podría considerar que Cabo (1964 [1653):126) comprendió la importancia de los caminos de la costa a la sierra, mencionado los siguientes caminos como los más importantes:l. De Tumbes a la sierra.
2. De Trujillo (Moche) a las provincias de Cajamarca y Chachapayas.
3. De Paramonga a la sierra.
4. De Lima a al valle de Jauja.
5. De la costa de Chuquiabo (La Paz)
6. De la costa de Chunchos

Cabo no puede ser muy preciso, ya que omite rutas famosas e importantes en Pisco, Lurín, y la de Nasca a la sierra. El tramo del valle de Lurín (Pachacamac) a Jauja (vía Huaro­chirí) puede ser uno de los caminos laterales más espectaculares, construido por el imperio. Fue elogiado por Cieza de León (1967 15S [3]:45, 196) en dos párrafos, como una obra maravillosa. Merece una prospección arqueológica. Debió ser muy importante debido a que conecta a dos de los centros más importantes del imperio. El cronista Guamán Poma (1944 [1614]:3S 5, 433, 1074) define seis caminos impor­tantes, dos de las cuales eran las rutas laterales. Uno se inicia en la sierra de Nasca (1936: 164 Regal­165; Schreiber 1979:111­129). El otro, aparentemente conecta a la costa (¿Cañete?) con la sierra, a través de Chocllococha. Las observaciones de Guamán Poma, con respecto al sistema vial Inka, son confusas y deficientes, en comparación con lo las de los autores anteriormente mencionados. Su lista de seis caminos importantes omite el camino principal del Qolla Suyu, así como los caminos laterales de Lurín (Pachacamac) y Pisco (Chincha), los cuales él podría haber conocido. Al sur del territorio andino, que hoy ocupa el Perú, la importancia de los caminos laterales entre la costa y la sierra, disminuye, debido a que los valles .costeños del norte de Chile, son poco frecuentes y pequeños, mientras que la sierra es estéril.

En resumen, nuestra prospección de un camino que comunica a la sierra con la costa, a través del valle de Pisco, demostró que una ruta lateral puede ser casi tan importante como un camino principal. Las fuentes históricas tempranas indican que hubo muchos caminos entre la sierra y la costa, siendo algunos muy importantes. La posibilidad de dos o tres docenas de caminos laterales, territorio peruano, resalta la importancia de las conexiones entre la costa y la sierra, lo cual viene desde la época pre-Inka, dada la tendencia a comunicar regiones diversas con zonas de recursos complementarios (Murra 1972).
Las rutas al sur del centro de Bolivia Pudimos obtener datos sobre una serie de segmentos del camino ubicado al sur del centro de Bolivia, hacia el oeste argentino y el centro de Chile. Estos se encuentran en las siguientes regiones: en los departamentos de Oruro y Cochabamba, Bolivia; en las provincias de Salta y Mendoza, Argentina; y las zonas de Atacama y Santiago, Chile. Además, las investigaciones realizadas por otros estudiosos (Bárcena, 1978; Iribarren y Bergholz 1971; Rohmeder 1949; Schobinger l 966d) han ampliado las interpretaciones sobre los caminos investigados al sur del centro de Bolivia.
No puede haber ninguna duda de que todos estos caminos eran de filiaciónlnka y estuvieron asociados a instalaciones igualmente Inka. Sin embargo, esta categoría general de caminos tiene una serie de características en común que los identifican como caminos marginales antes que principales. En primer lugar, ninguno de los caminos tiene más de cuatro metros de ancho, incluso bajo condiciones ambientales ideales, las cuales favorecerían a incrementar la amplitud del camino. Un camino de casi nueve metros de ancho, al oeste de las montañas de Famatima, en la Rioja, Argentina, es una excepción. Este segmento no está asociado directamente a restos Inka y la medida del ancho del camino, no fue tomada por nuestro proyecto. Otro informe sobre un camino Inka de más de cuatro metros de ancho en la Rioja (Aparicio 1936) puede ser inexacto (Juan Schobinger, comunicación personal, 1980). En segundo lugar, estos caminos no presentan estructuras formales durante grandes tramos. El camino de tres a cinco metros de longitud, a lo largo del río Calchaquí, es una posible excepción. La prospección de este camino no fue exhaustiva. Estos caminos tienden a presentar algunos elementos constructivos formales (empedrados, marcadores, lechos despejados, muros de contención) sólo bajo condiciones ambientales específicas.Las dos zonas en las cuales se observó la menor cantidad de construcciones formales fueron la zona de Santiago, Chile (donde ya no existe el camino en su estado original) y en la provincia de Mendoza, Argentina, en donde sólo se observa un largo sendero en casi todo el segmento investigado. Tiene sentido que estos caminos sean «marginales» en el lejano extremo meridional del imperio, con usos y flujos reducidos en comparación a otras zonas del imperio. Los tramos de Calchaquí, Famatima, Paria y Atacama, parecen haber sido rutas prin- cipales al interior de sus áreas de influencia, ya que todos están poblados de tampu y otros de clara filiación Inka. Sin embargo, cuando atravesaron superficies planas, sólidas, sin obstáculos, generalmente no se añadieron construcciones formales. Sólo se observaron canales de drenaje de piedra en Bolivia (en el tramo de Paria a Tapacarí). Empedrados, en segmentos cortos, fueron observados en Bolivia y Famatima (La Rioja, Argentina). Se ob­ servaron muros de contención en los segmentos bolivianos, los de Famatima y en el tramo. entre Calchaquí yTastil. Un lecho de camino, sin piedra alguna sobre su superficie, de ancho uniforme, fue visto en el camino a lo largo del río Calchaquí, en algunas partes del Atacama chileno, y en algunos segmentos del camino de Famatima. Es difícil precisar cuáles caminos al sur del centro de Bolivia fueron de mayor o menor importancia. Las fuentes históricas tempranas disponibles, no entregan mucha información sobre este punto. El camino a través del desierto de Atacama, sin duda alguna fue impor­ tante, debido a que no existía otra ruta a lo largo del lado occidental de la región andina que llegara al centro de Chile. Sin embargo, debido a que las fuentes de agua a lo largo del camino no eran abundantes, el ejército Inka aparentemente se desplazó hasta el centro de Chile, por el lado oriental andino (Argentina) (Olivarria 1852 [1594):24­25). No es posible precisar cuál fue el camino principal, de eje norte­sur, en las provincias de Jujuy y Salta. Matienzo (1967 [1567]:280­281) define un camino que comunica a la puna con el río Calchaquí. Otro importante camino paralelo atraviesa la Quebrada de Humahuaca. Es probable que se una al camino del río Calchaquí, al norte de La Paya, utilizando parte del segmento delcamino Calchaquí­Tastil, prospectado por nuestro proyecto. Es posible identificar algunos caminos realmente secundarios, en las regiones al sur de Charcas. Algunos son callejones sin salida y por lo tanto no habrían sido de uso intenso. Como ejemplos de estos caminos, se puede mencionar a las vías que conducen a los santuarios de altura (Antecedentes 1978; Schobinger et al. 1966). Estos caminos, algunos con escalones, pueden ser los caminos más altos del mundo. Muchos se ubican a más de 5500 metros sobre el nivel del mar. Otros ejemplos son los caminos que se dirigen a minas y fortalezas fronterizas. Observamos varios senderos ­que parten del ramal principal­ en dirección a las minas de cobre en el desierto de Atacama, cerca de Copiapó, en Chile debido a las nevadas y al frío intenso en la región. Durante los meses de invierno son sencillamente intransitables. La expedición de Almagro perdió miles de vidas al cruzar la cordillera por un paso aún no determinado, situación que ilustra el peligro de utilizar estas rutas durante los meses de invierno. Los pasos sobre la cordillera, entre Chile y Argentina, podrían haber sido rutas importantes en condiciones ambientales favorables. Probablemente una de estos caminos, el que se ubica sobre Copiapó, pudo haber sido utilizado por rnitmaq y soldados enviados a la zona central de Chile (Regal 1936: 149, citando a López de Velasco). En 1535, el conquistador Almagro encontró un cargamento de oro Inka en Tupiza, cuando se dirigía al norte desde el centro de Chile (Silva G. 1977­1978:233). El tesoro debió de haber cruzado los Andes de oeste a este, en algún paso al sur del desierto de Atacama, En resumen, los tramos conocidos del camino Inka, al sur del centro de Bolivia, no son particularmente amplios y en raras ocasiones pueden superar los cuatro metros de ancho. dina. Fueron construidos de modo eficiente, invirtiendo fuerza de trabajo y recursos solamente en donde era estrictamente necesario.

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Estimados coloniales tempranos de la longitud de los caminos incas, utilizaron como unidad de medida a la legua. Estos cálculos no tuvieron la intención de representar la longitud de todo el sistema vial. Ellos dan una idea de la distancia entre los establecimientos principales a lo largo de la red de caminos, tal cual se utilizó en la época colonial. Cieza de León (1967 [1553]:45), refiriéndose a la principal ruta de la sierra, escribió que tuvo una longitud de 1100 leguas. La longitud de una legua es variable (véase el capítulo 20); sin embargo, se puede estimar que las 1100 leguas de Cieza, corresponden a aproximadamente 5500 kiló­ metros (3400 millas trekking en peru). La extensión de 1100 leguas, refleja el punto de vista del siglo XVI, expresada por numerosos autores, quienes indican que la distancia entre Quito y Cusco era de 500 leguas, mientras que el trayecto entre Cusco y Santiago fue de 600 leguas. El cálculo de Cieza, de 1100 leguas para el camino principal de la sierra, es relativamente preciso – tour machu picchu 1 dia en tren.

TREKING CAMINO INKA A MACHU PICCHU – TREK CLASICO

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Camino Inka en el Peru treking:

No solamente da una idea general de la longitud del camino principal Inka, sino que también transmite una impresión general del tamaño del imperio Inka. Uno podría pensar que las listas de tampu de Vaca de Castro (1908 [1543]) y Guamán Poma deAyala (1944 [1614]) darían una visión relativamente completa de la red vial Inka, ya que la definen mediante una lista de cientos de tampu ubicados secuencialmente a lo largo del camino inca clasico. Por desgracia, estas dos fuentes indican que la red vial lnka se encontra ba en mal estado y que tan solo había sido parcialmente resucitada por la administración colonial – treking laguna humantay full day. Las listas no fueron capaces de definir un gran número de rutas laterales. Por lo general omiten bifurcaciones o trifurcaciones conocidas en los tramos principales. La lista de Guamán Poma cubre caminos sólo en Colombia (que no eran Inka), Ecuador, Treking Peru y Bolivia. No considera el vasto sistema vial en los territorios hoy conocidos como Argentina y Chile. De esta inmensa área, escribe (1944 [1614]:1093) que se puede caminar durante dos meses o más a través de desiertos y montañas peligrosas, donde abundan leones, tigres, serpientes, y otros animales salvajes – treking salkantay 4 dias a machupicchu.

La lista de tampu de Vaca de Castro es más temprana, pero mucho más limitada en términos espaciales. Define caminos sólo en Treking Peru y Bolivia, mencionando brevemente al Ecuador y omitiendo ­al igual que Cieza­ la red vial en Argentina y Chile. En resumen, nadie ha intentado seriamente calcular la longitud de la red vial Inka du­rante la época colonial, momento en el cual las principales rutas Inka eran bien conocidas y estaban en uso. El tamaño del sistema es tal que una sola persona no podría verlo en su totalidad – viajes a machupicchu 2 dias en tren. Tampoco hubo un intento por utilizar informantes de diversos lugares del imperio y así complementar la información existente. Entre los siglos XVII y XVIII machu piccho, no se desarrollaron investigaciones destinadas a com­ prender la longitud de la red vial Inka, mientras que entre los siglos XVI y XVII se publi­caron algunos trabajos que permitieron acercarnos a las dimensiones del sistema vial Inka (Velasco (1978/II [1789]:117­181). El viaje de Von Humboldt a las Américas tuvo lugar a finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX – trekking camino inca 2 dias a machu picchu.

En varias de sus publicaciones informó y describió al sistema vial Inka (1890, 1968 [1813]). Sus comentarios revivieron el interés por el camino Inka, ya que una serie de historiadores, viajeros, naturalistas, científicos y geógrafos, lo recorrieron a finales del siglo XIX. Humboldt no era propenso a exagerar por puntos estrechos en los ríos obligaron a los ingenieros Inka o españoles a utilizar las mismas ubicaciones), su presencia contribuye a reforzar el argumento de que el puente Inka, cruzó el río en esta zona Una de las principales avenidas de Santiago, la avenida Independencia, se inicia al norte de la estación Mapocho y del puente de cal y canto. Se extiende a través del distrito de Santiago conocido como La Chimba. La avenida Independencia fue conocida alguna una vez como la Cañada o Cañadilla, existiendo considerable evidencia histórica colonial temprana, presentadapor J. Abel Rosales (1948), de que esta avenida fue un camino Inka – tour valle sagrado de los incas 1 dia.

El Sr. Rosales fue durante mucho tiempo, un empleado de la Biblioteca Nacional de Santiago, y su trabajo sobre La Cañadilla, fue el tercero de tres trabajos sobre la historia local de Santiago que el produjo. Apareció por primera vez en 1887. Abel no fue un historiador profesional y es necesario considerar con cautela la evidencia que él presenta. La prueba de que La Cañadilla fue un camino Inka machu piccho, se extrae de un litigio ocurrido en 1613 y cuyos documentos contienen evidencia escrita que data de 1578 (Abel Rosales 1948:22-23). Afirma que los documentos citados fueron encontrados en el Archivo de la Real Audiencia, y que las páginas se deshicieron debido a la antigüedad y pésima conservación de las mismas. Estos documentos tempranos nunca han sido publicados desde que Abel Rosales citara fragmentos de ellos y es poco probable de que puedan ser encontrados Sin embargo, los testimonios citados parecen ser legítimos – cusco tour city 1/2 dia. Ellos incluyen una declaración de Juan Alfonso Zapata, un escriba del Ayuntamiento de Santiago, quien juró en 1578 que el antiguo camino «chileno» cruzó Huechuraba (justo al norte de Santiago). Él indica que los conquistadores e indígenas residentes en la zona son quienes le informaron de este hecho. El otro testimonio, es el capitán Juan Ortiz de Cárdenas, quien juró en 1613 que el camino que pasa por Huechuraba, fue utilizado por el conquistador e ingresa a través de La Cañada – trekking salkantay a machu picchu 5 dias. Él indicó que los indios de Aconcagua y Colina pueden certificar su testimonio Probablemente el testimonio más interesante sea el de un viejo aborigen, quien en 1613 juró haber nacido en 1533 (ocho años de la fundación de Santiago) y cuyo padre, un jefe Huechuraba, le dijo que los Inkas ingresaron a Santiago a través del paso de Huechuraba – tour maras moray salineras.

En 1613, otro indio de alrededor de 100 años de edad, identificado únicamente Tomás, recordó la presencia de campamentos Inka cerca del paso de Huechuraba. Este testigo igualmente certifica que «que la mencionada vía chilena [se] ubica donde los Inkas pasaron cuando vinieron a este reino». Por último, el testimonio, de 1613, de un anciano indio, Melchor Sixa, quien decía tener 130 años de edad(¿?), reafirma todos los puntos anteriores: el camino chileno es el camino Inka salkantay trek, ingresó a Santiago, cruzó el cerro Huechuraba, y que continuó al norte, por las montañas hacia Colina y Putaendo. Aunque las fuentes previamente mencionadas son tan solo citadas de modo fragmentario por un historiador, su estilo y naturaleza repetitiva sugieren que se tratan de documentos reales, con información veraz. Ciertamente, si se sigue la avenida Independencia (La Cañada), se llega a pasar un lugar llamado Los Pasos de Huecharaba justo en el límite norte de la ciudad inca salkantay trek.

Entierros con Inka local de la cerámica han sido encontrados a dos kilómetros al oeste de este punto, en la pequeña ciudad de Quilecura (Duran 1976; Stehberg 1976b salkantay trekking).  En resumen, existen vínculos directos entre la naturaleza de una superficie de arena y la del camino que pasa sobre dicha superficie. Por ejemplo, los muros de piedra o filas de piedras que marcan los márgenes del camino, se encuentran sólo donde hay una cantidad suficiente de piedras para construirlos. El uso, no muy frecuente, de muros de adobe o tapia sobre la arena, sólo se encuentra cerca de fuentes de agua, y no así en el desierto. Los tramos sobre arena no presentan calzadas preparadas, con la excepción de los caminos construidos mediante el retiro de piedras – salkantay treking. No hay empedrados o superficies construidas, en los caminos sobre arena. Algunos caminos que conectan a los valles de la costa peruana, pueden ser iden­tificados como senderos de arena disturbada – trekking salkantay. Estos caminos, que carecen de construcciones formales, son sencillos debido a la ausencia de materiales de construcción. El uso de los postes de madera ocurrió en tramos arenosos en donde no existió ninguna construcción formal – trek peru.

Los postes habrían sido necesarios entramos dispuestos sobre arena, en ambientes en donde la arena podría haber cubierto o borrar el camino. En desiertos alejados de cualquier fuente de madera, pilas de rocas marcaban el camino. Cuando existen como construcciones formales, los caminos sobre superficies arenosas son impresionantes – tour valle sur cusco 1 dia. Fue relativamente sencilla la construcción de caminos anchos, sobre la arena, ya que poco o ningún esfuerzo es necesario en preparar la calzada. Debido a que las superficies tienden a ser planas, no hubo muchos obstáculos topográficos que hubieran requerido el uso de técnicas de construcción especiales. Cieza de León resumió esta idea (1962 [155 3]:182) indicando que el camino de la costa fue sin duda una gran obra, pero no tan difícil de forjar, como el camino Inka de la sierra – salkantay trek 7 dias.

Trekking por el camino inca – salkantay trek:

trek a la Roca: En la sierra el camino lnka, muy menudo, no tuvo mayor alternativa que la de atravesar largos tramos de roca sólida o casi sólida. Nuestro proyecto observó algunos cortos segmentos de camino, sobre roca en Bolivia y Peru trek. Se observó un tramo de considerable longitud, construido sobre roca, en el noroeste argentino. Sólo un tipo de camino atraviesa la roca:el camino sobre piedra  Este camino se presenta, usualmente, en altitudes su­ periores a los 3500 metros sobre el nivel del mar, regiones de poco o ningún uso agrícola. Esta puede ser una razón por la cual los caminos sobre roca no presentan muros laterales. Los muros laterales se construyen generalmente para proteger los cultivos de los viajeros – Peru trek. Los caminos sobre roca carecen de elementos constructivos formales, debido a que alterar la superficie rocosa es una tarea monumental. Por lo tanto, el elemento diagnóstico principal de un camino sobre piedra, es la trayectoria de luz que se origina por el paso de personas y animales. Estos caminos rara vez llegan a tener más de dos metros de ancho – machu piccho treking. Un camino de varios metros de ancho, se reducirá al llegar a una superficie rocosa. Los caminos Inca sobre roca utilizan elementos de las construcciones formales, solamente cuando ingresan a laderas de pendientes pronunciadas, lo cual será discutido en este capítulo – trek camino inca 4 dias a machupicchu.

Terreno Agrícola : Muchos caminos lnka trek, tanto en las montañas como en los llanos, cruzan terrenos agrícolas. La única característica sobresaliente de estos caminos, es el uso de muros laterales altos. Estos muros no deben de considerarse como decorativos, a pesar de que en muchos tramos parecen dar leal camino un toque de elegancia. Las fuentes escritas tempranas precisan que estos muros fueron construidos a fin de proteger los cultivos del paso de viajeros y animales. La altura de los muros era de entre uno y dos metros, lo suficiente como para ser considerados como barreras reales y no simbólicas – trek cusco. En la costa del pacífico, los muros son generalmente de tapia, mientras que en la sierra son generalmente de piedra . Cobo (1964/II [1653]:129) indica que algunos muros laterales eran de material vegetal. Nuestro proyecto no observó muros de esta naturaleza – treks valle sagrado. Los muros fueron construidos con los materiales disponibles en cada región. Cuando arena arcillosa y piedra están disponibles -en la parte superior de los valles medios que conectan a la costa con la sierra- los dos elementos pueden ser combinados. Los muros laterales originales, de piedra o adobe, dispuestos sobre terreno agrícola, suelen estar parcialmente reconstruidos o en franco proceso de deterioro. Cobo (1964/11[1653]:127,129) ya anunciaba su mal estado en el siglo XVII – trek montaña de colores 1 dia. Los arqueólogos de nuestro proyecto no observaron caminos sobre terrenos agrícolas, que estuvieran empedradas. Esto podría explicarse por el uso continuo de los caminos, lo cual habría destruido el empedrado. Sin embargo es más probable que, los caminos a través de terrenos agrícolas, hayan sido raramente empedrados, debido a que las lluvias y nevadas son raras en muchas áreas agrícolas, en donde es necesaria la construcción de canales de irrigacion (una de las razones principales del empedrado, es para proteger el camino de estos fenómenos naturales) – trekking ausangate.

Es interesante que los caminos que atraviesan terrenos agrícolas, tengan un ancho que varía entre tres y diez metros, mientras que se observan caminos de mayor amplitud en el desierto o la puna – trek montaña. El ancho limitado de los caminos, en áreas agrícolas, es muy importante, ya que sugiere que no había la menor intención de sacrificar terrenos agrícolas en la cons­trucción del camino. Es decir, un camino de amplitud considerable (más de 1 O metros) fue construido solamente si afectaba valiosos terrenos agrícolas – arequipa treking cañon del colca 2 dias.

Yerba en el camino inca trek

Los camino que atraviesan praderas, casi siempre se encuentran en zonas altas, por encima de áreas agrícolas. Las praderas o terrenos dedicados al pastoreo se encentran en promedio por encima de los 4000 metros sobre el nivel del mar. Los caminos que cruzan estas tierras, son algunos de los más impresionantes y mejor conservados en toda la red vial. Esto se debe a que no han sido utilizados de modo intenso durante la época histórica, como los caminos utilizados en áreas agrícolas densa mente pobladas – montaña de las 7 lagunas en ausangate trek. Además, estos caminos fueron construidos de tal modo que pudieran soportar lluvias y nevadas, los cuales son grandes problemas en las alturas. Nuestro proyecto prospectó tramos del camino Inka en los pastizales del páramo del Ecuador puna de Bolivia , y en la sierra central peruana. Los caminos en los pastizales tienen algunas características en común. Carecen de paredes late­rales, probablemente debido a que los terrenos adyacentes representaban ningún peligro a quienes salieran del camino y a la existencia de notables construcciones relacionadas con el manejo del agua. Estas construcciones son de dos tipos: superficies empedradas y canales de piedra. Observamos ambos tipos en los pastizales de Peru trek, Bolivia y Ecuador – salkantay trek.

Los caminos más amplios del altiplano andino se encuentran en las praderas. El ancho máximo es de aproximadamente 16 metros, más amplio que una autopista moderna de dos carriles (Figura 17.3), pero muchos caminos son simples, de dos metros de ancho o incluso menos. Los márgenes de los caminos se manifiestan de diversas formas: bordes de piedras, muros de contención y cortes en el talud, y empedrados de piedra. ocasiones fueron diseñados a fin de sortear dichos obstáculos, pero no siempre, ya que evitarlos, ocasionaría extender el camino. En tal sentido, en ocasiones se realizaron esfuerzos considerables en la construcción de caminos a prueba de agua. Usualmente se utilizaron canales de drenaje (ver capítulo 22), empedrados de piedra y cauces en la protección del camino. Dado que el empedrado es fundamentalmente un mecanismo destinado a controlar el agua, no se le encuentra a menudo en caminos atraviesan ambientes secos – huchuy qosqo trek 2 dias. Raramente pudimos localizar empedrados en largos tramos del camino. De las docenas de empedrados que pudimos localizar en nuestra prospección, la mayoría era de menos de 100 metros de largo . El empedrado se utilizó con la finalidad de crear una capa sólida, en zonas en donde la lluvia y nieve derretida amenazan la conservación del camino inca treking. Un tramo empedrado de 20 kilómetros al sur de Huánuco Pampa, llama poderosamente la atención debido a su amplitud de 16 metros. Se observan tramos empedrados en las calles Inka del Cuzco (Agurto 1980:42, 94­97, fotografías) y algunas de las cuales construidas con piedra labrada. No pudimos observar un tramo de considerable distancia, empedrado de forma continua – viajes a puno.

Pero estos caminos existen, al este de laderas andinas, donde la precipitación pluvial es elevada y el empedrado continuo es necesario. Estos caminos atraviesan hierba, arbustos, bosques y son de un ancho limitado (entre uno y tres metros), probablemente debido a que eran difíciles de construir, a menudo sobre pendientes pronunciadas. Algunos ejemplos de estos caminos son el camino a Machu Picchu (Bingham 1930:21­27; , el camino Taquesi en Bolivia (Stothert 1967), y un camino inka trek en dirección a los campos de coca en Bolivia («Viaje», 197 6). Algunos de los tramos más impresionantes son los cauces. Son caminos elevados con relleno, empedrados, y con ocasionales muros laterales de piedra, los cuales se ubican entre medio metro y dos metros sobre la superficie del agua. Son relativamente raros, ya que requieren de un aporte sustancial de mano de obra y a menudo era mucho menos costoso desviar el camino inka. Los cauces más famosos se encuentran en la región de la capital lnka, Cuzco. El cronista Cieza de León describió el cauce de Anta, al oeste de la ciudad (1962 [1553]:240­241), y Ubbelohde Doering (1966:208­211) ofrece excelentes fotografías de los cauces de la zona del Cuzco – inka jungle trek a machupicchu 4 dias. Nuestra prospección registró cinco o seis ejemplos de cauces similares. En conjunto representan menos de 15 kilómetros del camino, pero debido a su singularidad merecen especial atención.

Todos utilizan una superficie elevada de tierra a fin de atravesar un área inundada de agua. Un cauce ubicado en el valle de Jequetepeque, cruza los campos de regadío y es parte delcamino principal de la costa. Este cauce se eleva un metro sobre los campos, y tiene una extensión de un kilómetro de largo y 11 metros de ancho. Otro cauce se observó en el camino costero, entre los valles de Lambayeque y Zaña. Su superficie elevada se ha creado con el relleno de los canales de irrigación que se extienden a ambos lados del camino inca – inca jungle trail 3 dias. En el departamento de Huánuco, en la sierra del Peru trek, un cauce corto se encuentra atravesando un pequeño lago, al sureste de Huánuco Pampa  El cauce está a medio metro sobre el lago, tiene alrededor de 100 metros de largo y aproximadamente siete metros de ancho. Más al norte, en la sierra peruana, un cauce conectó Cajamarca con unos baños termales ubicados dos kilómetros al este. Un río canalizado discurre por el lado norte del cauce. Actualmente este camino está en muy mal estado como para ser medido con precisión. En el año 1532 también estaba malas condiciones, ya que los españoles que fueron ver el lnka Atawalpa por primera vez, cruzaron el cauce con mucha dificultad. En el Ecuador, en los páramos al norte de Ingapirca, en la provincia de Cañar, encontramos un cauce, el cual atraviesa una llanura inundada. Se eleva medio metro sobre la ciénaga y tiene alrededor de tres metros de ancho  En la orilla del lago Titicaca, al sur de la capital Lupaca y del centro lnka de Chucuito, un cauce del camino Inka del Qolla Suyu, atraviesa dos bahías poco profundas, en un tramo de cinco kilómetros de trekking.

El cauce se encuentra en mal estado de conservación, pero cruza las comunidades de Concachi y Camata, las cuales están sobre terrenos que se pro­ yectan al interior del lago. Restos de muros de piedra fueron observados en dos puntos a lo largo del cauce. El lago ha destruido el cauce en al menos dos lugares. Sin embargo, todavía es utilizado por peatones y animales como la ruta más corta entre las ciudades de Platería y Chucuito. El cronista Cabo, quien hizo descripciones precisas de fenómenos artificiales y naturales en el territorio andino, escribió lo siguiente sobre el cauce al sur de Chucuito (1964 [1653]:128­129): Desde el camino real, se va por las orillas del lago Titicaca – puno treking, el cual se llena durante la temporada de lluvias, el área alrededor de la camino está inundada, y sólo el cauce queda a la vista, y la gente camina a lo largo del camino, mientras que el agua cubre el terreno a ambos lados. Debajo de estos cauces hay alcantarillas y drenajes con pequeños puentes, de grandes losas de piedra en las que el agua de un lado a otro sin parar o desbordarse. En resumen, los pasos elevados son elementos relativamente extraños en la red vial Inka. Protegen el camino de campos inundados ubicados en el entorno inmediato, como los campos irrigados, llanuras inundadas, o lagos, permitiendo una trayectoria directa, sin la necesidad de desviar el camino treking salkantay.

LAS PENDIENTES NATURALES Y EL CAMINO INKA

Después de la superficie natural del terreno, las pendientes naturales son en su conjunto, el factor ambiental más importante que influye en la camino. Las pendientes pronunciadas, requieren por lo general, que el camino pueda ser construido con mayor cuidado, y que el trayecto sea elegido con mucho ingenio. Esto debido a que el territorio andino es una de las cadenas montañosas más escarpadas de la tierra, y sus laderas requieren de un conocimiento muy avanzado del terreno, ingeniería de caminos y técnicas constructivas. Estos problemas se resolvieron de diferentes modos, los cuales son descritos a en esta sección. Las pendientes no son siempre un problema, dado que regiones substanciales del territorio andino son planas, como los desiertos de la costa del Peru trek, la región de Atacama en Chile y Argentina – trekking salkantay, las zonas altiplano del Peru trek, Argentina y Bolivia, y algunas partes del valle serrano y regiones pre cordilleranas de Argentina. Sin embargo, las laderas pronunciadas son un fenómeno natural común en muchas de las redes troncales y secundarias de la sierra. Eran un elemento inevitable en las rutas laterales que conectan las montañas, con la costa occidental o con los bosques y llanuras de oriente. El efecto de las pendientes es tan importante, que cuando una ruta relativamente sencilla se enfrenta a ellas, el imprescindible el uso de elementos constructivos formales. Además, las laderas tienden a estrechar el camino Es útil definir los tipos de pendiente, debido a que las técnicas de ingeniería utilizadas, dependen del tipo de terreno. parte superior de las cordilleras montañosas, no necesariamente tiene que ser un melemos construido formalmente. También se le puede encontrar en las llanuras fluviales o en las riberas de los ríos. Estos caminos tienden a tener una pendiente de menos de 10º. Cuando la inclinación es de 1 Oº, generalmente se aplican otras soluciones. Este tipo de pendientes, con inclinaciones de 1 Oº a 50º, presentan estrategias distintas: escaleras y/o tramos en zigzag. En raras ocasiones se utilizan juntas. Se convierten en ele­ mentos necesarios en laderas escarpadas, las cuales son muy incomodasde transitar- viajes a arequipa 1 dia tradicional.

Los pasos ayudan a disminuir los efectos de una pendiente prenunciada, hacia arriba o hacia abajo. colocando una superficie palana al pie del paso. Los tramos en zigzag reducen la gradiente del camino, prolongando el tramo a recorrer. Los pasos en la red vial lnka son de distintas variedades. Usualmente están hechas de piedras canteadas, las cuales pueden estar ligeramente revestidas . Las escalinatas requieren de un continuo mantenimiento y, aunque se observaron muchos pasos a lo largo del camino lnka, sólo algunos de ellos son construcciones originales Inka. Los pasos tienen la ventaja de permitir una línea generalmente recta un terreno desigual. Debido a ello, el camino lnka puede conectar dos puntos, también conectados por un camino . parte superior de las cordilleras montañosas, no necesariamente tiene que ser un elememo construido formalmente. También se le puede encontrar en las llanuras fluviales o en las riberas de los ríos – salkantay trek. Estos caminos tienden a tener una pendiente de menos de 10º. Cuando la inclinación es de 1Oº, generalmente se aplican otras soluciones. Este tipo de pendientes, con inclinaciones de 1 Oº a 50º, presentan estrategias distintas: escaleras y/o tramos en zigzag. En raras ocasiones se utilizan juntas. Se convierten en ele­mentos necesarios en laderas escarpadas, las cuales son muy incomodasde transitar. Los pasos ayudan a disminuir los efectos de una pendiente prenunciada, hacia arriba o hacia abajo. colocando una superficie palana al pie del paso. Los tramos en zigzag reducen la gradiente del camino, prolongando el tramo a recorrer. Los pasos en la red vial lnka son de distintas variedades. Usualmente están hechas de piedras canteadas, las cuales pueden estar ligeramente revestidas Las escalinatas requieren de un continuo mantenimiento y, aunque se observaron muchos pasos a lo largo del camino lnka, sólo algunos de ellos son construcciones originales Inka. Los pasos tienen la ventaja de permitir una línea generalmente recta un terreno desigual. Debido a ello, el camino lnka puede conectar dos puntos, también conectados por un camino salkantay trek. variedad de escalones  de factura Inka  a lo largo del camino en la región andina  central, en el tramo  principal  al sur  de Huánuco  Pampa – treking peru.

Se observó con frecuencia que los escalones estuvieron construidos  en grupos  de dos  o tres, particularmente   en gradientes donde  una serie continua  de pasos no era necesaria. La razón para el uso de conjuntos de dos o tres pasos,   dispuestos en intervalos, aún no se entiende,  ya que escalones  simples fueron encontrados  en pendientes  similares. Por último,  algunos escalones  fueron rallados en la superficie de la roca. El considerable esfuerzo requerido para hacer esto, probablemente  explica por qué tales pasos se encuentran primariamente  en los caminos principales  o al interior de sitios importantes.  Nunca los vimos en grandes números,    pero los  pasos  sobre roca madre son a menudo  mencionados   por los primeros viajeros y es  posible que algunos  cientos existan,  especialmente  en los  tramos no explorados entre Cuzco y Jauja.  Cieza de León (1967 [155 3):46) indica que dichos escalones fueron construidos  con picos y fuego.  Los escalones sobre roca madre parecen utilizarse sólo cuando  la gradiente  debe de superar una superficie  de piedra,  en donde  no hay cobertura terrestre.  La falta de cobertura  hace que sea imposible construir pasos con piedras canteadas, las cuales deben de ser dispuestas sobre la tierra. Los escalones construidos directamente sobre la roca requieren de la tecnología y mano de obra utilizada en la construcción   de muros con fina mampostería  de piedra.  Es probablemente  significativo  que nunca hayamos observado pasos construidos  sobre piedra en las  prospecciones  llevadas a cabo al sur del lago Titicaca. Tampoco se conocen restos  de fina mampostería  lnka en esta  región. La segunda  forma de enfrentar estas pendientes es la de utilizar una ruta en zigzag.  Estas son relativamente comunes y se observaron desde el Ecuador a la Argentina. El obstáculo  principal  en el uso de esta solución es la extensión del camino entre dos puntos, parte superior de las cordilleras montañosas, no necesariamente tiene que ser un elememto construido formalmente. También se le puede encontrar en las llanuras fluviales o en las riberas de los ríos. Estos caminos tienden a tener una pendiente de menos de 10º. Cuando la inclinación es de 1 Oº, generalmente se aplican otras soluciones. Este tipo de pendientes, con inclinaciones de 1 Oº a 50º, presentan estrategias distintas: escaleras y/o tramos en zigzag. En raras ocasiones se utilizan juntas. Se convierten en ele­mentos necesarios en laderas escarpadas, las cuales son muy incomodase transitar. Los pasos ayudan a disminuir los efectos de una pendiente prenunciada, hacia arriba o hacia abajo. colocando una superficie palna al pie del paso. Los tramos en zigzag reducen la gradiente del camino, prolongando el tramo a recorrer. Los pasos en la red vial lnka son de distintas variedades. Usualmente están hechas de piedras canteadas, las cuales pueden estar ligeramente revestidas . Las escalinatas requieren de un continuo mantenimiento y, aunque se observaron muchos pasos a lo largo del camino lnka, sólo algunos de ellos son construcciones originales Inka. Los pasos tienen la ventaja de permitir una línea generalmente recta un terreno desigual. Debido a ello, el camino lnka puede conectar dos puntos, también conectados por un camino   El segundo tipo de construcción de muros de contención, no implica excavación . Se utiliza generalmente en laderas rocosas, donde la excavación es no es práctica. Por lo tanto, es una versión más simple del primer tipo, pero no necesariamente el más sencillo, ya que el relleno no está disponible al no realizarse excavaciones sobre la ladera. Los muros de contención construidos en las laderas sin excavar, tienden a ser más altos que los muros dispuestos en donde se realzaron excavaciones en la ladera. Esto de debe a que el muro debe de tener la altura de la pendiente vertical del ancho total del camino y no solamente a la altura del lecho del camino, como en los muros construidos con excavación en la ladera. Otros dos factores afectan la altura de un muro de contención: la inclinación de la pendiente y el ancho del camino trek. Los taludes pronunciados y los caminos muy amplios requieren de muros de contención más altos que los caminos que están sobre laderas poco pronunciadas.Una variante tecnológica del muro de contención, se encuentra en laderas escarpadas, las cuales son laderas con inclinaciones de 30º a 70º. Debido a lo pronunciado del talud y a lo amplio del lecho, un muro de contención especial o particular debe de ser utilizado. Cuando el muro de contención excede el medio metro de altura, puede ser construido con banquetas o capas, y con una inclinación hacia el interior . Un ejemplo es el camino que asciende por el lado norte del cerro Chocofán, en el lado sur del valle de Jequetepeque en el Treking Peru . El camino pasa por encima de un talud de 35º lado y utiliza un muro de contención de dos metros de altura. Fue primero reporta­ do por Ubbelohde­Doering (1966: 18). El muro de contención fue construido con dos banquetas. Se observó en Cañete, en el camino que pasa por el cañón en la sección media del río, un pequeño segmento de un muro de contención construido con tres banquetas, probablemente reconstruidas en tiempos históricos La construcción de un camino con un muro de contención de tres banquetas, es un gran logro de los ingenieros Inka, sobre todo porque gran parte del camino, casi 20 kilómetros, fue construido sobre la superficie de un cañón, en un talud de más de 50º. El camino inca salkantay treking parece estar ubicado sobre la pared del cañón, debido a que el zigzagueante río Cañete impide la construcción de cualquier camino sobre el llano. El camino lnka y las pendientes arriba y abajo y talud combinado A menudo se combinan los taludes y las pendientes arriba y abajo en el camino Inka treking. En tales casos, las técnicas de ingeniería utilizadas a fin de enfrentar estas pendientes son com­ binadas. Por ejemplo, los escalones pueden combinarse con los muros de contención (con excavaciones) y los muros de contención (sin excavaciones) pueden combinarse con rutas en zigzag (Stothart 1967. Figuras 2 y 4). La naturaleza de la superficie de las pendientes, influenció el uso de técnicas combinadas. Es pertinente recordar que los tramos en zigzag y los muros de contención (sin excavaciones) pueden utilizarse en superficies rocosas, mientras que los escalones y muros de retención (con excavaciones) son factibles de utilizar en las pendientes con superficies de tierra.

LA DISPONIBILIDAD DE MATERIALES PARA LA CONSTRUCCIÓNDE CAMINOS

Un factor ambiente, la disponibilidad de materiales de construcción, tuvo muy poco o nada que ver con el trayecto o ubicación de los caminos. Tales materiales eran inevitablemente extraídos de fuentes cercanas, dado que los caminos podían ser construidos o al menos seña­lados, de diversos modos, si un material de uso extenso no estaba disponible. Por ejemplo, si no se encontraban piedras de cara plana o agua (para tapia y adobe), a fin de marcar o delimitar el camino en los desiertos ubicados entre los valles, se utilizaban postes de madera, extraídos de zonas agrícolas cercanas – treking. Si el camino atraviesa terrenos rocosos en donde la construcción de escalones no era posible debido a la ausencia de piedras o tierra, un sendero en zigzag era construido. Si no se disponía de piedras en los valles agrícolas costeños, para la construcción de muros laterales, se utilizaban muros de tapia y adobe. En muchos ambientes, no se realizaron esfuerzos por construir caminos formales, debido a que un sendero fue un camino salkantay treking.